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Arturo García Jiménez

Plan de Ayala para el siglo XXI

Ahora me hacen el favor de firmar el Plan de Ayala, para que se verifique todo lo que estamos luchando. Cuando triunfemos tienen que quedar algunos de los de esta reunión. Y éstos han de dar cuenta de que se cumpla. Emiliano Zapata, Ayoxustla, Puebla, 1911

Fue en Torreón, Coahuila, corazón de la histórica y combativa Comarca lagunera, pero hoy hundida en la miseria por las privatizaciones, asolada por el agotamiento de los mantos freáticos, golpeada por la contaminación de aguas y suelos, y, más recientemente, estragada por una severa sequía. Por ello se escogió como sede para suscribir este 10 de abril el Plan de Ayala para el Siglo XXI.
Hay que precisar que no se trataba de un simple homenaje para recordar el asesinato del general Emiliano Zapata, ni mucho menos de utilizar el fragor electorero para sacar una nota más en los medios, que por cierto poco interés tuvieron por publicar. Se trata del inicio de una nueva etapa del movimiento campesino, del arranque de una nueva convergencia de organizaciones comprometidas con el cambio en el campo mexicano. Todo ello en el contexto de un compromiso común entre el candidato de las izquierdas Andrés Manuel López Obrador y las organizaciones campesinas. AMLO se compromete a cumplir con los postulados del nuevo Plan de Ayala e incorporarlos en su programa de gobierno en caso de triunfar en las elecciones presidenciales del 1º de julio próximo. Y las organizaciones promotoras del Plan de Ayala para el siglo XXI reconocen que Andrés Manuel López Obrador representa la mejor alternativa para gobernar el país e impulsar desde la Presidencia de la República el cambio verdadero necesario para resolver los grandes problemas del campo, en particular, y de la Nación en su conjunto, incluyendo también los problemas de los mexicanos en el exterior. Ello, en el marco de un proyecto alternativo de nación y de un gobierno progresista, democrático, nacionalista y garante de los derechos humanos individuales y colectivos de toda la población.
Por ello, la innovadora propuesta va más allá de los partidos y trasciende también los periodos sexenales de gobierno. Se trata un Plan de Lucha permanente que tiene como propósito inmediato coordinar y acuerpar al movimiento campesino. Ello, porque los postulados de Zapata fueron siendo pisoteados por los gobiernos prianistas que modificaron el Artículo 27 Constitucional para abrir la tierra al mercado y luego firmaron el Tratado de Libre Comercio para abrir las fronteras a las grandes transnacionales que hoy venden a México más de la mitad de los granos que consumimos, y son ellos mismos quienes favoreciendo intereses de las grandes empresas han autorizado la entrada de semillas transgénicas, iniciando con ello la destrucción de nuestras semillas criollas.
Para elaborar este importante documento, se realizó todo un ejercicio de consulta, reuniones previas y foros regionales. En Guerrero, nos reunimos el 2 de marzo en el CEPRODITES, municipio de Coyuca de Benítez, a la cual asistió el ingeniero Víctor Suárez Carrera, prospecto candidato a titular de la Sagarpa.
Sin embargo, este proceso comenzó hace casi seis meses en Ayoxustla, Puebla, donde hace ya un siglo el general Emiliano Zapata y los principales jefes revolucionarios del sur firmaron el Plan de Ayala. Ahí mismo y en presencia de López Obrador organizaciones campesinas de todo el país acordamos realizar una consulta nacional para construir desde abajo un Plan de Ayala para el siglo XXI que él se comprometía a ejecutar desde la Presidencia de la República mientras que nosotros, sin violentar nuestra autonomía y pluralidad, nos comprometíamos a impulsar su candidatura. Para construir el Plan desde las regiones se realizaron seis encuentros: el Encuentro Campesino Región norte Francisco Villa, realizado en la ciudad de Zacatecas, el 17 de marzo, el Encuentro Campesino Región Sur Emiliano Zapata, realizado en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, el 24 de marzo, el Encuentro Campesino Región Bajío-Occidente Primo Tapia, realizado en Guayangareo, Michoacán, el 24 de marzo; el Encuentro Campesino Península de Yucatán Felipe Carrillo Puerto, realizado el 24 de marzo; el Encuentro Campesino Rubén Jaramillo, para los estados de Morelos, Puebla y Tlaxcala, llevado a cabo en Chinameca, Morelos, el 28 de marzo, y el Encuentro Campesino Binacional Ricardo Flores Magón-Cesar Chávez, realizado en Los Ángeles, California, el 31 de marzo. Reuniones deliberativas cuyas conclusiones forman parte de los anexos de este Plan.
El nuevo Plan de Ayala parte del análisis de cómo en los últimos treinta años de políticas antiagrarias de los gobiernos del PRI y del PAN colapsaron al campo. Arruinaron también a los campesinos y a muchos productores agropecuarios medianos y grandes. De hecho las políticas neoliberales sólo han beneficiado a las grandes corporaciones que controlan el mercado agroalimentario y son subsidiadas por el gobierno. El saldo: hoy importamos la mitad de lo que comemos y en el agro hay pobreza, deterioro ambiental, migración, inseguridad, violencia y desaliento. Situación desastrosa que empeora con las heladas, sequías e inundaciones que trae un cambio climático para el que ni el gobierno ni la sociedad nos preparamos a tiempo.
Pero también se asume el compromiso y necesidad urgente de salvar al campo ya que ello significa salvar a México, pues del agro dependen alimentación, empleo, ingreso, seguridad interna y gobernabilidad; además de que aporta aire puro, agua limpia, bosques frondosos, paisajes amables, diversidad de plantas y animales, y de que es fuente de cultura y raíz de identidad.
La recuperación del campo es responsabilidad de pueblo y gobierno. Tarea grande que requiere del esfuerzo de todos: norte, centro y sur; agricultores pequeños, medianos y grandes; productores de autoconsumo, excedentarios y comerciales; jornaleros, campesinos y empresarios; residentes y trasterrados; indios y mestizos; mujeres y hombres. En la tarea de salvar al campo no sobra nadie y nadie debe faltar.
Enseguida, el nuevo Plan de Ayala define los ejes principales de acción del movimiento campesino: derecho a la tierra, derecho a la alimentación y la soberanía alimentaria, derechos del trabajo rural, derecho a una vida buena y a servicios sociales de calidad, derecho al territorio y los recursos naturales como bienes colectivos, derecho a una naturaleza sana,  derechos de sectores postergados, derecho a la libertad política y la verdadera democracia.
La idea es que el documento se difunda ampliamente en todos los rincones el campo guerrerense y como dijo el general Zapata: Los que no tengan miedo, que pasen a firmar…¡¡¡
Un último detalle, además de comentar que el evento conjuntó a cerca de 5 mil asistentes durante tres horas bajo el sol desértico de Torreón, es que no logramos contar con la presencia de ningún dirigente del sol azteca, ni local, estatal, ni nacional. Ello habla del desinterés que muchos líderes tienen por abordar los problemas de fondo y generar propuestas creativas, nos queda claro que a ellos les interesan las candidaturas que han sido su modus vivendi; además, sabían que no tendrían espacio para la foto a la sombra de AMLO. Por ello, Andrés Manuel ha designado a ciudadanos comprometidos en su gabinete, compañeros que en realidad sí están trabajando para el Nuevo Proyecto de Nación, como María Luisa Albores, asesora de la histórica Cooperativa Tozepan Titataniski de Cuetzalan, Puebla a quien se propone para titular de la Secretaría de Reforma Agraria y Víctor Suárez Carrera, fundador de la dinámica y emprendedora Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras (ANEC) quien sería el titular de la Sagarpa. Ellos sí tienen compromiso con los campesinos y jamás se venderán con las grandes transnacionales ni estarán dependiendo de una curul para vivir.

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