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Luce abandonado y con gran cantidad de basura el canal pluvial de La Garita

*El agua pestilente desemboca en la playa El Morro, justo entre el condominio El Palmar y la plaza comercial Marbella

Karla Galarce Sosa

Bolsas de basura, animales alimentándose de basura, así como aguas pestilentes se observaron ayer en un recorrido que se realizó en la parte baja y media del canal pluvial de La Garita, que desemboca entre el condominio Las Palmas y la plaza comercial Marbella, en la glorieta de La Diana.
El acceso a la playa en el corazón de la zona Dorada del puerto luce abandonado por una gran cantidad de basura que fue arrastrada por las lluvias.
Los desechos forman parte del paisaje entre las rocas de un falso lago artificial que se formó con aguas pestilentes del canal de La Garita, así como por el estancamiento de aguas residuales y por la presencia de indigentes que adoptaron los jardines como vivienda y, que defecan al aire libre.
El agua pestilente desemboca en la playa El Morro, justo entre el condómino El Palmar y la plaza comercial Marbella, donde decenas de turistas deben pasar por dos estrechos pasillos para llegar y, donde los indigentes o personas alcoholizadas defecan al aire libre.
La construcción de piedras y concreto que fue hecha para dirigir las aguas del canal está semi derrumbada, y los prestadores de servicios turísticos colocaron costalillas con arena para evitar que el agua lo derribe durante los días de lluvias fuertes.
Se observó que además de las costalillas con arena, hay bolsas negras llenas de basura, plásticos, telas y restos orgánicos, botellas de cerveza y cristales que los visitantes van amontonando en el único contenedor que hay para la basura y que, con frecuencia se llena en menos de dos horas.
En otra parte del canal de La Garita, justo detrás de la gasolinera, hay decenas de puestos de comida cuyos desechos son vertidos al canal y, por donde también vierten el agua que utilizan para lavar trastes, platos y enseres sucios.
Se observó metros adelante, justo frente a la tienda Mega Comercial Mexicana, a una decena de albañiles que reconstruían una parte del canal con piedras y concreto. En un recorrido por la calle lateral al canal, se observaron montones de residuos de concreto, tierra y piedras amontonados sobre los escasos centímetros de banqueta.
Los albañiles utilizaban un tubo para dirigir el concreto que vaciaban de una máquina mezcladora dentro del canal, que, a pesar del anuncio de las autoridades municipales, de que serían limpiados, se observaron con maleza creciendo en los costados y con algunas bolsas llenas de basura.
El agua parecía jabonosa y tenía un color turbio; en algunos tramos despedía olores fétidos y se revolvía con tierra que, se dedujo por las marcas de llantas impresas en ella, había sido removida con una pala mecánica.
Cerca del hotel Bora Bora, se observaron varios drenajes cuarteados y el escurrimiento de uno más que era claramente de origen doméstico, por el color a jabón en el agua.
Había dentro del canal dos caballos que se alimentaban de basura, así como las calandrias casi frente a la estación central de bomberos.
También se observaron en varios tramos manchones de los lixiviados que la basura allí depositada dejaron en el pavimento, en ambos lados de la calles que bordean el canal pluvial.
Los vecinos comentaron que en la parte alta del canal, sobre el andador Afluente Garita, pocas veces pasa el camión recolector de la basura, y que ante la necesidad de deshacerse de la basura, la gente saca sus desechos y cuando llueve, ésta es arrastrada hasta la parte baja.
Comentaron que la práctica es muy común entre los habitantes de la colonia Garita, El Roble, la Y Griega, y áreas que circundan el canal que desemboca en el corazón de la zona Dorada y donde los acapulqueños festejan los triunfos de algún equipo de futbol o partido político.

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