Catastrófica, la destrucción de enervantes con químicos, coinciden organizaciones
Brenda Escobar Sánchez, corresponsal, Zihuatanejo * El presidente del Comité Municipal del PRD en Petatlán, Maximino Pineda Barrientos, señaló que ha habido casos de fumigaciones equívocas por parte de las autoridades encargadas del combate al narcotráfico, aunque éstas “has sido esporádicas”. Sin embargo, dijo que el daño que causa al medio ambiente esta práctica de combate al narcotráfico produce un efecto irreversible al medio ambiente.
Entrevistado con motivo de la fumigación de cuatro hectáreas cultivadas de papaya maradol que por error la PGR destruyó el jueves 11, confundiéndola con mariguana, Pineda Barrientos sostuvo que aunque no es muy frecuente, sí ha habido casos en donde el Ejército mexicano destruye a través de fumigación aérea terrenos cultivados, confundiéndolos con plantíos de mariguana y amapola.
El dirigente perredista, que fue uno de los fundadores de la Organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán, agregó que año con año en su zona de trabajo (la ruta de Santa Rosa al Durazno, en la sierra de Petatlán que llega hasta la parte alta de Coyuca de Catalán) es común observar grandes extensiones de bosque “amarillento, a consecuencia del líquido que el Ejército tira por avioneta o helicóptero para destruir enervantes. Esto tiene consecuencias catastróficas porque no sólo matan las plantas de mariguana o amapola, sino también pinos y demás flora”.
Sostuvo que cada año “como por estas fechas”, se empieza a fumigar y como el aire se lleva el líquido, éste le cae a las demás plantas y las mata y también destruye cultivos, además de que se contaminan los mantos freáticos, los arroyos y manantiales y se muere mucha fauna silvestre, pero la gente no se atreve a denunciar por miedo a las represalias por parte de los militares”.
Sobre este particular, el asesor técnico de la Unión de Ejidos de José Azueta, Luis Roberto Enríquez Arciga, con más de veinte años de experiencia laboral con los habitantes de la sierra azuetense y del Filo Mayor, explicó que los herbicidas gramoxone, tordon, transcuat y paracuat, son el veneno más común que los militares utilizan para destruir los plantíos de enervantes, “que lo hacen año con año, a partir de este mes hasta septiembre; pero ya tienen ubicados los puntos en donde están sembrados, por lo que difícilmente cometen un error.
Pero sí destruyen mínimamente dos hectáreas de flora alrededor de donde se localiza ese sembradío, sobre todo, por la volatilidad del producto que es arrastrado por el viento, amén de que los militares no tienen la conciencia ecológica para fumigar ya sea muy temprano o por la tarde, sino que lo hacen cuando el viento sopla fuerte y esto, por supuesto que repercute enormemente en el ecosistema, porque además de que se destruye la flora, también se acaba con la fauna silvestre y se contaminan los arroyos y ríos, todo por los errores de cálculo de los pilotos”.
El técnico agrónomo dijo no querer excusar al Ejército mexicano por la práctica de fumigación aérea y que en ocasiones destruye cultivos lícitos, “pero la gente que se dedica a la siembra de mariguana, sabe perfectamente que la puede sembrar intercalada con el maíz, por ejemplo –salvo la amapola que sí requiere de más espacio– y por eso la camuflajea; pero es obvio que en el combate al narcotráfico de esta manera se está destruyendo el medio ambiente”.
Por su parte, el presidente de la Unión de Productores de Mezcal de la Sierra de Zihuaquio, Guadalupe González Avellaneda, sobre este tema opinó que “aquí nos estamos enfrentando a un problema complejo, en el que se está afectando el bosque, porque si antes de ponernos a analizar el por qué el Ejército mexicano fumiga con herbicidas para destruir los plantíos de mariguana y amapola, primero debemos de averiguar por qué los campesinos se arriesgan a sembrar enervantes”.
Dijo que “quien nunca ha vivido en la sierra, no sabe del rezago y de la pobreza en la que viven miles de campesinos, que ante las pocas ofertas de trabajo, aceptan sembrar mariguana y amapola. Afortunadamente, esta práctica ilegal ya no es tan común en la zona del Filo Mayor y la sierra de José Azueta, porque se han ofrecido proyectos alternativos para alejar a los campesinos de ese tipo de irregularidades”, dijo.
Citó como ejemplo a la misma Unión de Productores de Mezcal de la Sierra de Zihuaquio, “en donde muchos compañeros dejaron de sembrar mariguana y ahora se dedican a sembrar maguey para producir el mezcal, y de eso tengo muchos testimonios. Es difícil proteger los bosques y el medio ambiente cuando no se tienen otras alternativas, y lamentablemente además de pobreza, allá arriba hay inseguridad, hay hambre y hay necesidad.
“No justifico la siembra de enervantes porque sabemos que con proyectos productivos se puede erradicar esa práctica, pero considero que las autoridades de los tres niveles de gobierno deberían de tomar en serio las necesidades de los habitantes de la sierra de Guerrero y atenderlas, de esa manera, se protegerían los bosques, que es el clamor de muchos grupos ecologistas, y sabemos que sí hay la voluntad, sí se pueden hacer las cosas, porque repito, en nuestra Unión tenemos testimonios de gente que ya no siembra esas plantas”, acotó.




