Octaviano: familiares no descartan acudir a tribunales internacionales
* El diputado local perredista y la defensora de los derechos humanos se manifiestan por abrir el candado que impide que militares sean juzgados por civiles
Francisco Magaña, corresponsal, Atoyac de Alvarez * Victimas y familiares de los desaparecidos de la guerra sucia anticiparon que acudirán a tribunales internacionales en caso de que las autoridades mexicanas no castiguen a los militares responsables, a resultas del candado que se interpone para enjuiciarlos por las desapariciones de civiles en los años setenta. El diputado local perredista Octaviano Santiago Dionisio señaló que después de treinta años se logró el resultado del esfuerzo colectivo de los familiares de los desaparecidos, que hoy da frutos, aunque no los que esperaban, con la instalación de la fiscalía especial. Advirtió que hay todavía resistencias para llegar al fondo de un asunto complicado, y que la sociedad tiene que empujar para que el gobierno de la Republica cree una figura de mayor garantía y desempeño, como la Comisión de la Verdad, pues el presidente Fox la prometió en su campaña y durante los primeros meses de su gobierno, pero la negó en los hechos. Santiago Dionisio expuso sus dudas, porque este gobierno federal se resiste admitir todavía la desaparición forzada como un delito tipificado en el código federal.
Señaló que se teme a una reacción por los grandes interés que existen, y dijo que espera que la oficina de la fiscalía que se instaló en Atoyac obtenga resultados.Indicó que él de manera personal ampliará su denuncia en Atoyac. Dijo que la presentó en la PGR, pero dará nuevos elementos, señalando que su caso es de los mas completos y espera que sea uno de los primeros para ver cómo actuará el juez. Deseó que no “diga que esto no procede, porque ya hace de años y eso sería el colmo y así sí acabaría la vida de la fiscalía especial”. Opinó que el candado esperan quitarlo en los trascurso de los meses, pues los militares se están lavando las manos antes de tiempo, aun cuando México es firmante en defensa de los derechos humanos en reuniones mundiales. Señaló que se tiene que empezar en México con esa legislación universal; dijo que el candado se debe quitar porque están de por medio vidas y no cosas. Dijo no confiar en las leyes militares, pues la institución armada “es un superpoder nacional, que todo mundo le teme y por ello han vivido mucho tiempo en la impunidad”. Pero confió en la fe y lucha de los familiares, con quienes acudirá ante los tribunales internacionales y a donde los oigan. Por su parte, la vicepresidenta de la Afadem, Tita Radilla Martínez, indicó que la fiscalía en Atoyac es una esperanza de que la investigación llegue a sus últimas consecuencias y se dé con el paradero de los familiares por los que han luchado, pero quedan las dudas de que se hagan investigaciones serias y efectivas, indicando existe todo de su parte por ayudar a que se esclarezcan los hechos.
La defensora de los derechos humanos señaló que se deben enjuiciar a todos aquellos que sean responsables de desapariciones, independientemente del puesto que ocupaban, militar o no. Señaló que por justicia no debe quedar nadie impune, independientemente de su corporación. Dijo que los militares actuaron contra civiles, y deben enjuiciarse por las leyes civiles. Señaló que los familiares de las víctimas tienen la opción de presentar sus denuncias ante instancias internacionales, de no llegar a saber la verdad aquí. Indicó que en esta oficina se pretende exponer todos los casos de los 400 desaparecidos que hay en Atoyac, y que se ampliarán 120 denuncias. Reiteró que la Afadem estará presente en apoyo a los familiares, aun cuando en la fiscalía esta un amnistiado de la desaparecida Liga Comunista 23 de Septiembre, Mario Ramírez Salas, para contribuir. Señaló que es importante que personas de la sociedad civil se integren en esta fiscalía para darle más confianza. En esta primera jornada de los seis ministerios públicos federales se atendió la denuncia de diez casos, entre ellos el de un familiar de Hilario Mesino Acosta, quien fue secuestrado por militares en Agua Fría, después de una reunión en la comisaría del lugar, junto con su hermano Bernardo, a quien abandonaron a otro día amordazado y torturado, en una barranca cerca del poblado.
Los hermanos Mesino Acosta mostraron como prueba una carta en un pedazo de papel, que envió su hermano, que explicaba a su madre, que estaba bien y que los quería, e informaba que se encontraba en el campo militar número 1, del DF, y pedía que le saludara a quien ella “ya sabía” –su novia– y que no se olvidaran de él.




