Jaime Castrejón Diez
Los archivos escondidos
La historia es una disciplina que requiere ver los eventos dentro de su contexto. Esto viene al caso por la apertura al dominio público de los documentos oficiales del 68 que nos permitan comprender aquella etapa.
Ha sido interesante ver reacciones de diversos personajes que se suman a la idea que cobra cada vez más fuerza de aclarar el 68. Interesante y triste a la vez fue la participación del ex presidente Miguel de la Madrid. Una reacción incierta y ciertamente tardía. Dijo algo que lo ubica ya fuera de los tiempos, habló de la violencia legítima y la preservación del estado.
Por varios siglos este mismo concepto que se consideró como “la razón de Estado” fue la justificación para la violencia y para actos que en realidad eran criminales, pero se decía que eran para la preservación del Estado y sus valores. En realidad no eran ninguna de las dos cosas, no era para defender al Estado sino para mantener el poder. No era tampoco en defensa de valores nacionales, sino para no ceder parte de lo que los conservaba como jefes de Estado o como jefes de gobierno.
Tampoco el lado opuesto es el que tenía de su lado todos los valores, ahí había también una pugna directa por desplazar a quienes estaban gobernando y ellos asumir el poder. Era lo que en los setentas se teorizaba por sociólogos y politólogos como las luchas de la élites latinoamericanas por establecer hegemonías. Dentro de este contexto es bueno que se tenga la información verídica para entender el proceso. No fue ni la lucha de gobiernos justos y preclaros ni fue tampoco el “noble salvaje” de Rousseau luchando desinteresadamente. En juego estaba el control del país y los beneficios que eso conlleva.
El largo tiempo que se ocultó la verdad o por lo menos la información para buscar la verdad hizo que los gobernantes asumieran el papel de villanos y se idealizara aquella lucha. En cierta forma el mismo sistema se colocó en desventaja y en su afán de ocultar información les dio mayor status a los disidentes.
La verdad es que ni el gobierno ni la guerrilla eran lo suficientemente fuertes para desencadenar una verdadera revolución. La gran mayoría de los mexicanos vieron el problema desde lejos, ni uno ni otro bando tuvieron nunca la penetración suficiente para arrastrar a todo el pueblo. Unos porque representaban el autoritarismo y otros porque con su radicalismo no logran cautivar la imaginación y el apoyo total de la población.
Con la información que se abre hay la posibiliad de conocer de cerca los mecanismos y las ideas que se utilizaban en aquellos momentos. Existe, como es natural, el deseo de un hallazgo apocalíptico que explique todo aquel fenómeno. Se sabe ya que aquello fue una explosión social que se dio en la clase media, y dentro de esta el sector de mayor escolaridad. En aquellos momentos la verdadera motivación era que el sistema económico y político había dejado de ser permeable y no había la posibilidad de ascenso social que una sociedad en proceso acelerado de urbanización demandaba.
Es necesario ver este problema en su propio contexto porque se explicaría el que los campesinos y los obreros no hubieran acudido al llamado y hubiera sucedido lo mismo que en esos momentos sucedía en Francia y que lo que hizo que aquel movimiento se estancara primero y se diluyera después. La diferencia es que en Francia fluyó de inmediato la información, se comprendió el problema, y la sociedad actuó.
El caso francés mostró que la población no siguió el movimiento, pero ya pasado el momento de violencia si tomó acciones para corregir las causas del problema social. Esa conciencia del malestar social hizo que un gobernante fuerte como Charles de Gaulle dejara el gobierno. Una sociedad enterada toma acciones inmediatas.
El caso de nuestra sociedad es diferente, se trató de que el descontento y las razones del conflicto no se hicieron muy claras. Esto hizo que ocultaran los hechos y tendieran una cortina de humo, para preservar el poder. Aquel momento se convirtió en bandera y poco a poco el gobierno fue perdiendo credibilidad y al mismo tiempo tomaron altura el movimiento y sus personajes.
Es bueno que se abra la información, pero el efecto será diferente 32 años después.




