Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Juan Carlos Moctezuma R.

¡Bendito futbol! La jornada de ayer en el Mundial de Brasil fue pródiga en todo lo que un fanático del deporte pide a quienes lo practican profesionalmente: Fuerza, técnica, derroche físico, vergüenza deportiva y… amor por el futbol.
Porque lo que atestiguamos ayer en el que –me atrevo a decirlo– ha sido el Mundial con el mejor arranque del presente siglo, fue maravilloso.
Del juego cadencioso que mostró Colombia ante Grecia, a la clase de sencillez futbolística que le dio Costa Rica a Uruguay. Del futbol de altísima calidad que ofrecieron Italia e Inglaterra, al enorme espíritu mostrado por Costa de Marfil remontando una ventaja japonesa, en todos los casos el futbol fue el protagonista principal.
Veamos:
Colombia nos mostró algo que intuíamos: que los griegos no saben bailar cumbia. Acostumbrados a su sirtaki, ese baile popularizado por Anthony Quinn en Zorba El Griego, cuya intensidad sube poco a poco, la oncena mediterránea jamás descifró los movimientos de cadera y fintas de Teófilo Gutiérrez (ese émulo del Pibe Valderrama que tiene su talento, pero al que solamente le falta una cosa: la melena) y el despliegue de talento de James Rodríguez y compañía.
Por su parte, Uruguay jugó sobrado y falto de su mejor hombre, Luis Suárez, ante una Costa Rica que mostró el orden táctico y las individualidades ya sufridas por México en la eliminatoria. La humildad futbolística tica fue demasiado para un equipo cuyos hombres exudan la autosuficiencia que les ha dado jugar en el extranjero.
Al técnico-doctor de Italia, Cesare Prandelli, no le costó mucho trabajo cortarle el cordón umbilical a ese niño corajudo y siempre a la defensiva llamado catenaccio.
Ayer Inglaterra comprobó el buen estado de salud del nuevo bebé, deshinibido, juguetón y siempre echado hacia delante.
Finalmente Japón corroboró su naturalaleza ceremoniosa que le ha impedido brillar en el concierto mundial. Más cuando te enfrentas a un equipo como Costa de Marfil, un asiduo cliente mundialista que ha aprendido de esas experiencias. La remontada de ayer (¡sin Drogba de titular!), en un juego de alarido, mostró en todo su esplendor al mejor equipo africano de los últimos años.
Por todo ello, ¡bendito futbol!

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