Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Cuauhtémoc Sandoval Ramírez

¿Habrá periodo extraordinario del Congreso de la Unión?

 Nos estamos acercando a un plazo fatal para realizar modificaciones legales a la ley electoral federal (Cofipe), que es el 2 de julio de este año, un año antes de las elecciones federales del 2003 en que se renovará la totalidad de la Cámara de Diputados.

La solución teórica es que la próxima semana se convoque a un periodo extraordinario del Congreso de la Unión que aborde temas urgentes como la reforma al sector eléctrico, la aprobación de la Ley Federal de Telecomunicaciones, Reformas Fiscales a los Derechos de Autor, así como una urgente Reforma Electoral que sea el marco legal para las elecciones del 2003 (reforma política del Distrito Federal, disminución de recursos a los partidos políticos, accesos a los medios de comunicación, candidaturas comunes y el voto de los mexicanos en el extranjero).

En este artículo me quiero referir a un postergado y olvidado tema como es el voto de los mexicanos que viven en el extranjero y que no pueden ejercer su voto en las elecciones mexicanas y que afecta a un gran sector de los mexicanos que han tenido que emigrar al norte, entre los cuales se encuentra un cada vez mayor número de guerrerenses.

Según el censo de los EU en el año 2000, viven en ese país 35.3 millones de hispanos, de los cuales, 2/3 partes son mexicanos, es decir, alrededor de 23 millones de connacionales.

De éstos, unos 14 millones son mexicano-americanos y 9 millones son nacidos en México, de los cuales, entre 3.5 y 4 millones son trabajadores indocumentados. En mayo de 1995, se plasmó una acertada concepción en el Plan Nacional de Desarrollo (1995-2000), que desafortunadamente no tuvo expresión concreta: “la nación mexicana, trasciende sus fronteras geográficas”. Era el reconocimiento oficial de que casi una cuarta parte de la población de nuestro país ha tenido que emigrar, básicamente por razones económicas.

Como parte de la Reforma Electoral de 1996 que aportó avances importantes como la ciudadanización del IFE, la realización de elecciones en el DF, entre otros acuerdos, se reformó la fracción III del artículo 36 constitucional “a efecto de posibilitar a nuestros compatriotas que se encuentran fuera del territorio nacional, el derecho al sufragio”.

Sin embargo, la mayoría parlamentaria que entonces existía, diseñó varios candados legislativos que en la práctica nulificaron la bondad de esta importante reforma, como es el artículo octavo transitorio del Cofipe que ligaba el voto de los mexicanos al Registro Nacional Ciudadano y a la expedición de las cédulas de identidad ciudadana, que teóricamente estarían en funcionamiento para las elecciones federales del año 2000.

Por su parte, el IFE sí cumplió su tarea: la comisión de especialistas realizó un exhaustivo estudio de las distintas modalidades para el ejercicio del voto en el extranjero y determinó que “los mexicanos radicados en el extranjero representarían el 14.12% de la población mexicana en edad ciudadana (9.904 millones de personas). De este total, los residentes en Estados Unidos serían 9.8 millones de personas”.

El estudio concluyó que existía un patrón de concentración que facilitaría la logística electoral. Se estimó que el 84 por ciento de los mexicanos en edad ciudadana se concentra en cinco estados (California, Texas, Arizona, Illinois y Nueva York). A su vez, se aportaba otro dato importante para la organización electoral: el 75 por ciento de nuestros paisanos residen en 33 condados de la Unión Americana, y más aún, la mitad de los mexicanos en edad ciudadana se concentra en ocho condados.

En California son los condados de Los Angeles, Orange y San Diego; en Illinois, el condado de Cook. En Texas, los condados de Harris, El Paso y Dallas. Y en Arizona, el condado de Maricopa.

Los especialistas del IFE nos decían que para julio del año 2000 “residirían en los Estados Unidos de América alrededor de 1.5 millones de personas que ya cuentan con la credencial para votar con fotografía”. También aportaban seis modalidades para hacer posible dicho voto.

Mientras tanto, diversos diputados y Grupos Parlamentarios presentaron en 1998 y 99 varias propuestas para desbloquear el voto de los mexicanos en el exterior, que concluyeron en una propuesta que básicamente planteaba: que votaran en las elecciones federales del 2000, los ciudadanos mexicanos que residiendo en el exterior ya contaran con la credencial para votar con fotografía.

Esta propuesta fue aprobada por la Cámara de Diputados el 29 de abril de 1999 y rechazada por la mayoría en el Senado de la República el 8 de julio de 1999 durante el periodo extraordinario. Así, millones de mexicanos se vieron frustrados al no poder ejercer sus derechos políticos plenos en las elecciones federales del año 2000.

Ahora nos estamos acercando otra vez al límite de los plazos electorales  (julio del 2002), a fin de que se puedan hacer las reformas legales necesarias para ejercer este voto en las elecciones federales del 2003. Ya está la propuesta de la creación de una sexta circunscripción electoral; ya existe la iniciativa de un libro noveno del Cofipe; existen propuestas concretas técnicas viables para superar las dificultades que representa la emisión de este voto. En fin, ahora lo que falta es la voluntad política de los partidos representados en ambas Cámaras para facilitar esta tan anhelada demanda que unifica a todos a los ciudadanos mexicanos que viven el extranjero.

Si se pospone el voto de los mexicanos en el exterior para las elecciones federales del 2006, estaremos en presencia de un triste récord en la legislación mexicana: un acuerdo aprobado en 1996, entraría en vigor en el 2006, o sea, diez años después.

468 ad