Somos impredecibles, dice de sus presentaciones en México y Monterrey el líder del grupo inglés James
Agencia Reforma
Ciudad de México
Con acciones a la alza en el brit pop desde hace tres décadas, si bien sufrieron una “sacudida” a la baja durante una inactividad de seis años, el grupo inglés James define su actitud en el firmamento musical internacional: impredecible.
Su líder y comandante, el cantante Tim Booth, quien marcó la diferencia en la banda cuando decidió dejarla en el 2001, y a la que retornó hace cinco años, afirma que tanto el estilo musical y los conciertos como los hechos en la historia de su agrupación, surgida en 1982, y lo que viven hoy, jamás han sido previsibles.
“Somos una agrupación explosiva y sin un camino definido. Hemos vivido de las experiencias personales, y eso ha nutrido nuestra historia. Un show jamás es igual a otro, no hacemos música parecida ni vivimos de las expectativas del público.
“A la gente que irá a vernos a México les podemos asegurar que así somos, impredecibles. No hay nada que se pueda anticipar en nosotros”, apunta Booth, en charla telefónica desde Arizona.
Creadores de éxitos como She’s a star, Sit down y Say something, este combo de Manchester viene de nueva cuenta al país, el miércoles 25 de abril, a la Arena Monterrey, y al día siguiente, a la recién inaugurada Arena Ciudad de México.
“En las ocasiones en que hemos estado allá nos hemos dado cuenta de que muchos de nuestros mejores fans están allá, precisamente. Hay mucho de entusiasta en los mexicanos. ahora vamos con un concierto en el que no promovemos un disco ni un sencillo, llevamos alrededor de 60 temas preparados, y un día antes, o la mañana de ese día, elegimos las composiciones que creemos van con el espíritu del lugar y la gente.
“Nosotros vamos al escenario a deshacernos de miedos, a deshacernos de sombras, y nos llenamos de luz. James está para complacer a su público”, comenta el intérprete inglés, de 52 años.
Junto a Jim, Larry, Mark, David, Saul y Andy, Tim ha viajado en los últimos años presentando conciertos y dando entrevistas sobre lo que vive James en su segunda etapa.
“Los viajes nos hartaron, la convivencia nos hartó (en los 80 y 90). Hubo de todo, por eso se dio un rompimiento. Cuando regresamos, eso nos hizo revalorar lo que teníamos y replantearnos los errores que no queríamos volver a cometer, porque es muy fácil equivocarse de la misma manera. Hoy vivimos el presente; el futuro de James es seguir tocando, de hecho, estamos componiendo algunas piezas. Estoy concentrado en nuevos estilos, porque ha habido estilos que me han influido por completo, sólo que un nuevo disco está lejos, para grabarlo necesitamos varios meses, y eso se dará a finales de año. Creo que en el 2013 ya habrá algo nuevo”, manifiesta Tim.
En la conversación no pierde oportunidad para describir el estatus de la agrupación que cosechó una docena de discos de estudio.
“Somos una caja de sorpresas, tanto en pláticas como en escena y en la forma de grabar. No nos hemos repetido, y todo se nota en lo que hacemos. Vivimos el presente. Vamos descubriendo, poco a poco, lo mucho que hemos crecido”, afirma.
Risueño y animado es como suena el músico al otro lado del auricular, y antes de concluir la charla aprovecha para externar su deseo de brindar con su público mexicano “aunque sea con agua, mientras canto, y todos lo hagan con cerveza o tequila”.
Los boletos para ver a James el jueves en la Arena capitalina, con los venezolanos Los Amigos Invisibles como abridores, están disponibles en Superboletos.com, con precios que van de los 350 a 850 pesos.




