Madres, esposas y novias despiden a tripulantes del buque Cuauhtémoc
* Durante la ceremonia, el presidente Vicente Fox prefirió la compañía de marinos, mujeres y niños * No contestó preguntas de reporteros * El barco recalará en puertos de Panamá, Estados Unidos y España
Raquel Santiago * Desde las 10:30 de la mañana se dieron citan en las instalaciones de la Secretaría de Marina del puerto, los familiares de los jóvenes que durante casi nueve meses efectuarán tareas de adiestramiento en las artes de la Marina.
Para la ceremonia se implantó un dispositivo de seguridad que comenzó en el acceso principal, para continuar en un retén donde los asistentes pasaban por un detector de metales y les eran revisadas sus pertenencias. Al final ningún incidente se originó.
A la orilla de la playa acondicionaron unos toldos en los cuales la mayoría de los 250 tripulantes del buque Cuauhtémoc abrazaron, besaron, rieron e incluso lloraron con sus familiares y amigos.
A diferencia de los reporteros, quienes llegaron temprano, los familiares y los jóvenes deseaban que se alargara el tiempo de llegada del presidente de la República, Vicente Fox Quesada, quien dio pauta al comienzo de la ceremonia.
Allí, la nostalgia no tenía rango: no hubo guardiamarinas ni clases –rango superior a los marinos–, tampoco oficiales, capitanes o comandantes.
Los asistentes recibieron pequeños obsequios, repetidas santiguaciones de sus madres y padres, así como consejos y pedidos de mercancía extranjera.
En cambio, algunos de los futuros capacitados dieron besos, abrazos, risas, llanto e incluso promesas de amor a las docenas de novias y esposas que allí estaban.
Son las 11:45. Los tripulantes del Caballero de los Mares reciben la orden de empezar a subir a la embarcación.
Comienza la inevitable despedida: un joven matrimonio de escasos recursos económicos se abraza aferrándose uno a otro; el padre que empieza la travesía carga a sus hijos y los besa. El ritual se repite una y otra vez con los 150 asistentes.
Empieza el desfilar de la tripulación, mientras que docenas de ojos se llenan de lágrimas.
A las 12:50 horas, llega el presidente de la República, Vicente Fox Quesada –vestido con pantalón negro, camisa color blanco y su característica hebilla con su apellido.
El mandatario tiene unos segundos de atención para un par de pequeños de tres a cinco años que le hacen la V de la victoria, mientras que su madre le pide tomarse una foto del momento.
Segundos después, Vicente Fox sube al barco Cuauhtémoc para hacer un recorrido y así empezar la ceremonia de despedida.
Minutos más tarde sube a la embarcación Justo Sierra para ver las tareas de los tripulantes, quienes lucen sus siluetas en los mástiles, y como fondo la bahía de Santa Lucía.
Esto en el mismo barco donde fueron aislados los reporteros por personal del Estado Mayor y los marinos, para evitar que entrevistaran a los funcionarios.
Abajo, los familiares y amigos dicen adiós y extienden una pequeña manta donde la Divina Providencia los bendice y les desea un buen viaje.
Cuando empieza a retirarse el buque Emperador es inevitable una vez más el llanto provocado también por la canción de Las Golondrinas, que entona un mariachi.
En su retiro, el presidente prefirió compartir algunos segundos para conversar con familiares, niños y felicitar algunos marinos, que contestar las preguntas insistentes que le hacían reporteros de medios locales y nacionales.
Al final fue saludado por la titular de la Secretaría de Fomento Turístico (Sefotur), Guadalupe Gómez Maganda, para después subir a la Suburban con su cuerpo de seguridad, mientras que en otro vehículo iban el gobernador René Juárez Cisneros y el alcalde Zeferino Torreblanca Galindo. Fue entonces cuando se rompió la valla humana y los asistentes empezaron el éxodo.
Ficha técnica
La travesía del Cuauhtémoc durará ocho meses y 28 días, tiempo en el que recalará en los puertos de Panamá, Estados Unidos; Cádiz, Valencia y Barcelona, España.
Además visitarán por primera vez el principado de Mónaco, Mónaco; Civitavecchia, Italia; Alejandría, Egipto; Haifa, Israel; Port Said, Egipto; Bombay, India; Singapur, Singapur; Bangkok, Tailandia; Shanghai, China; Tokio, Japón; así como Honolulu en Hawaii y San Francisco, California, Estados Unidos, para regresar el 18 de noviembre de 2002 a Acapulco.
La tripulación está conformada por 250 personas. Es decir, un comandante, cinco capitanes, 28 oficiales y 124 clases y marinería, así como personal de guardiamarinas e instructores de la Escuela Naval Militar, conformado por un capitán, tres oficiales y 74 guardiamarinas.
Además de cuatro oficiales del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos y un oficial naval de los siguientes países: Alemania, Brasil, Canadá, Chile, Corea, Estados Unidos, Guatemala, Italia, Panamá y Perú, todos al mando del capitán de Navío del Cuerpo General Diplomado del Estado Mayor, Alfredo Lázaro Ortega Jaramillo.
El barco también ha ganado diversas competencias marinas en el mundo.




