En Acapulco no hay apoyo ni estructura deportiva: Gerardo Lita Espinoza
* Cuenta con 24 años de edad, 7 de ellos jugando en equipos de la Primera División A, la cual califica como una categoría en la que se dan muchas patadas
Adalberto Valle * Después de 7 años de jugar en diversos equipos de la Primera División A, la ante sala del máximo circuito que se convierte en el sueño de todo aquel que practica el futbol, el acapulqueño Gerardo Lita Espinoza no pierde de vista su principal objetivo, que es llegar a la categoría estelar.En entrevista con El Sur, el Lita –como se le conoce en el medio futbolístico– al preguntarle sobre que ha faltado para dar el salto hacia el máximo circuito, reflexiona y acepta que puede ser “algo de parte mía”.“O tal vez ha faltado alguien que me apoye, que conozca el ambiente y que esté ahí dentro, que tenga contactos. Pero yo no me voy a vencer hasta llegar. Esa es mi meta próxima, jugar en la Primera División. Para mí es muy importante conseguirlo”.Nacido el 19 de marzo de 1978 y residente de la colonia Emiliano Zapata de esta ciudad, José Gerardo Espinoza Torres tuvo una temporada aceptable con el equipo Potros Zitácuaro, ya que logró 3 goles en el Torneo de Verano 2002 y en gran parte de los juegos empezó en el cuadro titular.Pero lo más difícil para él se dio fuera de la cancha, porque en poco más de tres meses junto con el resto del plantel no ha cobrado un peso, ante la falta de seriedad de la directiva de este conjunto perteneciente al Grupo Pegaso, que es el mismo dueño de los Jaguares de Acapulco.“Es muy complicado estar así sin cobrar, porque de esto vives. Muchos tenemos familia y vivimos fuera de nuestra ciudad. Afortunadamente había algo ahorrado pero si se las pasa uno mal”, comentó, mientras calmaba al inquieto Ramssés, su hijo de 5 años, quien lo acompañó a la entrevista.Gerardo –de 24 años– está casado con Kenya Andrade y además de Ramssés tiene a Geraldine de 9 meses.“Es por ellos que uno tiene que luchar y por lo que queremos triunfar. También por ello no nos gusta que no se nos pague por nuestro trabajo”, añadió.Recordó que ya vivió un caso similar con Lobos UAP, donde le retrasaban algunos pagos, “pero nunca pasó de una o dos semanas, nunca tanto tiempo”.Con la experiencia que tiene al militar en la Primera División A con equipos como Cuautitlán –antes filial del Necaxa–, Lobos UAP –ya desaparecido–, Correcaminos de Ciudad Victoria y Potros Zitácuaro, Gerardo Espinoza señaló que “es muy diferente a la Primera División”.“Aquí (en la Primera División A) hay que correr mucho, hay mucho golpeo, demasiadas patadas y mucho desgaste físico”.
No quiero regresar a Acapulco
“Es necesario salir de Acapulco para poder triunfar en el futbol. Aquí no hay apoyo, no hay estructura deportiva y muchos jugadores se pierden fácil”, reconoce Gerardo, quien dice que preferiría no retornar al puerto, en busca de consumar su sueño de convertirse en un futbolista reconocido en el ámbito profesional.“Estar aquí como futbolista es muy difícil por toda la diversión que hay, es un lugar turístico. Si se tiene un equipo debe asegurarse que será un grupo muy profesional y muy dedicado. La directiva debe poner mucha atención y cuidar de cerca de los jugadores. Yo en lo último que pienso es venir aquí. Te digo la verdad, yo no quiero regresar a Acapulco. Tengo que seguir cerca de donde están las oportunidades”.Gerardo recuerda que a los 12 años comenzó a jugar futbol.“A los 15 años ya estaba jugando en la Primera Fuerza. Jugué con el señor (Julián) Adán, un poco con la Lepra (Ignacio Vázquez Javier) y con el que más con Salvio (Macías). Es con el que más platico todavía”.Fue José Manuel Serrano el Chepe –conocido personaje del ambiente discotequero de Acapulco– quien le ayudó a probarse en la ciudad de México, en donde estuvo en las filas de los Rayos del Necaxa.“Son ya 7 años los que llevo jugando en la Primera A y todavía me falta mucho por hacer. Me siento bien y tengo ganas de seguir hacia adelante”, añade.
El apodo del Lita
Algo que pocos conocen de Gerardo Espinoza es el origen de su apodo. Lita, se lo debe a su padre, quien de pequeño no podía decir la palabra completa “abuelita” y lo dejaba en las últimas cuatro letras.“De mi papá me lo pasaron a mí –el apodo– y así se me quedó, el Lita”, confesó.Mientras la fiebre mundialista envuelve al ámbito deportivo, Gerardo Lita Espinoza tiene que reportarse en estos días con la organización subcampeona del futbol mexicano, los Rayos del Necaxa, dueños de su carta, para determinar su futuro y en qué equipo jugará el Torneo de Invierno 2002.




