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Edmundo Dantés Escobar Habeica

La acreditación de la Facultad de Medicina

 La facultad de medicina atraviesa por una etapa crítica en la que la acreditación (certificación) es el tema obligado, y por lo que algunos aspirantes a dirigirla están queriendo llevar agua a su molino.

Estos aspirantes han estado engañando a los alumnos diciéndoles que ya no van a ser aceptados en los hospitales para cursar el internado de pregrado y tampoco tendrán plazas de servicio social, por que la escuela no está acreditada. La intención malévola de estos candidatos a directivos ha causado malestar, incomodidad y hasta angustia en los estudiantes, por lo que muchos están solicitando sus constancias de calificaciones para emigrar a otras escuelas de medicina.

Esto es lo único que están logrando los suspirantes, ya que sus intrigas en nada ayudan a resolver la situación por la que está pasando nuestro centro educativo. La responsabilidad de esta situación es de todos (rectores y directivos), pues desde su fundación, nuestra escuela tuvo muchas deficiencias, ya que nació con una estructura organizacional, académica y administrativa de acuerdo a las circunstancias y principalmente para satisfacer la necesidad social y económica de estudiantes que por sus precarios recursos no podían acudir a otras escuelas o facultades del país.

Cuando digo que todos hemos sido corresponsables, es porque todos hemos puesto nuestro “granito de arena” para que no se hayan satisfecho muchas de nuestras necesidades desde que se fundó. Es común escuchar de los profesores fundadores, que al principio las clases se impartían “hasta debajo de los almendros” por que no se contaba con una planta física adecuada.

Debo mencionar también que el plan de estudio con que se inició fue una lista de asignaturas que no correspondió a los lineamientos generales para su elaboración como:

1.–Justificación para crear la carrera de medicina en la UAG; 2.–Estudio socioeconómico; 3.–Análisis institucional; 4.–Estudio académico; 5.–Acciones de orientación vocacional; 6.–Objetivos generales; 7.–Normatividad; 8.–Organización y estructura; 9.–Factibilidad académica; 10.–Programas de cada unidad estructural o asignatura, entre otros lineamientos que se han venido subsanando en la medida de las posibilidades y siempre en condiciones adversas, con cada administración.

En la actualidad, con más de 25 generaciones de egresados y desde que se fundó en mayo de 1974, la Facultad tiene justificada su vigencia, pues paulatinamente ha ido mejorando en su infraestructura física, académica y administrativa de tal manera que ya contamos con instalaciones propias; una plantilla de más de 70 profesores,  con especialistas de reconocido prestigio; asignaturas con contenidos temáticos reestructurados; un mayor número de trabajadores y más de 2 mil 500 alumnos; también contamos con campos clínicos en distintos hospitales dentro y fuera del estado así como plazas de servicio social avaladas por la Secretaría de Salud.

Hasta la fecha han egresados mas de 6 mil médicos, de los cuales muchos son excelentes especialistas y un gran número trabaja en las instituciones publicas y privadas (IMSS, ISSSTE, SSA y otras). Además que forman parte de los equipos de funcionarios y directivos de la Secretaría de Salud en el estado, y por si esto fuera poco, hay egresados que están estudiando postgrados en el extranjero (EU y en Japón).

En 1998, el comité de ciencias de la salud  dependiente de los CIEES (Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior), organismo integrado por la SEP y la ANUIES (Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Educación Superior), le entregó al director en turno un reporte de  evaluación con 29 recomendaciones, que abarcan desde la reforma del plan de estudio, hasta la rehabilitación y remodelación de la planta física, pasando por el mejoramiento de los servicios a los estudiantes, el fortalecimiento de los cuerpos académicos, además del reequipamiento de los laboratorios y el aumento del acervo bibliográfico con una adecuada bibliohemeroteca, y sala de informática, entre otras.

Todas estas recomendaciones nos sirvieron de guía junto con un plan de desarrollo que elaboramos hace aproximadamente 2 años en el inicio de mi gestión como director, para atender las múltiples necesidades de la Facultad, y para lo cual se ha requerido y se requiere de una inversión millonaria. Ahora estamos obligados a entrar en el proceso nacional de acreditación y por lo mismo necesitamos mejorar nuestros estándares de calidad

Para lograr la acreditación no sólo se deben satisfacer las 29 recomendaciones de los CIEES; también se deben cumplir las normas del sistema nacional de acreditación en base a los indicadores y estándares de calidad que exige el comité nacional de acreditación integrado por la SEP, SSA y la AMFEM (Asociación  Mexicana de Facultades y Escuelas de Medicina).

Las normas y requisitos que se aplican y exigen la SEP, SSA y la AMFEM pueden ser cumplidas y satisfechos a corto y mediano plazo, pero el proceso de la acreditación obligadamente pasa por un periodo prolongado de autoevaluación, verificación y dictamen con la asesoría y apoyo de expertos que buscan elevar la calidad de la educación médica y no precisamente cerrar escuelas y facultades de medicina.

La Facultad de Medicina de la UAG tiene muchas necesidades pero también cuenta con muchas fortalezas. Para aumentarlas se necesita del apoyo de los universitarios guerrerenses; de los alumnos, profesores, trabajadores y de los médicos egresados, lo mismo que de los padres de familia de los Servicios Estatales de Salud y hasta del mismo gobierno del estado. Sólo así se logrará elevar la calidad de los médicos que se forman en la UAG y en el estado de Guerrero. Si esto se logra, entonces la acreditación de nuestra Facultad no significa algún problema que no se pueda resolver

*El autor es director de la Facultad de Medicina de la UAG.

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