Rosario Herrera Ascencio
Comités por la defensa del voto
Se acerca la próxima contienda electoral constitucional para elegir a los 77 presidentes municipales y 28 diputados locales en Guerrero.
Sobra decir que desde siempre el voto ha sido manipulado, coaccionado, inducido y que existe además despilfarro de recursos; así como el uso clientelar de los programas asistenciales que provienen de los recursos federales y estatales.
Los partidos políticos de oposición no lograron concretar una reforma política de fondo en el Congreso local, que permitiera sentar las bases para impulsar, desde nuestra tierra sureña, un nuevo federalismo para que los municipios cuenten con más recursos para poder abatir los altos niveles de marginación y pobreza en que vive un buen porcentaje de la población, y que en este nivel de gobierno ha sido imposible darle solución.
Está opción de cambio democrático y de toma de conciencia fue desechada desde los foros para la reforma política, y del propio Congreso local, de mayoría priísta, como también desecharon las propuestas de los derechos a los usos y costumbres y mayores apoyos a los indígenas, así como la promoción y desarrollo de las mujeres, por mencionar algunos temas, de una reforma que creó grandes expectativas pero también grandes desencantos.
Lo que los ciudadanos quieren es un gobierno distinto que en lo general vea más por los problemas de la gente que por intereses particulares, y una verdadera división de poderes en nuestra entidad, que sea garante del orden jurídico.
Guerrero ha tenido una vida difícil marcada por la violencia, no existe una cultura por el respeto a los derechos humanos, no se lucha en forma organizada por acabar con el alto índice de analfabetismo, y por atender con programas efectivos a los niños de la calle, a los adultos mayores, ni tampoco para favorecer en el desarrollo político, social y económico a las mujeres que representan alrededor del 52 por ciento de la ciudadanía.
Los programas de desarrollo social no se trasparentan, no se dan a conocer por parte del gobierno del estado los mecanismos para acceder a ellos, y con esto se concluye que no se conducen en estricto apego a la ley y dentro de los cánones de los valores democráticos de la pluralidad, la tolerancia, el respeto y la inclusión. Si esto se lograra, estaríamos caminando por el sendero de la paz.
La renuncia a aplicar la ley por parte del gobierno estatal, perjudica el interés común, y por el contrario, nutre el solapamiento de las bandas organizadas en todos los ámbitos del entorno social.
Las próximas contiendas electorales constitucionales se presentan como una oportunidad para los ciudadanos y ciudadanas ante la falta de credibilidad que han generado los órganos electorales y la falta de calidad moral de que adolecen la gran mayoría de las organizaciones políticas y sociales para impulsar un proceso electoral democrático donde se vigile el estricto cumplimiento de la ley electoral, y que pueda darle seguimiento a los programas sociales para acotar el clientelismo electoral.
La creación del Comité por la Defensa del Voto (Codev. A.C), le daría un gran poder a toda la gente que desee luchar por una democracia plena, por el respeto al voto ciudadano. En el municipio de Acapulco considero que existen las condiciones propicias para crear una asociación civil que tenga una estructura propia, bajo los siguientes considerandos:
Tener la autoridad moral para ser garante del proceso y la jornada electoral. No importa el sexo, ni religión. Tener principios democráticos sólidos. Crear su propia estructura y reglamentos.
El objetivo fundamental es devolverle a la ciudadanía el poder para que puedan defender los intereses comunes. Esta idea surge a partir de los retos que en Perú se han planteado para ellos: “Lograr que las personas perciban a las instituciones democráticas como legítimas, que las sientan cercanas y no ajenas (es decir que sientan que las instituciones representarán sus problemas y anhelos), a la vez que conozcan y encuentren mecanismos efectivos de comunicación y participación en ellas”.
Otro de los retos es tornar los valores y normas democráticas “no sólo con sentido común, sino con conocimiento y con saber. (Silvia Conde y Cristian Rojas. Febrero 2000. De ciudadano a ciudadano).
Dentro de sus funciones se propone:
Hacer recomendaciones a distintas dependencias gubernamentales en los distintos niveles de gobierno.
Hacer llamado y sugerencias a los distintos partidos políticos durante el proceso electoral, sobre todo aquellos que se salgan del marco legal.
Propiciar la participación de observadores electorales de calidad. Ser enlace y representar los intereses ciudadanos ante el Congreso local y el Congreso de la Unión para que se garanticen elecciones democráticas y en iguales condiciones de equidad.
El Codev A.C., con autoridad moral, podría hacer llamados y recomendaciones al Consejo Estatal Electoral para que garanticen elecciones limpias y trasparentes.
Asimismo, sería el espacio para recibir todo tipo de quejas y denuncias y turnarlas a las instancias correspondientes.
Se convertiría en los principales impulsores de una cultura democrática, por el respeto, el diálogo, la tolerancia y para que se genere una mayor y mejor competencia política.
El Codev se convertiría en la primera asociación civil en Guerrero, con la idea de que en la entidad habrá paz cuando nos conduzcamos en estricto apego de la ley y dentro de los cánones de los valores democráticos.
La intolerancia ha sido la base del conflicto, y hacerle frente significa luchar por la cultura de la paz, ponderar el diálogo y el respeto a la diversidad.
Coincido plenamente con Rubén Pérez Anguiano cuando afirma que “más allá de los buenos deseos… la paz permite contener las tendencias innatas hacia el conflicto”.
Está claro que ésta no es una propuesta acabada, que pueden haber más y mejores, lo importante es comenzarla ya, para trabajar de inmediato sobre un proyecto alternativo por el bien de todos y todas.




