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Irregular, que el INAH impida la reconstrucción del centro Altamirano, acusan trabajadores

Jacob Morales Antonio

Chilpancingo

Trabajadores del Centro Cultural Ignacio Manuel Altamirano, perteneciente al área de Difusión Cultural de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), afirmaron que debido a la suspensión irregular que realizó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en los trabajos de demolición del antiguo edificio de la Rectoría, se corre el riesgo de perder los más de 8 millones destinados a la construcción del nuevo edificio.
En conferencia de prensa, a nombre de los trabajadores, el integrante del centro cultural Martín Ocampo Uribe exhortó al rector de la universidad, Javier Saldaña Almazán, a que intervenga porque el dinero que otorgó Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el gobierno del estado y la propia universidad, puede perderse.
También dijo que el edificio mantiene en constante peligro a los estudiantes y trabajadores, que se desempeñan en más de 30 agrupaciones artísticas, porque según la revisión que realizó el ingeniero de la universidad, Roberto Arroyo Matus, las paredes y los cimientos del edificio ubicado en calle Abasolo, en el centro de la ciudad, no tienen soportes y podrían colapsar con un sismo.
El inmueble, que data de los años de 1930, fue desalojado hace tres años y medio, luego de presentar daños en su techo por las lluvias que debilitaron la estructura y provocó que se inundara. En 2011, Protección Civil estatal notificó a la universidad, según documento que mostraron los trabajadores, del alto riesgo que representaba seguir laborando en el edificio y recomendó su desalojo.
Sin embargo, algunos trabajadores siguen laborando en uno de los salones, colindante con la estructura debilitada. El trabajador señaló que el centro cultural ha dejado de dar servicio y cursos a la gente de la ciudad.
Explicó que tras el banderazo de demolición que dio el rector de la universidad, el 8 de mayo, los representantes del INAH en el estado, se presentaron y no permitieron que continuara la demolición, argumentando que el edifico es patrimonio cultural de la ciudad.
Sin embargo, el trabajador dijo que no existe ningún documento que acredite lo dicho por los representantes del INAH. Además, acusaron al instituto de no acatar los dictámenes, que señalan el riego que representa la construcción.
El viernes pasado, los trabajadores acudieron a las instalaciones de la delegación del INAH en el estado, para solicitar el dictamen y saber si el edificio requiere ser remodelado o demolido.
Por la tarde, personal del INAH acudió al inmueble, donde el ingeniero Arroyo Matus explicó los daños en el edificio y las razones para que fuera demolido, pero los representantes no quedaron conformes y rechazaron las recomendaciones.

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