México es un país miserable en el contexto musical: Tino Contreras
Claudio Viveros Hernández, Taxco de Alarcón * “Cuánta miseria hay en mi país, en el contexto musical. Hay música que la agarras hoy y la tiras mañana porque es chatarra, pero se vende. ¿Por qué?, porque está tan programada para prostituir, que entonces alcanza unas metas extraordinarias.¿Cómo vas a educar a una persona que le estás dando pura basura, en el contexto más hermoso que es Dios y la música?Es el jazzista mexicano Tino Contreras, su voz y su visión de lo que sucede con los grupos y “artistas” surgidos de la noche a la mañana, sin más, sólo por la explotación del gusto y los sonsonetes que se escuchan en las tonadas y letras de piezas sin sentido de lo que llaman hacer música. Es la crítica, simple, llana, como va.En entrevista con El Sur, concedida de buena gana y humor transpirante, dio la primicia en su búsqueda de ganar foros para continuar su carrera, de crear espacios y públicos sensibles, preparados. En esta ciudad, el baterista Tino Contreras, anunció que impartirá aquí clínicas musicales durante el mes de noviembre y anhela tocar en otras ciudades guerrerenses, previa invitación, antes de hacer una gira por España. “Me gusta el ambiente, ese calor de Guerrero, del público que se entrega contigo, es una tierra que yo quiero mucho”, comentó.
Entre bromas con sus admiradores, niños, jóvenes y gente mayor que se le acerca el músico se nota feliz. Ríe, platica de todo y ya en confianza nos habla de su origen, de provenir de una familia de músicos muy notables en Durango, tierra de grandes músicos como Silvestre Revueltas, Ricardo Castro, Alberto Alvarado y su tío Fortino Contreras.“Yo de chico empecé a escuchar la música. A los ocho años debuté tocando la batería, claro, después me puse a estudiar, ¿no?, pero hay una cosa muy linda: Yo creo que la música es cuestión de genética. Es decir, en las mejores academias del mundo si no trae eso en las venas de los ancestros. Digo esto porque lo siento por mí, que toda mi familia han sido músicos y no han sido cantantes; de mis once hermanos todos se dedicaron a la música”.Viajero de las percusiones, que las traslada hasta hacer vibrar a sus seguidores, o los que lo escuchan por primera vez, Tino Contreras no pierde la charla. Puede estar en temas diferentes y volver al punto. En Grecia, en su primera presentación en aquel país, se quedó nueve meses y aprendió a hablar el idioma “en menos de lo que canta un gallo”, para seguir una gira por Turquía y Alemania, y fue en este último en donde cosechó enseñanzas, el lenguaje extraordinario y la sabiduría popular que comparte como el saludo que expresan: “Despacio, pero seguro” y otro más de “Todo está bien, pero no hay que pasarse”.Suecia, España y sus ciudades donde grabó varios discos de jazz flamenco, Argentina y Brasil –con casi dos años de vivir ahí–, entre variados lugares del mundo, es lo que le ha dado la facilidad para comunicarse y contar en su haber con muchos testimonios, anécdotas, grabaciones y bastante información que se encuentra, ahora también, en internet.“Mis viajes son absorber el latido de los corazones, porque uno siente, cómo está latiendo el público, es la emoción cuando trabajas, como cuando escribes, son factores muy lindos cuando tú haces contacto con el público”, nos dice.Nada más de escucharlo, Tino Contreras vuelca su sensibilidad al extremo. Habla, improvisa, vacila, compone, echa piropos, no se cansa y su arte es el imán para ganar amigos y lo siguen como toda una institución, ya sean turcos, argentinos, brasileños y mexicanos con los que tienen una relación muy estrecha. Es lo curioso de su visita al pisar suelo taxqueño durante las pasadas Jornadas Alarconianas a invitación de la crotalista Sonia Amelio.
–¿Porqué no vas a Guerrero?, le dijo ella.
–¿A Acapulco?
–No, vete a Taxco. Fue el diálogo.
A partir de entonces, al reconocido embajador del jazz mexicano le ha surgió la idea de hablar con el gobernador del Estado, René Juárez Cisneros, con el objetivo de plantearle un proyecto, de estar en Chilpancingo, en Iguala y en otras ciudades más para tocar y enseñar.“Yo no he venido nunca a Guerrero. Por favor, ponle una mosca en la oreja al gobernador, publica que Tino Contreras quiere presentarse en las ciudades de Guerrero porque tiene una cultura extraordinaria y sería excelente conocer todas las bellezas y manifestaciones culturales que aquí tienen. Ojalá y nos veamos, es importante hacer algo, hacer más por la música”, soltó amable al reportero, sin pretensiones, sólo para contribuir en el desarrollo cultural, que sin decirlo él “le hace falta”.La música es su pasión, la que lleva en cada latido, son muchos años, desde que se presentó por primera ocasión en 1963 en el Palacio de Bellas Artes con la pieza escrita por él Orfeo y los tambores y volvería después a ese foro con La misa en jazz, de la que dijo “tengo unas ganas de presentarla en Santa Prisca, ¡que no veas!, cuenta como aquella anécdota cuando se fue disfrazado a Garibaldi en la ciudad de México y les dijo a los mariachis: ¿Cuánto me cobran por pieza?, y le contestaron “pues, lo que nos quiera dar”.
“Entonces empiezo, ya con la batería y todo”. Les insistí: Quiero tocar con usted.
–Pero no tenemos dinero para pagarle, ¿eh?, si quiere ahí de lo que nos cae, nos repartimos.
–Sí hombre, como quieran, me quedé callado.
–¿Qué tocamos?
–Pues lo que quieran, –y recuerda que empezaron con La negra, Guadalajara…y entonces sintieron una batería muy superprofesional.
–oiga, pero usted toca ¡a toda madre!, con usted nos va ir muy bien.
Las monedas y dinero comenzaron a llegar y ya fue cuando les dije: “No, miren yo soy Tino Contreras y ando buscando una idea para presentar el jazz-mariachi. Eso lo hice posteriormente en televisión y después me echó un telefonazo George Bush, el papá del actual, cuando era presidente para presentarme en Washington y cuando ya iba en camino se vino la guerra del desierto”.Su pasión por el jazz no mide fronteras. Va, regresa, arma grupos sui géneris, vuelve y sigue en la creación, experimentando. Es una vida de todos los días, no le importa viajar de madrugada o salir a medianoche de un lado a otro. Es un músico de 48 horas que no acaba y goza lo que hace.El panorama del jazz en México, platica, es una cuna de grandes músicos, jóvenes, regulares, todos cada uno con sus ilusiones. Lo que pasa es que “no está lejano el día en que el jazz mexicano tenga un canal especial para difundirse, independientemente de que se necesita la constancia del público, que las autoridades de los estados den a conocer esto, “¿cómo?, pues trayéndonos, no?”.En la actualidad Tino Contreras califica de extraordinario el ambiente de esta música, aunque no tiene la difusión equitativa.En jazz hay músicos mexicanos extraordinarios, precisa. Por ahora el percusionista quien bromea al exclamar su nombre en griego –Tinacus Contreropolus– está trabajando en un documental que hará en México, incluido Taxco, para posicionar esta corriente musical en el país, pero para su desarrollo lo que falta es “que los pueblos andan, según anda su música”.Y es donde lanza su llamado mordaz de lo que ocurre porque la mayoría de los políticos no ponen atención a esa falta de desarrollo musical, de mayor empuje. “Acuérdate del circo romano de mi compadre Nerón, de Calígula y otros tantos que decían “al pueblo pan y circo y se acabó”.“Eso es lo que pasa en nuestro país: Dan una música de la más vil y tu ves que los grandes hacedores de esta música de chatarra son los que cobran millones y millones por venir a presentarse, que hacen música para bailes. Pero tú los agarras a todos, los exprimes y no sacas un sólo músico de ahí. Pero de arte no está pasando nada, eso es el problema, de que nuestro sistema económico anda mal, de que nuestro sistema político está peor y todo anda completamente de patas arriba porque no hay una conciencia. La música es una luz de esperanza para los pueblos”.Por eso, aunque vaya a contracorriente, Tino Contreras enseña a los niños en su academia, para apoyar con su granito de arena en que sus aspiraciones no se vayan a pique, a pesar de que en sus giras por el extranjero no falte alguien que le reclame cuando escuchan esa “música chatarra” y le lancen la pregunta:¿Por qué México tiene esta música comercial tan vil?




