Mandos militares en activo y retirados le rinden homenaje en su velorio
Agencia Reforma
Ciudad de México
Apoyados con bastones, militares de la vieja guardia acudieron ayer al velorio del general Mario Arturo Acosta Chaparro.
“Era un buen general”, musitó un coronel retirado a uno de los hijos del militar asesinado el viernes en la colonia Anáhuac, al poniente de la ciudad de México.
Mandos militares, en activo y retirados; familiares y amigos velaron el cuerpo del mando castrense, quien prestó sus servicios al Ejército durante 45 años.
A los velatorios de la Secretaría de la Defensa arribó, después del mediodía, el féretro con el cuerpo del polémico general de Brigada, quien nació el 19 de enero de 1942.
Desde las 9:00 horas, arreglos florales y coronas de distintas unidades militares comenzaron a adornar los velatorios, ubicados atrás de la Escuela Militar de Enfermería.
Antes, altos funcionarios de la Defensa Nacional rindieron honores al militar, quien causó alta el 1 de enero de 1959 al 1 de marzo de 2008, en el Campo Militar Número 1.
Fuentes castrenses indicaron que los mandos militares ofrecieron “todo el apoyo” a los familiares del General en situación de retiro, quien fue ejecutado de tres disparos.
Acosta Chaparro recibió las condecoraciones de perseverancia Cuarta, Tercera, Segunda y Primera Clase, Especial, Extraordinaria e Institucional.
“Él hizo lo que tenía que hacer, se esforzó en lo que hizo, fue un militar en toda la extensión de la palabra. Lo conocí como jefe de la Guarnición de Agua Prieta y luego, como director del Centro de Adiestramiento. Era fuerte, duro de carácter y siempre supo llevar a sus tropas contra los delincuentes o guerrilleros”, comentó en los velatorios de la Sedena un coronel retirado, de 65 años.
El Doctor Wama, como se le conocía, fue uno de los comandantes del batallón Olimpia, y fue acusado de reprimir a estudiantes el 2 de octubre de 1968. Pero eso ya quedó a atrás. Para el Ejército fue un general que cumplió a cabalidad su servicio militar y su labor fue reconocida el 24 de abril de 2008.
Acosta Chaparro permaneció en una cárcel militar durante 6 años 10 meses por estar vinculado con la desaparición de 22 presuntos guerrilleros de Guerrero en la llamada guerra sucia. También fue vinculado con el Cártel de Juárez y se le acusó de colaborar para el capo Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”, para el trasiego de mariguana y cocaína.
Sin embargo, de ambas acusaciones fue exonerado. Con el fallo a su favor, Acosta Chaparro también recuperó el derecho a portar condecoraciones y a vestir de nueva cuenta su uniforme.
Y no sólo eso. El Ejército le otorgó un cargo en la Dirección General de Personal del 1 de enero al 1 de marzo de 2008.
El funeral del General Acosta Chaparro reunió a la camada del 59.
En los velatorios de la Defensa Nacional, hombres de canas con su grado militar en un pin pegado al saco, montaron guardia al amigo y compañero de armas.
“Aquí estamos toda la palomilla de esos años, el general era un líder”, recuerda un coronel que presume, fue su subordinado.
Apoyado de un bastón este militar abraza a los familiares del general y enaltece a su ex jefe.
“Ojalá muchos generales fueran como él”, refiere el veterano.
Lo recuerdan gallardo y mandón. Más como comandante del 68 y el 65 Batallón de Infantería.
Acosta Chaparro estudió en el Heroico Colegio Militar y realizó el curso respectivo en la Escuela Militar de Aplicación de Infantería, Artillería, Zapadores y Servicios.
“Desde ahí se le notó la madera”, exaltó el coronel retirado.
Advierten sobre afrenta
El crimen contra el general Mario Arturo Acosta Chaparro, ocurrido el viernes, es un desafío para el Ejército, afirmó ayer Javier Oliva, experto en temas militares.
“Es una afrenta, por ello el presidente (Felipe Calderón) debe tener en consideración que ni aún después de dejar el cargo, podrá abandonar la responsabilidad de sus decisiones en este delicado problema”, dijo el también investigador de la UNAM.
Después de la ejecución de Acosta Chaparro, advirtió, el Ejército debe privilegiar los trabajos de inteligencia y de prevención en cuanto a las acciones de los criminales.
“No puede seguirse por este camino sin que enfrente serias consecuencias ante la sociedad y la ley, es determinante considerar, que en los desafíos de este tipo, la criminalidad tiende a evidenciar debilidad”, indicó.
“Lo que sí, los responsables deben ser detenidos a la brevedad. Haya o no veda electoral. Es un asunto de Nación. No de elección”.




