Silvestre Pacheco León
CRONICA MUNICIPALISTA
* Voces del bosque
A continuación reproduzco para los lectores las voces de los campesinos ecologistas de la sierra de Petatlán platicando sobre la problemática forestal un día de marzo.
–Para que nos entendamos tenemos que empezar reconociendo que tiene que hablar una persona a la vez. Mientras uno habla los demás escuchamos porque, como dice el dicho: “la mitad de la verdad es de quien dice su palabra y la otra mitad de quien la escucha” De modo que tampoco es correcto reírse de la opinión del otro, aunque a nadie le cuadre. Reírse así es una falta de respeto.
–Yo estoy de acuerdo y quiero seguir con el tema. Insisto en que el gobierno, antes de continuar dando permisos para el corte de madera, lo que debe hacer es ponerse a estudiar en qué condiciones esté el bosque, cuánto daño se le ha hecho y cuánto tiempo debe dejarse descansar para que pueda ser aprovechado.
–Pero a ustedes no les provoca ningún daño que los ejidos vecinos estén cortando madera. Si aquí en esta parte de la sierra no hay autorizaciones y se está respetando la veda, no veo la razón de que sigan preocupados.
–Oye, claro que nos afecta lo que hacen los vecinos, recuerda que los ríos que ahora están secos acá abajo, agarran agua allá arriba donde se está explotando el bosque.
–Yo creo que hay alternativas de ocupación para la gente que ahora vive de la tala, ahí está la madera muerta, esa se puede aprovechar, trabajarla para hacer muebles, aunque sea para la propia gente de estos pueblos, que se hagan mesas, bancas, sillas, roperos, camas. El colmo es que los meros dueños del bosque no tienen esas comodidades que da la madera.
–Lo que pasa es que nadie se preocupa de buscar los apoyos, la asesoría para conseguir créditos y capacitación para montar y operar una carpintería. Los muchachos que no tienen en qué ocuparse, bien que podrían aprender a trabajar la madera.
–Dicen que los militares ahora también se van a dedicar a cuidar el bosque porque junto con el agua son recursos de seguridad nacional.
–Ese es puro cuento, los militares se ocupan de otros asuntos, ya vez tanto que se dice de que ellos son los que combaten los incendios. Apenas pueden con sus armas. Yo nunca los he visto trabajando para apagar una lumbre. En cambio todos saben que están al servicio de los meros talamontes. Los soldados qué van a saber de ecología. Están igual que los policías municipales. Son los primeros que buscan las iguanas y el venado, el faisán o los patitos, los langostinos, pero para comérselos, no para cuidarlos.
–Cómo estarán de graves las cosas acá arriba que ahora hay más madereros que pinos…
–Es para dar lástima lo delgados que son ahora los trozos que cortan.
–Ahora se habla de hacer semilleros y consiste en dejar los árboles grandes limpiándoles al derredor, cortando parejo, como si la lumbre fuera a respetar los árboles que quedan. Yo no veo bien eso. Para qué hacer viveros si luego el trabajo mas pesado de sembrar y cuidar los arbolitos nadie lo hace. Mejor cuidemos el bosque para que los árboles que naturalmente nacen, crezcan y se logren.
–Para cuidar el bosque y todos los recurso naturales hay que educar y enseñar a la gente del campo. Unos confunden, no saben lo que es la ecología, el cuidado de todo lo que nos rodea, vivir pues en armonía con la naturaleza. Dicen, ¡ah, sí!, es un partido que cuida los animalitos.
–Si los curas y los maestros estuvieran convencidos de lo grave que es el problema de la deforestación en general, nos ayudarían mucho porque ellos tienen las palabras que se necesitan para explicar y convencer. No se trata de hacer conciencia entre los maderos e industriales ni entre lo soldados porque todos ellos tienen interese contrarios al cuidado del bosque. Oyen ecologistas y ya mero nos quieren nalguear.
–Nosotros ya estamos dando ejemplo con las 3 mil hectáreas de bosque que cuidamos para que la gente vea que solito y con cuidado se puede regenerar, y luego con la limpieza que hemos iniciado en los pueblos para no contaminar los ríos es algo que su fruto va a dar.
–Bueno, todo eso está bien pero tenemos que hacer más. Por qué no empezamos cuidando todas las parotas, principalmente las que se encuentran cerca de los ríos. Esos árboles sí que agarran agua de la lluvia porque si no, cómo te explicas que cuando más seco está todo en el monte ellas reverdecen, cambian sus hojas y más sombra dan.
–Si las propuestas que hemos hecho las llevamos a la práctica, debemos hacernos a la idea de que necesitamos aliados y que esos los vamos a conseguir mediante el diálogo, la plática con nuestros vecinos, amigos y familiares.
En los caminos que andamos hay que predicar la ecología. Que el gobierno se encargue de vigilar y sancionar a quienes dañan y destruyen los recursos.
No debemos estar atenidos al apoyo del gobierno. Por nuestra cuenta debemos hacer lo que nos corresponde. La capacitación es una tarea permanente. Todos debemos aprender la mejor manera de convivir con lo que nos rodea. Aprendamos a cultivar el camarón para aprovechar el agua y el clima. Si cuidamos los venados valdrán más si promovemos que los turistas vengan a verlos vivos que si los matamos.




