Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Aurelio Peláez

Busco a Óscar frente al Museo Nacional del Arte, donde digamos que está outside. La remodelación de la escultura de El Caballito, que es un desastre, le ha quitado por ahora su cancha natural, esa por donde por algunas horas al día tocaba el sax, ante la base de la escultura de Carlos IV. Es pues, un artista de la calle. Lo invito a La Camarita, el bar al lado de la ex Cámara de Senadores, en Donceles. Óscar va encabronado porque la lluvia no lo ha dejado tocar, y al ocupar nuestra posición en el interior del bar pregunta:
–¿Hoy juega México?
Me sorprendo que alguien no lo sepa. Pero hay ciudadanos así. En un tris esa extensión del estadio se ocupa. Tanto, que hay gente que se queda parada, sin mesa y sin la botana exigua de sopes de papa con chorizo. El dueño del bar decide que esa ventana al estadio –en algún lugar de Brasil– la narre TV Azteca. Es su bar. Ni pex. Durante dos horas Martinolli usa los recursos de casa para narrar el partido. Preferiría TDN, con Francisco Javier González. Entre el ruido, lo único que se escucha, a veces, son las carcajadas del paisano Jorge Campos, su contribución a la elocuencia. Despeja el portero de Ucrania por primera vez. La porra de la casa lo saluda…
-….eeeeeh……!Puto¡ –chales.
Y el respetable toma el micrófono.
-Pinche Goivani  anda parado.
-Pendejo Cepillo, se cayó.
Ahora se sabe que en otro canal, estadio o país, Brasil va ganando a Camerún y a México le tocará entonces jugar contra Holanda, según cruces de octavos de final. Óscar es un náufrago entre tanta emoción ajena. Hay gente así.
-Partidazo que está dando Herrera…
-¡Mamacita…¡ –y la verdad, la croata que aparece en la imagen entre el público, nada mal, aunque llore cuando…
-¡Gol de Márquez…¡ –el veteranazo reciclado del futbol estadunidense, donde van a morir los elefantes, se eleva y nos da el primer descanso. Uff y recontra uff. Óscar me mira extrañado, es la primera vez que no hablamos de libros.
Antes, tuvo que soplarse las mentadas al árbitro, tras no marcar penal a tiro de Guardado, y ahora tras el gol del mismo Guardado, asumir a golpes de chela los ¡México, México¡”, y luego, tras el tercero del Chicharito, el coro de Cielito lindo. Bueno, es músico y artista de la calle, ya lo había dicho. Sonríe y sospecha que algo está pasando en el país.

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