Héctor Manuel Popoca Boone
El ejido y los bienes comunales
Una de las causas principales del movimiento armado de 1910 en México fue la concentración de la tierra en unas cuantas manos. Como una conquista social de la Revolución Mexicana se comprendió la reforma agraria, es decir, el reparto y dotación de la tierra a quienes verdaderamente vivían y trabajaban en ellas. Se construyeron los ejidos y los bienes comunales como formas de tenencia social de la tierra consagradas en nuestros preceptos constitucionales.
Poco más del 80 por ciento de la tenencia de la tierra en Guerrero es ejidal o de bienes comunales. Por eso importa mucho el desenvolvimiento económico, social y político de estos núcleos agrarios, y la atención gubernamental que les prestemos, porque son la plataforma inicial y básica en donde deben fincarse nuestros esfuerzos para el desarrollo rural integral y sustentable.
Los constituyentes agraristas concibieron que el ejido y los bienes comunales fueran no únicamente una forma de tenencia de la tierra, sino que también tuvieran las funciones de:
a).–Representación política y de sus autoridades agrarias elegidas democráticamente, b).–Unidad económica, mediante la potestad de aprovechar productivamente la tierra y los recursos naturales que existen en su extensión territorial con una adecuada organización para el trabajo de los hombres y mujeres que en ella habitan. C).–Instancia de cohesión social de los diversos pobladores y poblados que viven y se ubican en sus lares.
Lamentablemente no ha prosperado esta visión en los tiempos postrevolucionarios; porque con el reparto de la tierra el gobierno no otorga el respaldo necesario y consistente para que los usufructuarios pudieran tener los recursos económicos, tecnológicos y de infraestructura básica productiva mínima para hacer despegar su auto desarrollo sostenido. La reforma agraria como originalmente fue concebida quedó trunca.
Los tecnócratas y neoliberales dicen que no es viable el ejido y los bienes comunales; aduciendo la pobreza y precariedad que actualmente acusan en todos los aspectos; y porque han proporcionado el minifundio que se contrapone a la eficacia productiva y a la rentabilidad económica. Apreciaron que no compartimos algunos porque si los núcleos agrarios están prácticamente en la lona, no es imputable a los ejidatarios y a los comuneros, sino a las políticas públicas gubernamentales que han hecho que en la práctica no puedan prosperar.
La pequeña extensión de tierra agrícola no es sinónimo de improductividad; la experiencia europea nos lo demuestra, donde el movimiento cooperativista han logrado conseguir sinergia colectiva que les da suficiente rentabilidad económica.
A final de cuentas, el ejido y los bienes comunales son lo que nosotros, gobierno y sociedad hemos querido que sean a lo largo del tiempo. Asumamos la responsabilidad que nos toca sobre esta supuesta inviabilidad agraria y no se la carguemos a los campesinos y a las campesinas del país.
En las últimas décadas, tecnócratas y neoliberales han arremetido contra esta conquista agraria del pueblo de México y de nuestra Revolución de 1910, bajo el argumento de que las tierras en manos de los ejidatarios y las y los comuneros no son aprovechadas en todo su potencial, es por lo que se inició la contra-reforma agraria en tiempos del presidente de la República de triste memoria. Carlos Salinas de Gortari, que promovió la vigencia de una nueva Ley Federal Agraria, que si bien es cierto eliminó el excesivo paternalismo gubernamental en la vida y el funcionamiento de los núcleos agrarios, permite poner las tierras de propiedad social a la libre oferta y demanda del mercado de tierras, cumpliendo ciertos requisitos.
A diez años que se promulgó esta ley, la mayoría de los campesinos del país han conservado sus tierras, en virtud de que la actividad agropecuaria, debido a las políticas públicas de nuestros gobernantes tecnócratas y neoliberales, ha perdido rentabilidad económica, por el momento. A excepción de las de vocación turística o las colindantes a las manchas urbanas, codiciadas ambas por empresas inmobiliarias especuladoras.
En situación de crisis económica, las tierras agrarias, tarde que temprano, volverán a concentrarse en pocas manos si es que no hacemos algo para evitarlo, porque memoria histórica parece que no tenemos. Al tiempo.
P.D.–Félix Salgado Macedonio ha empezado a cosechar los frutos de sus excesos. El PRD Guerrero, pronto lo hará por sus insuperables rencillas internas. Esperemos que el presente esfuerzo unitario no sea una expresión de dientes para fuera.




