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Juan Carlos Moctezuma R.

Es el partido de mi vida, contestó Guillermo Ochoa a la pregunta de un periodista tras su brillantísima actuación ante Brasil
Nadie puede poner en duda las palabras del guardameta enmedio de la borrachera de felicidad deportiva que embarga a los mexicanos tras el 0-0 ante los anfitriones.
Cuatro atajadas de reflejos casi imposibles, la marca de la casa del arquero quien, por cierto, no teien equipo actualmente.
Pero… ¿cuántos jugadores habrán dado su mejor partido en un Mundial?
Quizá muchos de ellos no lo supieron al momento, pero la historia los ha puesto en su lugar.
A vuelo de pájaro piensa uno en Alcides Ghiggia, el uruguayo autor del primer acto épico en la historia del futbol –el autor del gol del Maracanazo– que nos dejó la siguiente máxima: sí se puede vencer a Brasil en el Maracaná, pero muy pocos lo han hecho.
De ahí damos un brinco hasta el Mundial de 1970. Todos sabemos que Pelé ofreció grandes exhibiciones en los mundiales de Suecia y Chile, pero fue en México y precisamente en el juego final ante Italia que O Rei brilló en todo su esplendor: Un martillazo de cabeza para vencer al arquero Albertosi, un balón bajado con la testa para el gol de Jairzinho y el pase que da –casi caminando, en un brochazo estético propio de un crack– a Carlos Alberto para que anotara el postrero gol del título.
Luego vienen dos argentinos: Mario Kempes y Maradona.
El primero con su par de anotaciones en Argentina 78 que le dieron el título a su equipo ante Holanda mostrando su fuerza y hambre de triunfo y el segundo, en el juego del México 86 contra Inglaterra que con su “Mano de Dios” y su épica anotación confeccionada desde la media cancha, pasó a la historia.
Y finalmente Zinedine Zidane, consiguiendo dos goles a Brasil con sendos cabezazos en la final del Mundial de 1998 en la propia Francia.
Aunque no siempre hayan dicho que esos partidos fueron el juego de sus vida, lo cierto es que brillaron intensamente en finales de copas del Mundo.
Y gracias a ello, sus nombre han pasado a la posteridad futbolística,
“Es el partido de mi vida”… como quisiera que Guillermo Ochoa repita nuevamente esa frase… pero luego de ganar una copa del Mundo, entonces sí se lo creería fervientemente.

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