Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Medicina no tiene certificación porque no cumplió 29 recomendaciones: Escobar

* Este año, recorte de hasta 50% a la inscripción, dice

* En el 2003 la Secretaría de Salud dará a conocer los requisitos para obtener la certificación, adelanta el director del plantel * Las características del egresado “no corresponden a las condiciones actuales del campo profesional médico”, debido a un plan de estudios “obsoleto e incoherente”, señala la evaluación independiente de 1998

 

Raquel Santiago * La Facultad de Medicina de la UAG no ha logrado la certificación de calidad educativa emitida por la Asociación Mexicana de Facultades y Escuelas de Medicina (AMFEM) porque no ha cumplido con 29 recomendaciones hechas en una evaluación en 1998.

El director del plantel, Edmundo Dantés Escobar Habeica dijo que lo anterior no significa que la escuela desaparezca; aseguró que no está en riesgo el servicio social y el interinato de los estudiantes, porque ninguna institución ha emitido documentos que así lo indiquen.

Según una evaluación de la licenciatura de Médico Cirujano hecha en 1998 por el Comité de Ciencias de la Salud, de la organización Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES), la Facultad requiere de la modificación del plan de estudios porque la justificación del programa “no está suficientemente planteada”, además de que los objetivos y propósitos de éste “son poco conocidos por los funcionarios académicos y por el personal docente”.

En ese tiempo, la escuela carecía de un reglamento y de un Consejo Técnico. Entre las características del egresado, la evaluación especifica que “no corresponden con las condiciones actuales del campo profesional médico”, debido a un plan de estudios “obsoleto e incoherente” con el actual objetivo de enseñanza.

Los programas de asignaturas, cursos o módulos también “han perdido coherencia, consistencia y congruencia interna”, y en las normas y reglamentos para la evaluación académica, la evaluación considera que existe “un bajo nivel de exigencia en las actividades académicas” que repercute en la calidad de la enseñanza.

En el desarrollo y resultados, se recomienda dar un seguimiento de los egresados para evaluar la congruencia del programa. Otro punto es que la Facultad debe elaborar un programa de servicio social para consolidar la formación profesional de los egresados.

En el proceso académico se hallaron “deficiencias importantes” en infraestructura, material y equipo de apoyo para el estudio y la enseñanza.

El comité evaluador manifestó que la matrícula y la carga académica del plan de estudios “son elevadas, que impiden el cumplimiento cabal de los programas, por lo que se deteriora la calidad de los aprendizajes. Además no hay suficientes campos clínicos”. Mientras que los métodos de enseñanza-aprendizaje son tradicionales.

Tampoco se impulsan las actividades de autoaprendizaje, y los maestros no desarrollan la investigación, los alumnos no pueden desarrollar sus prácticas de manera adecuada porque la infraestructura es limitada y tampoco cuenta con apoyos de instituciones externas.

CIEES recomendó entonces que la Facultad debe tener la información histórica de su formación, debe rediseñar el plan de estudios de acuerdo con la sociedad, así como establecer los requisitos mínimos para la permanencia de los alumnos, porque se reportan altos índices de reprobación y alto porcentaje de alumnos irregulares.

Además de profesionalizar la actividad docente, precisar las actividades de los alumnos, establecer un sistema de información computarizado, y una comisión académica dictaminadora, mejorar la infraestructura, incrementar el acervo de la biblioteca y ajustar el número de alumnos a la capacidad de los campos clínicos de segundo nivel.

Elaborar un programa para que los alumnos realicen ejercicios, iniciar vínculos con organizaciones externas, reestructurar la administración académica de acuerdo al programa académico de la Facultad, y establecer mecanismos que favorezcan la participación amplia y continua del personal académico y administrativo en las actividades de planeación y evaluación del programa académico, entre otras.

Al respecto, el director informó que será en el 2003 cuando la SSA de a conocer los requisitos para obtener la certificación, mientras tanto en dos ocasiones se ha reunido los representantes de grupos para analizar la forma en que se acatarán las recomendaciones.

Reconoció que por problemas administrativos la escuela perdió la afiliación a la AMFEM.

Aseguró que el entonces rector Hugo Vázquez, el coordinador de Servicios Escolares de la Zona Sur, Samuel Reséndiz, y el director de la Facultad, Jorge de la Paz, “nunca difundieron la evaluación”.

Dijo que hace más de un año se enteró la existencia de la evaluación, y tras meses de gestionarla el entonces coordinador general del Comité de Ciencias de la Salud, Hugo Aréchiga Urtuzuástegui, la envió nuevamente.

Aseguró que hasta el momento ninguna institución donde realizan los estudiantes su servicio social y el interinato ha cancelado los espacios.

Agregó que de 500 alumnos de nuevo ingreso este año sólo se podrían recibir de 250 a 300 como límite tolerado.

Aclaró que el proceso de cumplir con los requerimientos lo inició gradualmente al ser director hace tres años y aseguró que con el próximo periodo electoral “no se pondrá en riesgo la certificación porque ésta se mantendrá al margen, y lo más recomendable es que no sea tomada como bandera política”.

En tanto, una de las representantes de grupos de la escuela, que pidió no divulgar su nombre, aseguró que la visión de la comunidad será escoger a un director con perfil académico que dé seguimiento al proceso de certificación. Y, de no cumplir con las expectativas, entonces se le exigirá su renuncia.

468 ad