Martín Mora Aguirre
Retos y perspectivas del PRD
Cuando recorrimos los distintos municipios, en el transcurso de la campaña para lograr la presidencia del PRD, éramos conscientes que, de ganar la elección, implicaba un compromiso que requiere la unidad y el esfuerzo de todos los militantes de la revolución democrática.
El PRD significa mucho para los guerrerenses, porque en su constitución heredó las tradiciones históricas del pueblo y la lucha permanente de los surianos por conformar una sociedad más justa y equitativa. Pero también es un instituto partidario donde no hemos sabido manejar correctamente las contradicciones emanadas de las diferentes expresiones que lo integran para encausarlas en la perspectiva del debate de los problemas políticos, sociales, económicos y culturales de la entidad.
Por ello, estamos convencidos que construyendo las condiciones que posibiliten acercarnos a las organizaciones sociales, productivas, ONG, jóvenes, mujeres, indígenas, campesinos, profesionistas, intelectuales y demás actores principales, estaremos en condiciones de potenciar al Partido de la Revolución Democrática y convertirlo en un instrumento eficaz que posibilite la transición hacia la democracia en nuestro estado, como lo exigen las actuales circunstancias.
Tomando como guía los criterios mencionados, creemos conveniente proponer la realización de las siguientes tareas:
1.–La institucionalidad y el fortalecimiento de la estructura del partido. Si queremos lograr nuestros objetivos transformadores, a través de la conquista del gobierno estatal, requerimos trascender las prácticas caudillezcas, terminar con los arreglos entre los “jefes” de las diversas corrientes e instaurar de manera permanente e invariable el respeto a la legalidad interna del partido. Como reflejo de una cultura autoritaria, el centralismo ha impedido la participación consciente de las bases en los asuntos de la política. Nos proponemos democratizar toda la estructura partidaria, desde el Comité Ejecutivo Estatal, hasta los Comités de Base, para que actúen colegiadamente compartiendo todas las responsabilidades.
2.–La discusión colectiva es el instrumento principal que garantiza tomar las decisiones políticas adecuadas. Así, se convierte en indispensable la creación de un organismo que permita la integración de analistas, académicos y dirigentes sociales, que coadyuve a estructurar una estrategia de largo alcance.
3.–Un centro de reflexión y estudio sistemático y permanente no puede seguir posponiéndose. En el PRD tenemos que ordenar un dispositivo ideológico que forme los cuadros políticos necesarios, capaces de tener una visión integral de la realidad nacional y estatal, estableciendo políticas de largo aliento, que permitan anticipar los acontecimientos de mayor relevancia en todos los ámbitos de la problemática social. Además de llevar una cuidadosa sistematización de las estadísticas del partido.
4.–Un instituto democrático debe por principio establecer un vínculo consistente entre la dirección, la militancia y la sociedad. Por consiguiente, la creación de un órgano periodístico de difusión y análisis es otra de las tareas inmediatas que ya está en marcha.
5.–Si los perredistas y el resto de los ciudadanos aspiramos alcanzar un cambio democrático, esto no será posible si no diseñamos una sólida política cultural, que integre las propuestas de los promotores culturales: creadores, académicos, artistas, indígenas y todos los ciudadanos interesados. Debemos buscar los conductos que propicien los acuerdos indispensables para presentar la iniciativa ante las instancias ex profeso, con la finalidad de acreditar su ejecución.
Estas son algunas de las actividades que debemos realizar sin menoscabo de las funciones coyunturales como son los comicios para cambiar las comunas y los integrantes del Congreso local. Al respecto formulamos las siguientes operaciones:
1.–Elaboración de una estrategia electoral donde se diseñen las principales líneas de acción: promoción del empadronamiento ciudadano; revisión del padrón electoral; ubicación de casillas municipales y distritales; representantes de casilla; ubicar los municipios estratégicos por su importancia económica y política; visualización de las municipalidades con mayor y menor incidencia del PRD; vigilancia del proceso electivo e integración de un equipo de asesores jurídicos, entre otras muchas diligencias colaterales.
2.–Esclarecimiento del papel que juega el Poder Legislativo. Que todos los ciudadanos y ciudadanas conozcan las funciones, la importancia de la Cámara de Diputados, y el por qué de la necesidad de evitar que el partido gobernante siga teniendo el control del Congreso. En este mismo contexto debemos elegir a los contendientes que tengan el perfil más cercano a un legislador, es decir, que cumpla con las labores sustanciales del representante popular como tener la capacidad para integrar y presentar iniciativas y cualidades para el debate legislativo; vigilar que el presupuesto gubernamental sea aplicado con transparencia y de acuerdo a lo establecido en la constitución; por último, debe ubicar de modo preciso su papel como gestor. Asimismo, los diputados tienen la obligación de mantener un continuo diálogo con sus representados.
3.–Los aspirantes a las alcaldías, deben de mostrar ante las instancias correspondientes una radiografía de la problemática municipal que los acredite como conocedores del entorno y los asuntos de su demarcación. Ser reconocidos por los ciudadanos de su municipio como una persona con solvencia política y moral.
4.–Acordar entre todos los contendientes a diputados y alcaldes y la dirección municipal y estatal, los mecanismos democráticos que definan el método de elección del candidato.
5.–Las alianzas electorales deben darse bajo la perspectiva de derrotar por medio de las urnas al partido del gobierno. En esta lógica, la dirección estatal y municipal tenemos el compromiso de establecer el diálogo con organizaciones y dirigentes sociales, partidos políticos y personalidades, que coincidan en la necesidad de establecer un nuevo régimen político y un cambio de rumbo económico y social.
Este conjunto de lineamientos son parte de un proyecto político más amplio que reclama el esfuerzo de militantes, simpatizantes, perredistas, ciudadanos y ciudadanas sin partido que exigen y luchan por erradicar las injusticias, la inseguridad y la iniquidad social.




