Alejandro Díaz Garay
De Salinas a Fox
A 18 meses de la administración de Vicente Fox Quesada, no queda la menor duda de que su concepción sobre la política mexicana es más perversa que la observada por Carlos Salinas de Gortari. Estamos siendo gobernados por un vendepatrias apenas comparable con Antonio López de Santa Ana.
La afirmación anterior está fundamentada en una serie de acciones que no es el objeto citar ahora, basta hacer un poco de memoria. No es tampoco un asunto meramente político; de persistir el cambio estructural neoliberal está implícita una crisis social y económica; está en riesgo el medio ambiente; está en juego ni más ni menos que el futuro de nuestros hijos. Aspiro a que sean valoradas las ideas siguientes en esa dimensión.
En su última obra titulada: El malestar en la globalización, Joseph Stiglitz, premio Nobel en Economía 2001, menciona que las recetas de política económica recomendadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), orientadas hacia los países subdesarrollados, jamás serían aceptadas por los países del primer mundo.
Países como Alemania, Estados Unidos o Francia, obligan a países subdesarrollados como México, a abrir sus mercados –excepto el mercado laboral– y al mismo tiempo protegen sus propios mercados, como el agrario y el del acero. Esta política perversa e inhumana necesariamente hace a los países ricos más ricos y a los países pobres más pobres, sostiene Stiglitz.
Así como Estados Unidos otorgaba la certificación de la droga a México, siendo que son los propios gringos el país número uno en consumir estupefacientes; así como exige ahora a Cuba abrir sus laboratorios a la comunidad internacional por la acusación de intentar desarrollar armas biológicas, siendo que es el propio EU quien posee la mayor industria bélica en el mundo; así ahora, se erige como la única nación capaz de vetar alguna decisión de política económica del FMI, que vaya en contra del pensamiento único. Ese que concibe la globalización como apertura de fronteras si eres país pobre, venta de empresas públicas para que se las adjudiquen los capitales extranjeros; contracción del gasto público para que nunca te desarrolles como nación.
No deja de sorprender que George Soros, uno de los primeros agoreros de la globalización, gracias a la cual se convirtió en uno de los hombres más ricos del mundo, ahora sea un crítico de este modelo de aldea global, tan inhumano como injusto; o bien, el caso de Joseph Stiglitz, quien fuera ni más ni menos que el economista en jefe del Banco Mundial, ex jefe de asesores en materia económica del presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, además de catedrático de la Universidad de Columbia, cuna de la ideología liberal, proponga una profunda reestructuración de las políticas económicas en México, actualmente neoliberales; además de promover el desarrollo interno aprovechando los vastos recursos humanos y naturales, en la medida de los límites de nuestros bienes.
Quise citar las ideas vertidas por un premio Nobel y un millonario como Soros, para poder alertar sobre lo que se viene para nuestro país, y que nada excepto la fuerza ciudadana puede impedir con sus opiniones y de ser necesario con movilizaciones auténticas.
La privatización de Pemex. Los intentos desesperados del presidente Fox por vender esta empresa le han llevado a violentar la Constitución de 1917, en particular los artículos 25, 27 y 28. Ha hecho a un lado también la Ley Orgánica de Pemex al crear un Comité Consultivo cuyo objetivo esencial es celebrar contratos de servicios múltiples con empresas transnacionales.
Así como Pemex, está la CFE, el IMSS, los puertos, los aeropuertos, los ejidos, o sea, todo lo que pueda pasar de régimen de propiedad pública o social, a privada.
El encuentro Castañeda-Salinas no fue casual, como tampoco lo fue la reunión que sostuvo Fox con Madrazo. Recuerde que el neoliberalismo fue traído a México por el entonces partido de Estado, el PRI. De la Madrid sentó las bases del modelo. Salinas privatizó más de 500 empresas públicas. Zedillo se convierte en promotor de la globalización en América Latina.
La estrategia está muy clara. La única forma de que el presidente pueda cumplir con el mandato de los amos del mundo, los Estados Unidos, es haciendo una alianza PAN-PRI en el Congreso de la Unión, es decir, en ambas Cámaras. Prueba de ello es su paso por Bélgica, Francia y España, dónde oferta a Pemex y la CFE como empresas que estuviesen bajo licitación. Se espera una nueva arremetida en lo fiscal, laboral y energético (agua, electricidad, gas y petróleo), y los cañonazos pueden cotizarse más allá del millón de pesos. Que no le caiga de raro que al momento de votar la mayoría de los diputados lo harán en contra de la voluntad ciudadana; otros serán más reservados y fingirán algún dolor estomacal o algo por el estilo, y saldrán de la sala a la hora de la votación definitiva, debilitando así la defensa que harán los legisladores que aún conservan la vergüenza y el pundonor, aunque lamento decirle que serán los menos. El tiempo pondrá a cada quien en su lugar.




