Aprueba la Arquidiócesis de Acapulco el Plan de Pastoral 2002 – 2007
* Pretenden una Iglesia que influya en los acontecimientos de la región porque hay grandes heridas que siguen doliendo, como la pobreza extrema creciente, la inseguridad, el caciquismo y la violación de los derechos humanos t Promoverán proyectos productivos alternativos en las comunidades rurales, informarán y promoverán los derechos humanos y concientizarán a los laicos en sus derechos y deberes políticos y religiosos.
Ossiel Pacheco n La creación de la Comisión de Paz y Justicia en la Diócesis para promover y defender la dignidad humana, la promoción de programas alternativos de asistencia social y de defensa de los derechos humanos, son las líneas de acción que va a impulsar la Iglesia católica en las Costas de Guerrero en los próximos 5 años.
Lo anterior se desprende del Plan Diocesano de Pastoral 2002–2007, aprobado ayer en la Casa Diocesana, por el arzobispo Felipe Aguirre Franco, los párrocos integrantes del equipo diocesano y los representantes de los 12 decanatos (departamentos) que integran la Arquidiócesis de Acapulco.
El plan señala que en la Arquidiócesis hay una situación social que desafía la fuerza del Evangelio. Grandes heridas que siguen doliendo, como la pobreza extrema creciente, desempleo, emigración, manipulación política, inseguridad, narcotráfico, secuestros, caciquismo, corrupción, impunidad, violencia intrafamiliar, prostitución infantil, niños de la calle, analfabetismo y violación de los derechos humanos.
En el apartado denominado marco de la realidad, el plan señala que los niveles de la pobreza extrema son cada vez más alarmantes y se manifiestan en las condiciones de salud, alimentación, empleo y educación, así como en los prevalecientes signos de la cultura de la muerte.
Ante esta realidad, el plan asume que ante “las grandes oportunidades o carencias detectadas” se reclama una respuesta pastoral urgente y acciones estratégicas por parte de la Iglesia, “acciones transformadoras, porque necesitamos redoblar esfuerzos para conseguir las metas de la nueva evangelización, la promoción humana y la cultura cristiana”.
Dicen que en la Iglesia, “necesitamos también ser creativos y audaces para inventar nuevos métodos y estrategias de evangelización para llegar a todos, absolutamente a todos”.
Por ello, pretenden una Iglesia que influya en los acontecimientos de la región, y para lograrlo han trazado políticas para impulsar una evangelización integral y capacitación de los agentes de pastoral, la promoción de una liturgia inculturada, “retomando los signos propios de las diferentes culturas de la diócesis”.
Planean organizar escuelas de formación litúrgica, difundir la doctrina social cristiana en los medios de comunicación y elaborar un catecismo, como parte de las acciones de la pastoral social, que establece como prioridades promover y defender la dignidad humana.
Anuncian la creación de una Comisión de Paz y Justicia en la Diócesis, la impartición de cursos y talleres de la doctrina social cristiana, apoyar y coordinar centros de rehabilitación, dinamizar la pastoral social y promover proyectos productivos en las comunidades rurales; informar y promover los derechos humanos y crear cursos y talleres para concientizar a los laicos en sus derechos y deberes políticos y religiosos.
Entre los programas de asistencia social están la creación de cajas de ahorro, promover una pastoral de la salud y la promoción de proyectos productivos para lo cual se van a integrar equipos diocesanos, decanales y parroquiales e integrarán a los católicos laicos.
El párroco de catedral Pedro Rumbo Alejandri, vicario de pastoral diocesano, informó a El Sur que este lunes se reunió en la Casa Diocesana el Consejo Diocesano de Pastoral que conforman el arzobispo Felipe Aguirre Franco, y los párrocos Jesús Mendoza Zaragoza, Rafael Barajas, Miguel Angel Cortés, Angel Cuevas, Jorge Hernández, Ernesto Lickens, Rafael Valencia, entre otros.
Anunció que el plan entrará en vigencia en la Arquidiócesis el próximo 26 de mayo, una vez que se difunda en cada una de las parroquias, y el arzobispo lo promulgue.




