Gana Hollande la primera vuelta y va con Sarkozy por la presidencia de Francia
DPA
París
El candidato socialista François Hollande salió ayer primero en las elecciones presidenciales francesas, pero deberá enfrentar al actual mandatario Nicolas Sarkozy en una segunda vuelta el 6 de mayo, según indicaron diversas proyecciones de encuestadoras.
Hollande, quien partía como favorito, habría obtenido el 28.63 por ciento de los votos, mientras que Sarkozy habría logrado entre el 27.02 por ciento, de acuerdo al recuento anoche de casi todos los votos, faltando sólo los del exterior.
La gran sorpresa la dio la líder del ultraderechista Frente Nacional, Marine Le Pen, que se ubicó en tercer lugar con 18.01 por ciento de apoyos, una cifra récord para un partido de extrema derecha.
Cuarto fue el candidato del Frente de Izquierda Jean-Luc Mélenchon, con 11.3 por ciento, y quinto el ex ministro de Educación François Bayrou, del centrista Mouvement Démocratique (MoDem), con 9.11 por ciento.
Hollande y Sarkozy tendrán ahora dos semanas para lograr el apoyo de los ocho candidatos restantes en la segunda vuelta. Si gana, Hollande, de 57 años, podría convertirse en el segundo presidente socialista francés después de François Mitterrand.
Hollande dijo en la noche de ayer que su victoria en la primera ronda fue un “rechazo” a Sarkozy, quien “le hizo el juego a la extrema derecha”.
“El 6 de mayo quiero una victoria, una linda victoria”, aseguró Hollande, de 57, años ante sus seguidores en Tulle, en el centro del país. Asimismo dijo que los resultados fueron una “sanción” a la presidencia de Sarkozy y un “rechazo” a su discurso.
El socialista señaló que continuará abogando por el cambio y repitió que su objetivo es “poner a Europa de vuelta en el camino del crecimiento y el empleo”.
Por su parte, el presidente francés se mostró “confiado” de lograr la reelección, desafió a Hollande a celebrar tres debates antes de la segunda vuelta del 6 de mayo e instó a los votantes tanto de izquierda como de derecha a apoyarlo por “amor a la patria”.
Ante sus seguidores en París, el actual mandatario dijo que la principal preocupación de los franceses es mantener su estilo de vida, que consideró podría lograr combatiendo la inmigración ilegal, mejorando las condiciones laborales y defendiendo la identidad francesa.
Marie Le Pen se mostró ayer orgullosa de su histórico resultado en los comicios y dijo que el 1 de mayo dará a conocer a quién respaldará. “La batalla de Francia recién ha comenzado, nada volverá a ser como antes. Esto es sólo el comienzo”, aseguró la candidata del Frente Nacional, de 43 años, quien el año pasado asumió el liderazgo del partido que encabezaba su padre Jean-Marie Le Pen.
El mejor resultado anterior de los ultraderechistas había sido en primera ronda de los comicios de 2002, con 16.9 por ciento para Jean-Marie Le Pen, quien enfrentó en segunda ronda a Jacques Chirac, que finalmente resultó elegido presidente.
Mélenchon, en tanto, convocó el domingo a apoyar a Hollande. “Se trata de cambiar la tendencia de oprimir a todos los pueblos de Europa bajo el yugo del eje Sarkozy-Merkel”, señaló el político. La candidata de los Verdes, Eva Joly, también había anunciado su respaldo al socialista.
Por su parte, la portavoz gubernamental Valerie Pecresse se mostró optimista sobre las posibilidades de Sarkozy de ganar los comicios.
“Esta será la segunda ronda de la verdad. Nosotros (en el equipo de campaña de Sarkozy) le diremos la verdad a los franceses”, declaró Pecresse a la emisora televisiva BFM.
Las elecciones estuvieron marcadas por la preocupación por el creciente desempleo y el alto endeudamiento del país.
El programa electoral de Hollande gira principalmente en torno a una reforma del sistema impositivo, así como a medidas para mejorar la educación y el empleo. El socialista propone que los que tienen mayores ingresos y las empresas sufran una carga impositiva mayor.
El equipo de campaña de Sarkozy criticó las promesas electorales de Hollande y las calificó de peligro para la situación económica de Francia. El país enfrenta un gran endeudamiento estatal y en enero perdió la nota más alta de “AAA” de la agencia de calificación Standard & Poor’s.
Sarkozy, que enfrenta uno de los índices de aprobación más bajos de su mandato, se presentó en la campaña como el candidato de la “Francia fuerte” con el objetivo de reducir el déficit presupuestario, endurecer la política inmigratoria y achicar la administración estatal.
La participación electoral del domingo se estima que se ubicó en entre el 80 y el 81 por ciento de los votantes registrados, levemente por debajo de la de 2007.
En total, diez candidatos se presentaron a los comicios de ayer, aunque se preveía que ninguno lograra más del 50 por ciento de los votos necesarios para ser electo en la primera vuelta.




