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Alejandro Díaz Garay

Ajuste o austeridad

 Una vez terminado el primer trimestre del año, el gobierno de Vicente Fox, a través del titular de la SHCP, Francisco Gil Díaz, dio a conocer el primer recorte del 2002; caso insólito pues la mayor parte del presupuesto está aún por ejercerse. Recuerde, estimado lector que en el 2001 fueron tres los recortes presupuestales efectuados, y por lo temprano podríamos llegar a diciembre con nueva cifra record.

Los agoreros del sistema empiezan ya a espantar con el “petate del muerto”, recordando al gobierno de Luis Echeverría Alvarez, con quien empieza el endeudamiento externo del país con acreedores de la banca internacional, como forma de mantener el gasto de gobierno, entonces principal motor de la economía mexicana. Pero la comparación es ociosa. Primero porque nuestra economía se orientaba hacia el mercado interno y no exterior; había un conjunto de subsidios y transferencias de recursos en beneficio de empresas paraestatales hoy en día pertenecientes al sector privado; también, podemos decir, no sé si para bien o para mal, que había un gobierno priísta y no panista como en la actualidad.

Pero, ¿qué podría ser tan importante para el presidente como para aplicar una medida tan antipopular como es un recorte presupuestal, abonando a su de por sí tan deteriorada popularidad? Según encuestas de Reforma, el periódico de los burgueses (léase Amigos de Fox), el presidente de México ha disminuido su imagen por debajo del 50 por ciento; ha perdido más de 30 puntos en menos de año y medio. Cada vez son más mexicanos los que se arrepienten haber votado por Fox para presidente.

No es que seamos de mentalidad derrochadora; como administrador se puede ser austero, pero con ética, con respeto, con equidad. Por qué pasarle una vez más la factura a los explotados. Si es para cobrar más impuestos como el IVA, la mira apunta hacia quienes no gozan de una seguridad social, ni de un buen salario, si es que están empleados. Si es para gozar de los beneficios del gasto público, la mira apunta también hacia quienes carecen de servicios públicos, vías de acceso asfaltadas o pavimentadas; siempre salen perdiendo los mismos de siempre.

La forma de convencer de éste y otros gobiernos neoliberales es a través de la publicidad. Prefieren la noche al día, ya que nuestra mente se encuentra menguada y opone menor resistencia a los spots que transmiten preferentemente por televisión.

A través de las imágenes pretender depositar en nuestras mentes una realidad virtual, o sea, inexistente. Ignacio Ramonet en su último libro (2002) Propagandas silenciosas nos invita a “aprender a desconfiar de las imágenes reiterativas y machacadas que nos suelen dar el cine y la televisión para que las mastiquemos y las rumiemos, como si se tratara de una especie de caramelo dirigido a la mente o un chicle visual”. Como muestra de lo anterior, cheque que en la televisión pasan un comercial con un guión reiterativo: “Yo soy mexicano igual que tú”, “yo soy mexicano igual que tú”, “yo soy mexicano igual que tú”…

El principio de la igualdad se da en lo concreto no en el discurso hueco y vacío. Para ser iguales debemos tener todos derecho a una vida digna, a una mejor vivienda, a cobertura de salud, a una educación superior, al sano esparcimiento; un mundo es el que nos quieren hacer creer a través de un simple spot publicitario y otro muy distinto el de nuestra vida cotidiana.

Por cierto, a partir de este martes se eliminan los subsidios en las tarifas eléctricas, que según expertos significará un incremento en las tarifas de hasta 80 por ciento para los hogares que consuman más de 250 kilovatios-hora; recuerde que en este periodo primavera-verano el consumo de energía se eleva notablemente.

El gobierno de René Juárez Cisneros ya está previendo que la disminución de ingresos producto de este anunciado recorte será de 109 millones de pesos. Por cierto que el gobernador ha rendido su tercer informe que se destaca por estar presentado muy en lo general con cifras poco claras y expresadas a precios corrientes, como para que las barritas den el efecto de escalera en ascenso. Al menos, el documento que aparece en la página www.guerrero.gob.mx carece hasta de un anexo estadístico con arreglo a un año base.

Sobresale el gasto por tres años de prácticamente 900 mil millones de pesos como pago de las obligaciones (¿intereses?) derivados de la deuda pública. En un estado con grandes carencias materiales resulta hasta ofensivo hablar de semejantes cifras echadas en saco roto. Aunado a lo anterior, se erogaron más de 180 millones de pesos para hacerle frente a las indemnizaciones de gobiernos anteriores (léase Angel Aguirre Rivero, Rubén Figueroa Alcocer y José Francisco Ruiz Massieu); en el entendido de que aún faltan 600 millones por pagar de los compromisos contraidos por los negocios de Punta Diamante, Autopista del Sol, Viaducto Diamante, Tres Vidas en la Playa, el lujoso Palacio Municipal de José Azueta (Zihuatanejo)… Mientras tanto, miles de campesinos y trabajadores guerrerenses trabajan diariamente para llevarse a la boca una tortilla con sal y chile.

Como para que quede claro. “No es que seamos de mentalidad derrochadora; como administrador se puede ser austero, pero con ética, con respeto, con equidad. Por qué pasarle una vez más la factura a los explotados”.

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