Cerca de 2 mil personas desafían el calor para ver el Vía crucis en El Treinta
* El ritual lleva 29 años de realizarse
Carlos F. Ortiz * A pesar del sol que ayer cayó inclemente sobre fieles y paganos, gente de toda laya se conglomero para ver la representación de la Pasión de Cristo, que se llevo a cabo ayer en el poblado de El Treinta.
En dos tarimas montadas afuera de la iglesia y de dónde empezó el recorrido los actores vestidos con túnicas interpretaron la pasión.
En las calles de ese poblado, la gente aglutinada se empujaba para estar más cerca de los escenarios, los niños se colaron por los pequeños espacios, precariamente delimitados por un mecate que trataba de impedir que la gente invadiera los escenarios.
Algunas personas intentaban protegerse del sol con sombrillas, pero estorbaban y no permitían observar la representación a quienes estaban atrás.
En uno de los escenario el actor que representaba a Poncio Pilatos mandaba a Jesús con Herodes para que lo juzgara mientras que en el otro, Herodes era seducido por Salomé, quien le pidió la cabeza de Juan Bautista, para luego bailar con ella a manera de un table dance, que ocasionó que uno de los asistentes gritó “¡tubo!, ¡tubo!”.
Jesús fue enviado de regreso con Poncio Pilatos, acto que sólo sirvió para que en un intento la gente comprara bolsitas de agua que una niña vendía en tres pesos.
En el momento que Jesús es azotado por un guardia de Pilatos, de las bocinas usadas en la interpretación se escuchó una parte de la canción de Jesucristo Superestrella, del grupo de rock Cristal y Acero.
En la escenificación mientras tanto empezaba el juicio de Jesús a quien a pesar de que Poncio Pilatos no quería juzgarlo, el pueblo lo sentenció a morir como un ladrón, crucificado, en el Monte Calvario.
Finalmente Jesús completó su Vía crucis cargando una cruz de 100 kilos acompañado de dos ladrones, Gestas y Dimas, quienes eran azotados con fuerza por los soldados del César.
El recorrido duró media hora y la gente, fiel a su devoción, recorrió el trayecto sin quejarse hasta llegar al lugar de la crucifixión de Jesús en medio de Dimas y Gestas.
En el momento en que Jesús murió, se escuchó un estruendo provocado por uno cuetes que hizo que una parte del público que se encontraba cerca corriera, sin provocar más que algunas risas de los que observaron lo sucedido.
A la representación de la Pasión de Cristo que se lleva a cabo desde hace 29 años en el poblado de El Treinta, asistieron más de 2 mil personas.




