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Ante católicos amuzgos, los obispos Aguirre y González hablan de Juan Diego

Ossiel Pacheco, enviado, Xochistlahuaca * A pie muchos de ellos o en camionetas pasajeras atiborradas, llegaron a Xochistlahuaca unos 5 mil amuzgos para recibir a los arzobispos Felipe Aguirre Franco y Héctor González Martínez y a los sacerdotes participantes en el Noveno Encuentro Nacional de Sacerdotes Indígenas, la noche del miércoles, donde oficiaron una misa. Poco antes de las 7 de la tarde, una multitud también de amuzgos, cruzados sobre la carretera de asfalto que va de Ometepec a Xochistlahuaca, en Zacualpan, detuvo a la comitiva de eclesiásticos en la entrada del poblado, donde los esperaban con música de chile frito y juegos pirotécnicos, que no cesaron durante la estancia de 25 minutos en ese lugar. Fuera del programa establecido, los prelados y los sacerdotes, a quienes colocaron en el cuello ofrendas florales, en procesión caminaron al templo del poblado dedicado a la veneración del apóstol Santiago, que fue insuficiente ante los miles de feligreses que llegaron de diversas comunidades.

Con pancartas en mano, llegaron los amuzgos originarios de Cochoapa, Rancho San Francisco de Asís, Arroyo Yerbasanta, Cerro Pájaro, Cumbres de Barranca Honda, y Arroyo Barranca Honda, ubicadas dentro de la Nación Amuzga, que comprende territorios de los municipios de Xochistlahuaca, Tlacoachistlahuaca y Ometepec. La inusitada manifestación de fe rompió con la monótona calma de ese poblado, donde desde muy temprano comenzaron a llegar los amuzgos católicos, ante el rumor de que la comitiva pasaría al medio día por ese lugar, donde aguardaron pacientes por horas bajo el fuerte sol. Dos camionetas con policías de la Secretaría de Seguridad Pública del gobierno del estado, al mando del comandante Francisco Tovar Lara custodiaron a los sacerdotes que viajaban en dos microbuses, durante todo el trayecto carretero hasta Xochistlahuaca, donde en la entrada les esperaba un masivo recibimiento.

El comandante dio cuenta de que el operativo ordenado desde Chilpancingo en torno a los presbíteros fue a petición del arzobispo Aguirre Franco para la seguridad. Ya en Xochistlahuaca, la religiosidad del pueblo amuzgo desbordó las calles de Cozoyoapan hasta llegar al templo parroquial en la cabecera municipal, donde en la explanada a cielo abierto los religiosos oficiaron la tradicional misa que encabezó el jerarca de Acapulco, misma que fue traducida al idioma amuzgo. Dos bandas de música de viento y niños que interpretaron la danza La Conquista y la del Tigre, iban al frente de la muchedumbre. Pétalos de flores y confeti eran arrojados desde las casas, mientras a los sacerdotes les colgaban cadenas de flores cacalazúchitl, una flor rosa muy prolífera en el lugar, confesionadas por los amuzgos.

Durante la misa, tanto Aguirre Franco como González Martínez defendieron las apariciones de la Virgen de Guadalupe al beato Juan Diego, a pesar de las voces de la misma Iglesia han surgido negando el milagro y anunciaron que tanto la venerada Virgen como el futuro Santo serán modelos de la inculturación del Evangelio en los pueblos indígenas. El mismo templete, convertido en altar fue escenario de un programa cultural que los feligreses prepararon con danzas y bailes tradicionales de Xochistlahuaca en el que participaron niños y adolescentes que estudian en el Colegio de Bachilleres, así como intérpretes de canciones en amuzgo y poesía que declamaron. La ceremonia terminó con luces artificiales, música y danza que brindó el pueblo amuzgo a los jerarcas de la Iglesia. El ágape terminó ya en la madrugada de ayer, en el último día del encuentro sacerdotal.

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