Silvestre Pacheco León
CRONICA MUNICIPALISTA
Las advertencias del Fibazi
A partir de la presente semana el director del Fideicomiso Bahía de Zihuatanejo, ha emprendido una campaña, a través de los medios masivos de comunicación, en contra de los invasores profesionales que han afectado la zona de reserva ecológica en el anfiteatro de la ciudad.
No es la primera vez y ni tampoco coincidencia que sea en época de elecciones cuando las autoridades del fideicomiso aparezcan con celoso organismo preocupado por el crecimiento ordenado de la ciudad y por el respeto al cada vez más delgado cinturón verde que la rodea.
No está mal ninguna iniciativa encaminada a frenar la anarquía en el crecimiento de la ciudad y creo que la mayoría de los habitantes de Zihuatanejo aplaudirían cualquier acción enérgica encaminada a demostrar la vigencia de la ley y el celo oficial por cuidar el patrimonio ambiental común cuya vocación turística explica la existencia misma del puerto.
El problema es que ante tantos intentos cuyos móviles electorales quedan a la vista, la población ni siquiera se inmuta, así aparezcan enérgicos llamados al respeto de la ley de parte de autoridades que, como lo es el Fibazi, son corresponsables de la contrahechura de la ciudad.
Ya el lunes 20 nos enteramos, mediante boletín oficial del Fibazi, de la tipificación de los delitos y de las sanciones que ameritan quienes promueven e invaden terrenos cuya vocación es diferente a la urbana. Y ante el anuncio de que enlistarían los nombres de los invasores profesionales así como sus antecedentes, el día martes, más por el morbo que por el interés, la gente esperaba conocer la versión oficial de lo que en realidad todo mundo sabe:
Román Martínez Lomelí, ex dirigente municipal, nada menos que del Partido Verde Ecologista de México, y Antonio Reza, delegado estatal del Partido de la Revolución del Sur, fueron los primeros de la lista con denuncias en su contra acusados de invadir terrenos del Fibazi y de comercializar para su beneficio muchos lotes por miles de pesos.
Lo anterior cuya consecuencia sería conocer la lista completa de los invasores profesionales y de sus cómplices en el gobierno, donde aparecerían, desde luego, ex presidentes municipales y funcionarios públicos, me temo que no se verá debido al interés electoral que es lo que realmente mueve a estos anuncios que más bien aparecen como una medida de presión para alinear a esos líderes que han lucrado con la necesidad de la gente, a favor de los intereses del partido en el gobierno.
Y como ya el juego se conoce, suena a película repetida, también el anuncio de los primeros enlistados que ya amenazan de manifestarse públicamente con sus seguidores y de tomar las propias oficinas del Fibazi, enarbolando las demandas de regularización de las zonas que han invadido y la renuncia del recientemente estrenado director del fideicomiso, venido de la Costa Chica, ingeniero Oscar Velasco Ambrosio.
Si de verdad hay la intención oficial de resolver uno de los problemas que más afecta al medio ambiente y consecuentemente a la competitividad del destino turístico de Zihuatanejo, las autoridades están obligadas a revisar la conducta de los ex directores del organismo y la de aquellos líderes populares y dirigentes partidistas que lucraron económica y políticamente afectando el patrimonio ambiental de los habitantes.
La deformación de la ciudad y de la propia vida institucional del municipio ha tenido su origen en ese engendro que todos conocemos como el Fibazi, desde su constitución como organismo federal responsable del desarrollo urbano de la ciudad, los directores actuaban por encima del gobierno municipal en el uso de los recursos públicos para la infraestructura y el equipamiento y hasta para la comercialización del suelo urbano.
Cuando la federación entregó el Fibazi al gobierno del estado se reprodujeron los mismos vicios, con el agravante de que se hizo más ostentoso el manejo patrimonialista de los bienes del fideicomiso para favorecer electoralmente al partido oficial.
La dirección del Fibazi y su patrimonio se convirtió en fuente de poder económico y político, de tal manera que fue el paso previo de los aspirantes a convertirse en presidentes municipales gracias a la coptación de los líderes de las colonias populares encargados de hacer el trabajo sucio de las invasiones.
Por eso ahora cuando estamos en la perspectiva de las elecciones municipales más competidas de la historia de Zihuatanejo, ante el inminente riesgo de que el PRI pierda el poder, las amenazas contra sus engendros que quieren patear el pesebre, el gobierno a través del Fibazi quiere aparecer como celoso guardián de un patrimonio económico y político que dilapidó, amenazando a sus engendros que ahora culpa de lo que son.




