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Reúne Robles Catalán a la vieja clase política del PRI entorno a Ernesto

* Pizá Soberanis, Gómez Moharro, Amín Zarur, Jesús Bernal, Gómez Maganda, Fernando Navarrete, Velez Memije y Héctor Astudillo, en un frágil y lleno templete

Aurelio Peláez * El apoyo de José Rubén Robles Catalán a Ernesto Rodríguez Escalona en el discurso de la escuela roblista y ante unas mil personas:

Abre Juan Miguel Armas Aparicio, presidente de la Corriente Roblista. Anuncia el apoyo de “el amigo, el hermano, el compadre, el líder moral, el compañero de partido, el correligionario, el maestro de la política, el claro ejemplo de la disciplina partidista”, a Rodríguez Escalona, definido por Fernando López Zamora, presidente del Frente Democrático Suriano como “el compañero de lucha, el correligionario, el que surgió de una encuesta democrática, el candidato incuestionable”.

La ocasión, el acto de unidad de los roblistas con la clase política del PRI, para expresar su apoyo público a la candidatura de Rodríguez Escalona, el personaje a quien –lo decía López Zamora a quien lo preguntara– la corriente roblista le aplicó hace dos años un presunto voto de castigo, ese año que Robles tampoco alcanzó la candidatura de su partido a la presidencia municipal.

Por eso ayer, el acto de unidad convocado por los roblistas y al que atendió la vieja clase política. Vieja por su permanencia en el Revolucionario Institucional a pesar de las recientes tentaciones de pasar a la oposición, desde que el PRI no gana en Acapulco desde hace cinco elecciones. Tentación a la que los roblistas cedieron en este trienio, cuando varios de sus miembros, como el mismo López Zamora, ocuparon cargos en la administración de Zeferino Torreblanca Galindo. El fue director del Registro Civil, como resultado de un presunto pacto político entre Torreblanca y Robles. Salió no por el rompimiento del pacto, sino porque López Zamora no pudo con el paquete. Días antes de este mitin de roblistas a favor de Rodríguez Escalona, López Zamora tomó protesta como director de la Unidad Deportiva Acapulco, que depende del gobierno renejuarista.

Pero ayer por la tarde se reunió la clase política, como en los viejos tiempos. El acto fue a un costado de la notaría de Robles, el sempiterno aspirante a la presidencia municipal de Acapulco. Allí estuvieron los ex alcaldes Virgilio Gómez Moharro, Amín Zarur Ménez y Antonio Pizá Soberanis; la secretaria de Turismo Guadalupe Gómez Maganda; el senador Héctor Astudillo Flores, el presidente del PRI local, Jesús Bernal Román; el ex diputado federal Fernando Navarrete Magdaleno, y el diputado local Ernesto Vélez Memije, entre otros.

Todos, sobre de un templete instalado en una calle en pendiente, el cual se temió que se viniera abajo. Por eso, ante el riesgo de algo parecido a una catástrofe política, el medio centenar de personas que presidieron el acto fueron replegadas a la mitad del tablado, pero el peligro nunca lo dejó de haber.

 

El deslinde con el Zeta

 

El fantasma del desencuentro de los roblistas con el PRI y Rodríguez Escalona de hace dos años rondó a lo largo de este mitin. Consciente de ello era el por segunda vez candidato del PRI a la alcaldía. En su discurso habló de la “humildad para entender que no somos suficientes los priístas para ganar Acapulco” y dijo que en esta contienda “no queremos palabras, ni chantajes ni simulaciones, queremos el voto”.

Insistió como en otros foros, que esta segunda contienda era “por el orgullo de los priístas, por el honor de los priístas”.

Lopez Zamora, al abrir su discurso soltó que ese acto era un mensaje “para los que se equivocaron, lo digo de una vez, con mucho afecto… Ernesto es el candidato incuestionable de nuestro partido”.

Jubiloso, quizá porque antes de iniciado el acto un orador soltó por ahí que los roblistas iban por la sindicatura en la planilla de Rodríguez Escalona, López Zamora hizo un deslinde público de la administración con la cual colaboró, la de Zeferino Torreblanca, que llegó apoyado por la alianza de facto PRD-PAN-PT-PRT, y según dicen los roblistas, por unos diez mil votos de ellos:

“Gobernar no es tarea fácil, pero mucho más difícil se ponen las cosas cuando no hay ni siquiera el intento de cambiarlas, tal como ocurrió con el actual ayuntamiento, que se rige por una caterva de ambiciosos, que buscaron solamente saciar sus rencores y hambre de poder. A esos no los queremos, sus afanes de continuar resultarán estériles frente al decidido comportamiento de una sociedad que reclama acción, sin simulación. Hechos que no tengan disfraces”.

Robles también hizo alusión a la actual administración municipal. Al decir a Rodríguez Escalona que observarán su conducta como gobernante, señaló que “todos estamos obligados a vigilar los futuros actos de gobierno de nuestro ahora candidato, que los discursos de hoy no sean el desencanto de mañana, que a las promesas no se vengan nuevos impuestos”, y aquí lo interrumpieron los aplausos, “que la humildad actual no se convierta en soberbia”, con más aplausos, “y que jamás se olvide el mandatario quiere decir mandadero, no queremos un hombre aislado, ni un hombre invisible al que el pueblo nunca pueda ver”.

Robles Catalán dijo ahí que el apoyo de sus amigos, compadres, compañeros y correligionarios es “una decisión razonada, consensada con los presentes, porque en el PRI no se pueden tomar decisiones ya consultadas”. Robles, el ex disciplinado, dijo.

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