Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Las gasolineras del puerto, concurridos oasis de combustibles y lubricantes

 Xavier Rosado * La gasolineras en Acapulco existen prácticamente desde que llegaron los primeros automóviles al puerto, en la década de los cuarentas.La primera de ellas estuvo en donde se encuentra hoy el Zócalo de la ciudad y perteneció al empresario José Polín y Tapia; la gasolinera que está en el malecón, a un lado de las canchas de básquetbol, comenzó como un simple despachador para lanchas y embarcaciones en el año de 1953 y después empezó a dar servicio a los pocos vehículos que circulaban en el puerto, la mayoría de ellos camiones de pasajeros que llegaban con turismo de la ciudad de México ya que en esos años eran pocos los que contaban con un automóvil particular.

Luego se asentó el negocio distribuidor de gasolina El Gallo, en un lote donde ahora está la tienda comercial Woolworth. En ese tiempo la gasolina era distribuida por compañías estadunidenses, con el producto sustraída de suelo mexicano, principalmente en el estado de Veracruz y un gallo era el logotipo de la próspera Pier Oil Company.También estaba en el puerto en los años cincuentas, la Standard Oil Company, que tenía una despachadora cerca del Zócalo, en la calle Jesús Carranza.Donde se encuentra actualmente el catastro municipal, cerca del edificio del viejo ayuntamiento, el empresario Marcelino Miaja puso su gasolinera La Huasteca, a fines de los cincuentas.Sin embargo ha sido en las dos últimas décadas que estas empresas han ido aumentando proporcionalmente al número del parque vehicular.

 El oficio de despachador  

Son las seis de la mañana en una colonia popular en las afueras de Acapulco. Sebastián Flores Magaña se levanta para llegar a las siete en punto a su turno en la gasolinera Modelo, ubicada en la calle Aquilés Serdán y la avenida Cuauhtémoc, en el centro.Apenas lleva siete meses trabajando ahí, pero dice que le va bien y que no es tan pesado su trabajo como los contratos que ejecutaba en la colonia Renacimiento como peón de albañil.“En temporada me gano hasta 300 pesos diarios de puras propinas. Yo tengo el turno de siete a tres de la tarde pero a veces cuando ando muy apurado de billetes me quedo a dobletear turno y en esos días salgo a las 10 de la noche”, explicó el despachador. A las 2 de la tarde en Acapulco, en la hora en que el tráfico se torna cada vez más intenso, el trabajo en las gasolineras aumenta. Los automóviles, muchos de ellos taxis y colectivos, empiezan a hacer fila para cargar sus tanques y entregar el turno, también los particulares aprovechan la hora de la comida para restablecer sus vehículos de combustible.Los despachadores pueden afanarse solamente a la hora de cobrar y de colocar las mangueras en el conducto del auto, porque el tiempo de llenado es el mismo para todos. “Antes era más difícil porque había sólo tres gasolineras en Acapulco, ahora que ya hay tantas pues como que ya nos damos más abasto”, comentó Saúl Federico González Sánchez, quien ha sido despachador por más de siete años.“Aquí solamente los más antiguos en el negocio nos pagan sueldo porque la mayoría están de voluntarios, la verdad es que sí se ganan buenas propinas porque la gente casi siempre te da aunque sea un peso pero te dan. El trabajo no es tan pesado, lo que sí es una friega es que tienes que tener tu isla limpia, hay que limpiar la bomba con un líquido especial para que no se corroa el aluminio, también hay que barrer y trapear la isla y cuando ya está muy sucia, la pintamos entre todos de amarillo”, dijo el empleado.También dijo que todos los días tienen que cooperar con lo que puedan para el mantenimiento del lugar, entre cinco y 10 pesos. Muchos de los despachadores tienen otras ocupaciones, algunos son estudiantes que usan las propinas de los clientes para sobrevivir y pagar los gastos de la escuela. En Acapulco han proliferado tanto las gasolineras que hoy prácticamente se encuentra una en cada zona urbana. En la Costera existen siete negocios con este rubro que abastecen a vehículos locales y visitantes.

 Un sitio obligado, dicen taxistas  

La gasolinera Modelo se ha convertido en un punto estratégico para todos los conductores de Acapulco. Aquí hacen su base una buena parte de los taxistas de Acapulco, que llegan a cargar a las 2 de la tarde para entregar su turno. También hay otro cambio a las 22 horas.Martín López Loyo, de 56 años de edad, recordó que en este lugar ha cargado gasolina durante los 26 años que lleva como transportista; dice que a pesar de que ha cambiado la presentación del negocio, siempre ha estado funcionando como tal, cerrando en pocas ocasiones para remodelación.“Ya es parte de nuestra chamba la gasolinera, todos los días una o dos veces venimos a cargar porque para entregar el taxi al otro operador tenemos que dárselo con el tanque lleno. Por ejemplo… este vocho me cuesta menos de 200 pesos llenarlo, de cuenta tengo que dar 150, por lo que tengo que ganar mínimo 500 diarios. Aquí en la gasolinera nos dan servicio pero nunca hemos tenido algún trato especial por ser clientes de tantos años, ya que empiezas a conocer a algún despachador, lo cambian, ellos entran y salen a cada rato”, dijo López Loyo.El taxista Solón Martínez Osorio, se ha dedicado a este oficio desde 1968 y dijo que entonces Acapulco era más pequeño y había menos gente por eso no se necesitaban tantas gasolineras “es normal que haya tantas, si nomás taxistas somos más de cinco mil circulando en la zona de Acapulco”. “Antes nomás echábamos viajes de aquí del centro a las colonias cercanas, lo más lejos que íbamos era a las afueras de la ciudad, La Cima o Mozimba o para Pie de la Cuesta, pero entonces eran otros tiempos, con 20 pesos de los de ahora llenábamos el tanque, pero eran otros carros, mucho más grandes de seis cilindros, yo traía un dodge 74, un carrazo que todavía conservo, nomás que no he tenido lana para cambiarle la carrocería, porque el motor todavía está bueno”, dijo Solón.

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