Diserta Sergio González Rodríguez En Bogotá sobre narcoviolencia y periodismo
Agencia Reforma
Bogotá
Ante un público intrigado por los niveles de sadismo que ha alcanzado la narcoviolencia en México, el periodista y escritor mexicano Sergio González Rodríguez pintó este miércoles un panorama sobre las dificultades que enfrenta el periodismo en ese contexto, en el marco de la 25 Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo).
Como parte del Encuentro Internacional de Periodismo organizado al cumplirse 25 años del asesinato del entonces director del diario El Espectador, Guillermo Cano (1925-86), a manos de las mafias del narcotráfico, González participó en la conversación Violencia y libertad de expresión junto con el periodista y escritor colombiano Sergio Ocampo.
El estudioso mexicano de estos fenómenos dio cuenta de la narcoviolencia misma como primer desafío para el trabajo periodístico, alentada por la incapacidad de las autoridades para hacerle frente y para contener la impunidad.
“Tenemos en México, desde el año 2000, al menos 75 periodistas asesinados en el cumplimiento de su trabajo, un asunto muy grave porque también es una responsabilidad institucional”, recapituló González para Reforma al término de la conversación.
“No puede la autoridad mexicana desligarse de esta responsabilidad diciendo que la violencia la provocan los narcotraficantes, pues ésta existe porque hay una impunidad”, anotó.
Una dificultad adicional para los periodistas en México son los señalamientos de las propias autoridades, que muchas veces los estigmatizan al difundir y dar cuenta de la ola de violencia que aqueja al país.
El público congregado en el auditorio José Asunción Silva, del recinto ferial Corferias, no ocultó su interés ante estos fenómenos.
“Hay mucha inquietud por tratar de comprender por qué el crimen organizado emplea formas tan extremas de violencia, por qué los usos rituales de esta violencia, por qué las decapitaciones, el descuartizamiento, por qué el auge de cultos como la Santa Muerte”, refirió González.
“Y explicaba yo que es como el regreso de atavismos en sociedades sumamente tecnologizadas, como las contemporáneas y las globales. Hay que poner mucha atención porque las instituciones no cumplen el papel de establecer un equilibrio para todas estas inquietudes colectivas”, abundó.
Como interlocutor, Ocampo tampoco ocultó su preocupación por los niveles de violencia que han alcanzado los narcotraficantes mexicanos, a los que atribuyó elementos simbólicos que rayan en el fanatismo.
“Los narcotraficantes colombianos, en sus métodos de muerte, tenían muy claro que estaban protegiendo un negocio, peleando por un ánimo de lucro. En el narcotráfico mexicano veo unos elementos simbólicos, que rayan en el fanatismo, que sugieren más un proyecto de dominación de la sociedad”, expuso Ocampo a Reforma.




