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Preocupa a sacerdotes indígenas que no se respetan los derechos de los pueblos

* Persiste la represión y la estafa por parte del Ejército y policías, y la discriminación y manipulación política en La Montaña de Guerrero, exponen

Ossiel Pacheco, enviado, Ometepec * La persistencia de la represión y la estafa por parte del Ejército y las policías, la discriminación, y la manipulación política mediante despensas en los procesos electorales, fueron puntos tratados sobre la realidad que se vive en las comunidades indígenas de la diócesis de Tlapa, en las mesas de trabajo del Noveno Encuentro Nacional de Sacerdotes Indígenas y de Pastoral Indígena instaladas ayer en esta ciudad de la Costa Chica, con la participación de unos 50 sacerdotes y obispos integrantes de la Comisión Episcopal Indígena del Episcopado Mexicano. En tanto, en la arquidiócesis de Acapulco en cuanto a la vivencia de los derechos indígenas, se planteó que el gobierno del estado no ha hecho nada por rescatar las tradiciones indígenas, no todos tienen acceso a la educación, faltan escuelas bilingües y es notoria la ausencia de profesores en los planteles y los programas de gobierno no llegan intactos. Con la presencia del arzobispo de Oaxaca, Héctor González Martínez, presidente de la CEI de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y los obispos guerrerenses Felipe Aguirre Franco de Acapulco y Alejo Zavala Castro, de Tlapa, ambos vocales de la Comisión se iniciaron los trabajos en la sede parroquial de Santiago Apóstol de esta localidad. Provenientes del puerto de Acapulco, donde un día antes fueron recibidos en la catedral de Nuestra Señora de la Soledad mediante una misa de bienvenida, llegaron a este municipio los obispos, sacerdotes y laicos algunos de origen indígena o que evangelizan en comunidades con presencia indígena del país, como Puebla, Tuxpan, San Cristóbal de las Casas, Ciudad Obregón, Cuernavaca, Papantla, Tepic, Oaxaca, Atlacomulco y de Nuevo México, Estados Unidos. Antes de iniciar el análisis sobre qué y cuáles derechos indígenas se conocen y cómo se viven y respetan en cada región de manera particular, los asistentes presenciaron la danza La Conquista, que fue interpretada por un grupo de ciudadanos de Ometepec.

El párroco de Oaxaca, Francisco Reyes Ochoa, secretario ejecutivo de la CEI, quien encabezaba los trabajos del encuentro, por la tarde antes de instalar las mesas de trabajo, explicó que tenían como base el análisis de la reforma indígena aprobada por el Congreso de la Unión, una vez que todavía estaba a discusión por el juicio de controversia que promovieron indígenas ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación. También abordarían lo relativo a la inculturación del Evangelio en los pueblos indígenas dado que es una exigencia para la Iglesia encontrar criterios pastorales para hacer llegar el mensaje de Jesucristo a todas las culturas indígenas. Ante el pleno, el obispo de Tlapa, Zavala Castro reconoció la labor realizada por el laico Abel Barrera, como presidente del Centro de Derechos Humanos Tlachinollan, una vez que es una labor muy necesaria por la situación que se vive en esa demarcación eclesiástica que abarca La Montaña.

Los derechos indígenas emanan de Dios

Para la diócesis de Morelia, Michoacán, han sido más de 500 años de golpes en lo civil, eclesiástico y en lo educativo para los indígenas purépechas, los cuales han resistido estos huracanes porque saben que sus derechos emanan de Dios padre y Dios madre. Conciben que los indígenas tienen derecho a organizarse de manera tradicional y que la autencidad de la comunidad son los valores más grandes de estos pueblos. Otros valores son la danza, la oración al Padre y a la Madre. Reconocieron que esa región no todo va mal pues su lengua materna se imparte ya en algunas escuelas oficiales, pero advierten que es necesario un mayor presupuesto gubernamental para el rescate y conservación de la lengua y de sus usos y costumbres.

Faltan escuelas bilingües

El párroco del Señor de Chalma en La Venta, Acapulco, Aquileo Urrutia Guzmán, en su exposición como secretario de su demarcación que encabezó el arzobispo Aguirre Franco, dijo que los indígenas tienen derecho a la educación, a la vida y a tener un trabajo digno siempre respetando sus tradiciones, mitos, ritos y costumbres, así como a manifestar su religiosidad. Sobre esto último, recalcó que su lengua debe ser valorada, tienen el derecho a ser escuchados en su propio idioma, a organizarse como pueblos para elegir a sus propias autoridades y a la liturgia, cantos y ritos en su lengua. Es necesario que la Iglesia se abra a sus expresiones religiosas, dijo. Afirmó que el gobierno nada hace por rescatar y preservar sus tradiciones, que no todos los indígenas de Acapulco y Costa Chica tienen acceso a la educación, que faltan escuelas bilingües y es notoria la ausencia de profesores en los planteles indígenas y la ayuda o programas del gobierno no llegan a estos de manera intacta.

Se descuida la educación, hay engaños en la aplicación de las campañas antinatalistas y en muchos casos no se valora su lengua por parte de agentes evangelizadores de la misma Iglesia, pues se da el mensaje en español. Persiste la discriminación por parte de la sociedad a su cultura y su lengua, dijo. Terminó diciendo que no han sido valorada su fe y sus expresiones religiosas.

Letra muerta la reforma indígena, no se cumple en Oaxaca

Para la comisión oaxaqueña de sacerdotes que encabezaron el mismo arzobispo González Martínez y el secretario ejecutivo de la CEI, Reyes Ochoa, los indígenas tienen derecho al territorio, al uso y disfrute de los recursos naturales, a elegir a sus autoridades por usos y costumbres y en litigios jurídicos tienen derecho a un traductor en su idioma. También, a su libre autodeterminación, a utilizar montes, ríos, cuevas y manantiales como lugares sagrados y criticaron que en ese estado, aunque se aprobó la reforma indígena más avanzada del país no se conoce ni se respeta ni se cumple como es debido; esta ley queda como letra muerta, pues no se pone en práctica.

También tienen derecho a salud, educación y vivienda

El párroco de Taxco, Pedro Felipe Julio, en representación de la mesa de trabajo de las diócesis Chilapa Chilpancingo y Tlapa, que contó con la participación del obispo Zavala Castro, dijo que los indígenas también tienen derecho a la salud, educación y vivienda, así como a elegir a sus autoridades, a la obtención de servicios gratuitos, a hablar su propia lengua y a proteger sus bosques y recursos naturales. También, a acceder a un educación de calidad y a que su cosmovisión sea respetada, a que no se les manipule con despensas en las elecciones y a impugnar los métodos de planificación que se aplican, a acceder a puestos públicos y a los medios de comunicación. Y a que sus derechos sean reconocidos, como lo plantea la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa), sin alinearse a la promulgada por el Congreso de la Unión ejecutada por los senadores Manuel Bartlet Díaz y Diego Fernández de Cevallos. Rechazó la contratación de maestros del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) pues carecen de la preparación adecuada para impartir clases y son de baja calidad y pugnó porque terminen la represión y las estafas por parte de las policías y el Ejército.

Una vez terminadas las ponencias de las mesas, el presidente del Centro de Derechos Humanos de Tlapa, Abel Barrera, en su exposición dijo que la política indigenista aplicada por el Estado fue sustentada para crear un Estado monoétnico, pero que estos tiempos en que el indigenismo está en debate nacional, se busca con una reforma indígena tal como la propuesta de la Cocopa construir un Estado pluriétnico.

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