Edgar Neri Quevedo
REGISTRO DE CONTRIBUYENTES
* Que descanse en paz, amén
La anécdota es estupenda y digna de reproducirse en estas páginas. No hacerlo sería un pecado. Una alcaldesa de la Costa Grande, priísta, vinculada por la opinión pública desde hace muchos años con actos de corrupción, con varias averiguaciones por malversación de fondos, multiseñalada como repartidora de despensas y responsable de la compra del voto, una de las promotoras de la reunión en Atoyac de Alvarez de los entonces precandidatos del partido tricolor a la gubernatura –reunión en la que se dice que uno de sus acarreados fue quien mató al simpatizante de otro candidato, en un suceso que fue filmado y transmitido en cadena nacional–; pues bien, esta alcaldesa de la que he brindado tan honrosas y abundantes referencias, acudió a un acto y citó en su discurso al Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha y dijo, palabras más palabras palabras menos, lo siguiente: “Como dijo don Quijote, que Dios lo tenga en su santa gloria…”
Hay quienes aseguran que además de levantar la mirada al cielo se santiguó, pero no, no fue tanto. Solamente elevó una plegaria en silencio por el eterno descanso del alma del personaje de Cervantes y citó sus palabras. Para la multitud, priísta en su mayoría, aquel discurso y aquellas emotivas palabras merecieron muchos pero muchos aplausos, pues demostraron no solamente la extraordinaria cultura de la alcaldesa sino su profunda devoción y pureza de espíritu, además de sus nobles sentimientos, que le han hecho ocupar un merecidísimo lugar en la política guerrerense.
Es una exageración seguramente, pero varios amigos me cuentan que debido a la intensidad de las palabras, los partidarios de la alcaldesa, incluidos algunos regidores priístas, estuvieron a punto de ofrecer una misa solemne en memoria de don Quijote, para lo cual pensaron solicitar, incluso, la presencia del obispo nacido en ese lugar.
No puedo hacer menos que aplaudir también a la alcaldesa por su gran nobleza. De paso estoy preparándole una extensa lista de personajes a los cuales vendría bien no solamente una misa, sino una novena de rezos. Así, podemos convertir a ese municipio en la Cuna de las Indulgencias a los Personajes Literarios.
Pensará usted, caro lector, que es un exceso, pero tengo preparado, además de la lista, un calendario de festejos y recuerdos gloriosos para que cada día en la misa de doce se eleven plegarias por el eterno descanso de, por ejemplo: Rodrigo Díaz de Vivar, Pedro Páramo, Macario, Otelo, Francisco Rosas y Julia –de Los recuerdos del porvenir–, doña Bárbara y Aura.
Hay personajes que merecen dos misas y doble novena de rezos porque tienen muchos pecados, como Drácula y Garfio. Hay otros personajes a los cuales una misa y miles de novenas no los salvan del infierno, por lo que es mejor ni siquiera hacer el intento.
Podríamos tener una fecha especial para infantes como El Principito, Tom Sawyer, Caperucita Roja, Hansel, Gretel y Pinocho.
En fin, que del apropiado y contundente discurso surgió la iniciativa, se hizo la luz y por lo pronto, ofrezco mis humildes servicios como recopilador de sugerencias. Los interesados pueden escribirme a la dirección electrónica porque, de plano, tengo pensado que desde la Costa Grande se impulse la beatificación de grandes personajes literarios. No es un disparate, personajes como Cenicienta y Cuasimodo bien podrían obtener la santidad.
También, en caso de que ocurrieran, pueden informarme de milagros, para integrar los expedientes con testimonios y pruebas, y remitirlos a la Santa Sede.
No cabe duda, una mente talentosa e inteligente es capaz de iluminar su entorno. Gracias alcaldesa, muchas gracias. Que Dios le siga procurando el bienestar y la cultura que le distinguen. La emoción no me permite continuar mi escritura, por lo que aquí concluyo.
Perdón, olvidé terminar como corresponde, lo hago ahora: amén.




