Moisés Alcaraz Jiménez
Un panorama devastador
Las estadísticas sobre la marginación, el atraso y la corrupción en muchos aspectos de la vida económica, social y política de Guerrero, son en verdad devastadoras y alarmantes.
Pocos estados de la República concentran en su geografía tantos y tan variados males que impiden el desarrollo y el progreso, mantienen a todo un pueblo en el estancamiento y alimentan día con día el círculo vicioso de la pobreza que en Guerrero tiene una expresión multiforme.
No se puede negar que han existido avances, pero junto a ellos han florecido las peores perversidades que nos mantienen como ejemplo nacional de cómo no se deben hacer las cosas.
El subdesarrollo de Guerrero y sus variadas facetas, no son atribuibles a un gobierno en particular. Somos un pueblo que a lo largo de su historia no ha sido capaz de corregir y enmendar errores; al contrario, hemos venido acumulando y renovando la corrupción que ahora llega a niveles extremos de descomposición y degradación y nos asfixia en asuntos de la más diversa índole.
De acuerdo con organizaciones internacionales no gubernamentales consultoras de la ONU en esta materia, ocupamos el primer lugar en violación de los derechos humanos. Somos la entidad del país donde en menor estima se tiene a la institución del estado encargada de la promoción y defensa de los derechos fundamentales de los ciudadanos y donde muy pocas de sus recomendaciones son atendidas por las autoridades, especialmente por los órganos responsables de procurar justicia y brindar seguridad y protección a la población.
En este rubro, a pesar de los avances alcanzados y los esfuerzos realizados, prevalecen la impunidad y se protege a verdaderos delincuentes que al amparo de una placa policiaca siguen cometiendo atrocidades como torturas y desaparición de personas.
En otro renglón, en días pasados la delegación de la PGR en el estado reiteró que Guerrero sigue ocupando el primer lugar en producción de amapola y tercero en mariguana, además de que anteriormente se informó que destacados miembros de los cárteles de la droga del norte del país empiezan a convertir a esta entidad en su centro de operaciones ante la persecución que han sufrido en los lugares donde surgieron.
Por otro lado, se acaba de integrar en la ciudad de México un nuevo organismo ciudadano con personas de reconocido prestigio del mundo empresarial, universitario y periodístico, que de manera independiente analizarán el problema de la inseguridad en el país. Su propósito fundamental será dar a conocer las estadísticas reales en esta materia, a fin de conocer con certeza hasta donde ha avanzado la criminalidad.
El organismo surge ante la pérdida de credibilidad de las cifras que sobre este asunto dan a conocer las autoridades federales del ramo, que por lo regular maquillan los datos y ocultan la real magnitud de este lastre social. La nueva organización dará a conocer el próximo día 28 de este mes un avance de sus estudios, en los que se anticipa que Guerrero estará entre las dos entidades más inseguras del país.
Por otra parte, organismos independientes que se dedican a medir la transparencia con que actúan los gobiernos de las entidades del país, ubican a Guerrero entre los tres estados más corruptos de la República mexicana. Televisa dio a conocer hace veinte días los resultados de uno de estos análisis.
Un asunto más, de lata sensibilidad mundial, donde también a ese nivel nos hemos exhibido como grandes depredadores, es el medio ambiente, donde igualmente estamos considerados entre aquellos que de manera criminal hemos devastado nuestros bosques, secado nuestros ríos y lagunas, acabado con gran parte de nuestra flora y fauna y encarcelado a quienes luchan contra el ecocidio y por preservar sano nuestro entorno ecológico.
Junto a estos vicios, muchos de ellos atribuibles a nefastos servidores públicos que se han corrompido en exceso, se ubican los males de la pobreza, donde también ocupamos los primeros lugares del país: analfabetismo, insalubridad, desnutrición y desempleo.
Los escenarios de corto, mediano y largo plazo no son nada halagadores. Es una problemática social que tiene profundas raíces y orígenes ancestrales y en muchos casos seguimos reproduciendo los mismos vicios y cayendo en los mismos errores.
Son deficientes o no existen los mecanismos de retroalimentación gubernamental que ayuden a corregir las desviaciones para enderezar el barco.
Es lamentable reconocerlo, pero tenemos un nuevo país gobernado por viejos actores incapaces de transformar en beneficios sociales los grandes cambios políticos que la sociedad ha impulsado.




