Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Apoya el Vaticano el rechazo de la Iglesia mexicana a la cinta El crimen del padre Amaro

* Distribuyen documento de rechazo a la cinta a unos dos mil feligreses en misa realizada en el Salón Teotihuacan

Ossiel Pacheco * Tras manifestar que respalda la oposición del Episcopado Mexicano respecto a la polémica película El crimen del padre Amaro, el nuncio apostólico Giuseppe Bertello dijo que hay temas más importantes en el país de qué hablar y que “con esta película se le está dando prioridad a algo muy bajo”.

Entrevistado al término de la solemne misa que ofició en el salón Teotihuacan del Centro Cultural y de Convenciones de Acapulco, Bertello, un tanto evasivo para abordar el tema, de entrada manifestó “me siento muy cercano a la opinión que los obispos mexicanos que han hablado sobre la película”.

“Me siento sorprendido porque creo que con todos los problemas que tiene México, es más importante pensar en la situación que están viviendo otros estados de la República que en la religión. Pienso que con esta película se le está dando prioridad a algo muy bajo”, manifestó el embajador de el Vaticano en México.

Para evadir seguir respondiendo sobre la polémica cinta, expresó entonces que la Iglesia católica se solidariza con los damnificados por las lluvias en los estado de San Luis Potosí y Zacatecas, asentando que es más importante hablar de esto, que de la película dirigida por Carlos Carrera.

–¿Se ataca a la Iglesia con esta cinta?

–A mí me gusta ver las cosas positivas.

–¿Piensa ir a ver la película?

–Pienso no verla, porque no soy amante del cine.

–¿Qué opina sobre esta película?

–Creo que hay unos principios sobre la libertad religiosa y que México debe respetar. Hay muchos documentos que así lo establecen, como por ejemplo el pacto internacional de los derechos civiles y políticos, pero hay también otra declaración de la Comisión Internacional de Derechos Humanos, que después fue aprobada por la asamblea general para fuera un llamado en contra la discriminación en materia de religión y de creencia.

Ataca a la Iglesia su exhibición: Aguirre Franco

Por otra parte y en abierta critica a los cines del puerto que exhiben la película El crimen del padre Amaro, el arzobispo Felipe Aguirre Franco calificó de sacrílega la cinta porque ofende al santísimo sacramento, a la inmaculada virgen María, a las santas escrituras, al sacramento del bautismo y a la confesión.

Esto, en un documento que suscribió el prelado católico, el cual fue distribuido entre unos dos mil feligreses en la solemne misa que presidió el nuncio apostólico Giuseppe Bertello en el salón Teotihuacan del Centro de Convenciones. También criticó esta cinta cinematográfica en su homilía dominical.

Pidió a las autoridades respetar la sana convivencia y no fomentar esta forma sutil de persecución religiosa, “cuando los mexicanos hemos decidido entrar en una nueva época de tolerancia democrática”.

El prelado católico señaló que desde el punto de vista jurídico y legal la película es una clara violación de las leyes que protegen los derechos básicos de los ciudadanos, pues el pacto internacional de derechos civiles y políticos firmado por México establece que toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia, estará prohibida por la ley.

Así también al artículo 3 de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, que dice que el Estado no podrá establecer ningún tipo de preferencia o privilegio a favor de religión alguna. Tampoco a favor o en contra de ninguna Iglesia ni agrupación religiosa. “Sabemos que desafortunamente la filmación de esta cinta fue apoyada con fondos del gobierno federal, por medio del Conaculta (Consejo Nacional para la Cultura y la Artes Conaculta)”, esgrimió.

Aguirre Franco señaló que después de la visita del papa Juan Pablo II, para canonizar a Juan Diego y a beatificar a los mártires de Oaxaca, “ahora la Iglesia católica se ve atacada en lo más sagrado de su fe por la exhibición de la película El crimen del padre Amaro”.

Establece que están en contra de la película, más que por el desprestigio de la figura sacerdotal, pues con dolor sufriríamos todos como expiación de las faltas cometidas por algunos ministros de la Iglesia, pero mucho más grave e intolerable es la forma sacrílega con que se ofende al santísimo sacramento, a la inmaculada virgen María, a las santas escrituras, al sacramento del bautismo y a la confesión.

No fue el único documento suscrito por el arzobispo Aguirre Franco a raíz del estreno de la película en las salas cinematográficas de tres cines del puerto, también en la homilía que tituló con el nombre de la película, lamentó el uso de recursos públicos para financiar la cinta, pues se trata de impuestos que pagan en su mayoría los católicos.

Señaló que quienes defienden la cinta defienden el libertinaje en las costumbres, como una forma de legitimar su conciencia y quizás su licenciosa forma de vida, “van a querer hundirnos con sus comentarios diciendo que estamos contra la libertad de expresión, que somos enemigos de lo que para ellos es cultura”.

Llamó a los verdaderos católicos a enviar mensajes a las autoridades para reprobar su exhibición, o al menos abstenerse de verla, pues “todos juntos hemos de remar contra corriente, para que ésta no nos ahogue, pues la vulgaridad, lo que degrada, la obscenidad y la violencia amenazan con hundir a toda la sociedad”.

“Eso es lo que ahora priva en cine, televisión, teatro, radio y algunos medios impresos. Todo esto es una clara manifestación de una sociedad en decadencia, como sucedió en el imperio romano antes de ser destruido. La gente clamaba a sus emperadores: queremos ¡comilonas y diversiones!, y al poco tiempo el imperio fue destruido o se destruyeron a sí mismos por sus degeneradas costumbres”, argumentó.

El jerarca de la Iglesia expuso que después de algunos infructuosos recursos de la Presidencia de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) ante las autoridades y ante algunos dueños de los cines, consideramos un pecado de omisión guardar silencio, aunque reconoció que existe el riesgo de hacer más propaganda con una campaña que no fuera clara y firme.

“Asistir o no a la exhibición de la película es una decisión libre y personal; por lo que confiamos en que el criterio y la madurez de los católicos y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, les permita juzgar y distinguir la verdad sobre las ofensas a la fe y a la Iglesia”, conminó.

468 ad