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En regiones de México el periodismo es una actividad no sólo riesgosa sino imposible: Krauze

Agencia Reforma

Cádiz

Las tareas pendientes del periodismo son, en este momento, “restituir el ejercicio de la libertad ahí donde ha sido conculcado, defenderlo donde está amenazado, pero también enriquecerlo con un sentido ético, para que nunca supedite la honesta búsqueda de la verdad a los intereses materiales”, aseguró el historiador y escritor mexicano Enrique Krauze, al recibir el Gran Premio Chapultepec 2012 que concede la Sociedad Interamericana de Prensa, por su defensa y promoción de los principios de libertad de expresión, entregado ayer en el Palacio de Congresos de la ciudad española de Cádiz.
En ese acto, encabezado por el presidente de la SIP, Milton Coleman, periodista del Washington Post, Krauze llamó la atención sobre el hecho de que en México ha aparecido un poder que actúa en la impunidad y la sombra, que no tiene ideas ni ideales y que por su naturaleza no tolera estar sujeto a ningún escrutinio.
“Es el poder del narcotráfico y el crimen organizado”, precisó el historiador mexicano, quien sostuvo que el problema no es, sin embargo, sólo de México.
“Es de América Latina, de Estados Unidos y del mundo”, enfatizó Krauze, haciendo hincapié en el hecho de que en algunas regiones de México “el periodismo se ha vuelto una actividad no sólo riesgosa, sino imposible”.
“En los viejos tiempos del PRI, por conveniencia o miedo, un sector de la prensa se autocensuraba, pero ahora, en un México democrático, hay periodistas que deben optar por el silencio o la muerte. Y sin embargo, muchos de ellos siguen cubriendo la realidad como reporteros enviados al infierno”, expresó el director de Letras Libres.
Al esbozar un panorama histórico de la evolución de la libertad de prensa y su ejercicio en los países latinoamericanos, Krauze subrayó que “el cuarto poder también debe estar abierto al escrutinio público y la crítica” en un momento en el que, tras recorrer un largo camino en defensa de la libertad en el que la prensa ha sido protagonista central, la buena prensa se ha convertido en sí misma en una misión.
“Las dictaduras militares del siglo XIX en Hispanoamérica abominaron de la libertad de expresión”, dijo el autor de Redentores, quien relató que con la llegada del siglo XX la libertad de expresión se consolidó en los países de más honda vocación democrática como Chile, Costa Rica, Uruguay y Colombia, entre otros.
Sin embargo, señaló, con la llegada de la radio y su contacto con la rebelión de masas surgió un nuevo género de dominación que, trasplantado a Latinoamérica, fue el de Juan y Eva Perón, “líderes populistas que se sentían llamados por la Providencia para redimir al pueblo”.
“Una sola fuerza se les oponía, la que representaba no la verdad única sino la verdad objetiva. Y esa fuerza era la libertad de prensa”, destacó Krauze.
Aquel experimento argentino, observó el historiador mexicano, fue “un juego de niños” comparado con la dictadura de Fidel Castro en Cuba, un país, recordó, en el que antes del triunfo de la Revolución los grandes periódicos cubrían un espectro amplio, desde la visión católica hasta la liberal y socialista.
“La opinión pública en Cuba languideció hasta casi morir” y “el daño provocado a varias generaciones ha sido devastador y profundo, pero no irreversible. Repararlo será tarea urgente para nosotros, los escritores y periodistas libres de América Latina”, demandó Krauze.
Finalmente, Krauze expuso que tras la recuperación de la libertad de prensa en Chile, Argentina parece haber vuelto a los tiempos en los que las opiniones distintas o adversas a la Casa Rosada debían acallarse o suprimirse.
“Las redes sociales están jugando un papel nuevo, que nos sorprende a todos, donde se puede apreciar el reino de la libertad, y la libertad nos esta jalando a todos hacia adelante a afinar lo que pensamos, y nos fuerza a ser más precisos y directos en lo que escribimos y hablamos , abundó.

Elogia al periodismo mexicano, pero señala que a menudo cae en la “declaracionitis”

De cara a las próximas elecciones presidenciales y la contienda política, el papel de la prensa mexicana ha sido vivaz y alerta, mucho más ahora de lo que lo estuvo hace 6, 12 o 18 años, afirmó Krauze.
“Hay encuestas diarias; hay una interacción con los candidatos y con el público; yo creo que los periódicos han sido críticos y plurales en términos generales”, dijo el director de Letras Libres en declaraciones a Reforma durante su visita a Cádiz.
Krauze indicó que la prensa mexicana tiene que seguir el camino que lleva porque frente a sí hay una competencia enorme en ese “inmenso sector de la población que es la prensa libre espontánea de las redes sociales e internet”.
El historiador advirtió que aunque los periódicos han estado animados tomando el pulso de cara a las próximas elecciones, se han concentrado demasiado en el tema de las declaraciones. “Y allí vemos uno de los pecados de la prensa mexicana: la declaracionitis, que es concentrar el reportaje de la realidad en lo que declaran los políticos o personas de cierta relevancia”, sostuvo.
En ese sentido, Krauze recordó que la mejor tradición del periodismo está en cubrir completamente la realidad en todos sus matices, “descubrir la noticia; reportear con investigaciones que muchas veces llevan mucho tiempo para poder rescatar un gajo de esa realidad que sea veraz o verosímil”.
“Una crítica posible al periodismo mexicano es que sustituye muchas veces esa investigación necesaria, con las declaraciones de personajes públicos o aún de académicos que se supone son especialistas en algún tema”.
No obstante, Krauze elogió la labor del periodismo mexicano en su actitud vigilante con respecto a la clase política.

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