Apuestan Francia y Rusia por misión de observadores en Siria, donde la violencia cobró ayer 27 vidas más
DPA
París / Moscú / Beirut
Francia y Rusia reclamaron ayer el envío de una importante misión de observadores a Siria, pocas horas después de que la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, reclamase sanciones más duras para obligar al régimen de Bashar al Assad a cumplir el plan de paz “incluso por la fuerza”.
El ministro de Exteriores francés, Alain Juppé, reclamó a la ONU el envío a Siria de una tropa de observadores bien equipada de entre 400 y 500 efectivos, en entrevista con el canal francés BFM.
“Francia lo solicitará hoy mismo”, dijo el ministro. Se trataría, dijo Juppé, de una tropa de observadores “robustamente equipada”, que disponga además de helicópteros. “Es la última oportunidad antes de la guerra civil”, dijo Juppé aludiendo a la aplicación del plan de paz del mediador Kofi Annan.
París se sitúa en la misma línea que Estados Unidos, señaló el ministro de Exteriores galo, que anunció que su país participaría en una misión de ese tipo.
Pocas horas antes, tras la reunión del grupo de Amigos de Siria en París, Clinton reclamó sanciones más duras contra Siria para obligar al régimen a cumplir con el plan de paz, “incluso por la fuerza”.
“Tenemos que empezar a trabajar en el Consejo de Seguridad de manera muy enérgica en una resolución de acuerdo con ell capítulo VII”, sostuvo Clinton la noche del jueves. Las resoluciones en relación al capítulo VII de la Carta de la ONU pueden implementarse por la fuerza, en el caso de ser necesario.
Las sanciones deberían contemplar, además de la limitación de los viajes y negocios financieros, un embargo de armas, apuntó Clinton. Poco antes y desde Washington el secretario de Defensa estadounidense, Leon Panetta, se había mostrado escéptico respecto a una opción militar. “Debemos ser conscientes de que una intervención militar podría empeorar la tensa situación”, apuntó.
También Rusia exigió el viernes una ampliación clara de la misión de observadores de la ONU en Siria. El ministro de Exteriores, Serguei Lavrov, pidió al Consejo de Seguridad que apruebe tan pronto como sea posible una segunda resolución al respecto, que debería contemplar la cooperación de todos los grupos.
Según un portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, Moscú presentó al Consejo de Seguridad de la ONU el borrador de una resolución para el envío de 300 observadores a Siria. El texto podría votarse mañana sábado. Lavrov volvió a insistir hoy en su acusación a la oposición armada y los adversarios del polémico presidente del presidente Bashar al Assad.
Por su parte, los rebeldes sirios pidieron hoy una intervención militar en su país aun cuando no haya mandato de la ONU para ello, pues las tropas del gobierno también abren fuego contra civiles en zonas habitadas, aseguró el general Mustafa Ahme al Sheij, jefe militar del Consejo Nacional Sirio.
Una página web de la oposición publicó un video en el que se pide “a los países que están próximos al pueblo sirio” que conformen una alianza militar y bombardeen “las principales instalaciones del régimen” incluso sin mandato de la ONU.
En tanto, la oposición reportó el viernes nuevos bombardeos en Homs. Los activistas habían informado por la mañana el despliegue de nuevas tropas en zonas del interio del país, sobre todo en Al Kuasari, cerca de la frontera sirio-libanesa.
En total, los opositores Comités de Coordinación Local informaron de la muerte de 27 civiles ayer en Siria, la mayor parte de ellos en Homs. Además, la televisión estatal informó de la muerte de diez miembros de las fuerzas de seguridad en un bombardeo en la zona de Quneitra, cerca de la frontera con Israel, en lo que denominó un ataque de “un grupo terrorista”. Otros ocho soldados murieron en diferentes ataques en las provincias de Daraa y Hama, según la agencia de noticias oficial SANA.
El jueves, según fuentes de la oposición, murieron más de 30 personas en todo el país, sobre todo en Hama, Homs y las afueras de Damasco.
El plan de paz mediado por el enviado especial Kofi Annan está en marcha desde el 12 de abril. El gobierno sirio, según el plan, se comprometió a liberar a los activistas presos y a retirar Ejército y armamento pesado de las zonas controladas por los rebeldes.
Pese a que diversas partes reprochan a Damasco que no está respetando el alto el fuego, hasta la fecha Occidente no se mostró dispuesta a una intervención militar. Se considera que la oposición siria está demasiado dividida. Además existe el temor de que un ataque militar pueda desestabilizar más toda la región de Cercano Oriente.
Entretanto, diferentes organizaciones humanitarias denunciaron ayer la falta de fondos para atender a las decenas de miles de refugiados sirios que dejó más de un año de conflicto. Según informó la Agencia de la ONU para los refugiados (UNHCR), los países donantes todavía no liberaron ni el 20 por ciento de 84 millones de dólares (66 millones de euros) de ayuda urgente que comprometieron hace un mes.
Sólo ocho de las 34 organizaciones que ayudan a unos 61 mil refugiados sirios recibieron ayuda financiera de los países comprometidos, informó la portavoz de UNHCR, Melissa Fleming. La agencia de la ONU de ayuda a la infancia (UNICEF) sólo recibió 1.5 millones de dólares de los 7.4 necesarios para prestar ayuda en los campos de refugiados, según denunció ayer el vicedirector del organismo para programas de emergencia, Dermot Carty. Los niños y jóvenes suponen la mitad del total de refugiados en Turquía, Jordania y Líbano.




