Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Alejandro Díaz Garay

Goyito: un candidato excepcional

 Hace poco más de tres décadas, un nueve de mayo, en una típica casa de muros de asbesto y piso de tierra en la comunidad de Campanilla, municipio de Copala, nacía en condiciones normales, un niño que deciden llamar Gregorio. Corría el año de 1969, Goyito empezaba a dar sus primeros pasos en el corredor de su humilde casa, tal y como ocurre con todos los niños de su edad, la mayoría de ellos chirundos, descalzos y mecos de la cara y de las manos, con un prominente abdomen debido al polvo y bacterias inherentes de un lugar de terracería.

De pronto Goyito se vio enfermo, lo atacó una enfermedad que cambiaría su vida drásticamente. De haberlo sabido con anterioridad, su madre hubiera dado hasta su vida por remediar las consecuencias propias de la poliomielitis. De pronto Goyito volvió a gatear y así lo hizo por casi dieciocho largos años. Asistió a la primaria, secundaria y parte de la preparatoria gateando. Su fe inquebrantable en que pronto la suerte cambiaría para él, con la ayuda de Dios, lo sacó adelante; si bien sus piernas ya no respondían su intelecto le hacía sobresalir por encima de sus compañeros de grupo.

A la edad de veinte años ocurrió un hecho trascendente en la vida de Goyito. Gracias al apoyo de amistades y familiares –cuenta emocionado– pudo ser intervenido quirúrgicamente de sus rodillas y posteriormente, adquirir los aparatos que le permitieron caminar muleta en mano. Su vida había dado un giro favorable. En su mente sólo existía una idea: seguir con sus estudios para ser un profesionista y poder servir alguna vez a los suyos, a tanta gente que le había apoyado, cualesquiera hayan sido sus razones.

Su familia de origen campesino nunca imaginó que alguno de sus hijos pudiera ser licenciado, pero el único que no dudo ni por un momento era Goyito. Así, tuvo que emigrar de Copala hacia Acapulco. La universidad estatal le abrió sus puertas y cursó por un periodo de cinco años la carrera de leyes; quería ser no solamente abogado sino el mejor abogado. Ahora Goyito se enfrentaba a otro reto, su precaria condición económica le impedía comprar los libros para estudiar la doctrina jurídica, y ante lo poco equipado de la biblioteca de su escuela, tuvo que limitarse, en algunos casos, a lo que el maestro enseñase en clase.

Con el carácter férreo de un típico Tauro, Goyito salió adelante y logró uno de sus mayores sueños. Llevarle el título de licenciado en derecho a la autora de sus días, un hecho que sólo quien lo ha vivido tantos avatares en la vida puede imaginar el cúmulo de emociones que ello representa. Y es que no es únicamente su madre la orgullosa, sino todo aquel que sabe de su lucha por ser diferente, por romper con el conformismo, por no dejarse llevar por lo más fácil.

Hace algunos años, cuando me encontraba cursando la maestría en ciencias sociales, noté desde el primer día de clases que uno de mis compañeros de salón era minusválido; el profesor en un ejercicio de integración nos pidió autopresentarnos. Cuando le tocó el turno a quien dijo ser abogado de profesión y que deseaba cursar la maestría para algún día ser presidente municipal de Copala. Su nombre, Gregorio Ventura Huerta, mejor conocido como Goyito.

Preocupado por la suerte de otros niñas y niños con impedimentos físicos, Goyito formuló un proyecto para la Integración Social con las Personas con Discapacidad, hoy ley. Pertenece al Movimiento Organizado de las Personas con Discapacidad, a nivel nacional, estatal y municipal, siendo miembro activo, que lo mismo presenta propuestas que organiza eventos.

Pues bien, Goyito participó como uno de los precandidatos del PRI a la alcaldía de Copala periodo 2002-2005. El procedimiento de elección fue una encuesta. De los aspirantes el de menores recursos fue Goyito, no hubo playeras, ni gorras, ni calendarios. Sin embargo, logró convencer por su discurso, además de ser el que mayores grados académicos presentó. Su cierre de campaña logró aglutinar a más de la mitad del padrón electoral de todo el municipio. Inexplicablemente, le dijeron que no había sido el ganador de la encuesta, cuando todo el pueblo ya lo daba por triunfador.

Este suceso ha sido para Goyito un duro golpe en su vida sólo comparable con el que sufriera a la edad de dos años. Siendo un militante de sólidas convicciones ideológicas ahora está valorando su permanencia en el PRI, máxime que su dirigente estatal le cortó las alas al decirle: “Tú no estás en condiciones de competir porque tienes problemas físicos y se te complicarían mucho los trabajos de proselitismo”. El candidato oficial, Gonzalo Gallardo García, pertenece al grupo de Angel Aguirre, mientras que Goyito dice ser el candidato de los copaltecos. Afirma que “una campaña política no se hace con los pies sino con el corazón y el pensamiento”.

Nada me gustaría más que ver a Goyito cumplir la más alta de sus metas. Este es su momento. Su partido de haber querido ya lo hubiera postulado. De él depende seguir luchando, ahora en el difícil campo de la política. El sabe que cuenta con el apoyo de los suyos y eso vale más que las migajas que le ofrece Gonzalo a cambio de que se resigne a aceptar su derrota. Conociendo a Goyito sé que es lo último que haría en su vida.

468 ad