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Contra viento y marea, subsiste el Museo Histórico Naval de Acapulco

*A un año del cambio de sus instalaciones, todavía da los últimos toques para abrirlo al público, anuncia su director Marcelo Adano

Óscar Ricardo Muñoz Cano

A sabiendas de que “el mar sigue cantando cuando pierde una ola”, luego de más de diez años de existencia y ocho mudanzas, el Museo Histórico Naval de Acapulco A.C. persiste e insiste en un objetivo: difundir la historia marítima de Acapulco y de todo el pacífico mexicano.
Prueba de ello es lo que ocupa actualmente a su director Marcelo Adano y a la asociación civil que con él guían los destinos del museo: la urgencia de acelerar los trabajos para abrirlo a todo el público, ya que si bien hay algunas visitas especiales, incluso desde el extranjero, y ofrece su servicio de biblioteca especializada, aún hay pendientes que resolver.
En entrevista en las instalaciones que ocupa desde hace casi un año, ubicadas a espaldas de la céntrica gasolinera Modelo de la avenida Cuauhtémoc, un amable Marcelo Adano nos recuerda que este museo fue el primero en su tipo en el país y “pues toda mudanza es más que el traqueteo”, explicó, “es la pérdida del contacto con la gente, pero así es esto, estamos aún acondicionando el lugar y confiamos en que próximamente lo podamos reabrir…”.
Entre anécdotas y recuerdos, Adano refirió que en el año 2000 “cuando nos dimos cuenta que no había un solo museo naval en el Pacífico mexicano pues con mayor razón había que poner uno”, indicando además que Acapulco en especial, fue el centro de la historia marítima  mexicana al menos durante la colonia, con la famosa ruta del Galeón de Manila.
Actualmente, el acervo del museo se encuentra distribuido en tres secciones: Construcción naval, donde en base a los planos originales se realizan réplicas de antiguos barcos; Historia marítima, donde se tratan temas de Acapulco y el Pacífico mexicano, y finalmente Navegación, que comprende todo lo relacionado con la biblioteca, documentación, cartas de navegación, etcétera.
A ello se suman las donaciones que van desde libros o manuales, hasta modelos náuticos.

Proyectos en el horizonte

Con colaboraciones y anfitrionías para con diversas expediciones que llegan al puerto,  el currículum del museo es extenso (tan solo mencionar que recientemente elaboró un medio casco para la Marina Armada de México), y no obstante la poca afluencia de visitantes, Marcelo Adano aseguró que cuenta con sus cautivos: los estudiantes, desde kínder hasta profesionistas, con quienes están trabajando constantemente al grado de preparar ya actividades para ofrecer una especie de museo itinerante.
“El año próximo se celebran los 450 años de la llegada del Tornaviaje de Andrés de Urdaneta y aparte se celebran los 250 años del cierre de la ruta Acapulco-Manila, con esos motivos estamos preparando un programa para todo el año que engloba diversa actividades”.
Una de ellas, abundó, es que “a partir de junio de 2015 es que vamos a publicar el diario de viaje de la expedición de Urdaneta, día por día”, así como también se implementará un programa llamado El museo sale a la calle, para llevar conferencias, pláticas y diversas actividades a las calles, a las escuelas.
Del mismo modo, mencionó la idea de presentar un ciclo de cine sobre naufragios en las costas de México así como otro de conferencias, y lo más importante: “queremos construir y presentar el medio casco a escala de la Nao San Pedro, la nao de Urdaneta”, que se sumaría a la exposición de las historias casi desconocidas de diversas expediciones que a finales del siglo XVIII zarparon de Acapulco rumbo al norte, haciendo viajes políticos, militares e incluso científicos bajo el nombre de Las historias del fin del mundo.
No obstante, ¿cuál es el apoyo recibido para la realización de esta labor?

Un poco de obstinación y un mucho de trabajo

El museo desde hace tiempo se ha apartado de los vaivenes de las instituciones de cultura de gobierno, no por ello no hay colaboración, al contrario, pero esto le ha permitido realizar otro tipo de trabajo, más laborioso, pero con mayor autonomía.
Convertido en una asociación civil, en la actualidad aquellas donaciones que recibe son deducibles de impuestos, lo que permite una mayor colaboración de quienes comparten el gusto por el mar y la navegación; “es lo que nos ha mantenido vivos”, aceptó, y mencionó que la gestión del museo en principio estaba basado en dos pilares: la sociedad civil y las instituciones gubernamentales “pero no funcionó por diferente razones”.
“Cuando cambiamos la perspectiva, no te puedo decir que nos fue mejor, pero empezamos a trabajar con gente distinta”, lo que nos permitió disfrutar el trabajo en sí, compartir ese gusto, esa afición con aquellos que, dijo, de corazón les interesa el mar, la navegación, la historia.
Después de todo, y en base a la literatura de Joseph Conrad, Robert Louise Stevenson, Herman Melville y tantos otros, se desprende que el mar es la última frontera, no sólo geográfica sino emocional; “sus personajes llegan al mar y maduran, ahí se transforman en hombres”, idea que al menos entre los niños, jóvenes y todo aquel visitante que se acerque Adano pretende compartir.

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