Marcial Rodríguez Saldaña
Precampañas y encuestas
Las precampañas es uno de los temas importantes que no se pudieron reglamentar en la legislación electoral de Guerrero, debido al fracaso de la reforma política.
Las culpas de la fallida reforma electoral parecen diluirse con un simple lavado de manos; sin embargo, en cualquier régimen la principal responsabilidad política la tiene el partido en el poder, en este caso el gobernador y la mayoría de su partido en el Congreso.
No se puede evadir la responsabilidad y echársela a los partidos y al Congreso como institución, sobre todo cuando la reforma política fue uno de los puntos del programa de gobierno y oferta para los electores que votaron en febrero de 1999 en la elección para gobernador.
Ante la falta de reglas, los partidos han tenido que establecer procedimientos políticos para entrar al proceso electoral de este año. En el caso de la elección de candidatos a alcaldes, el PRI y el PRD han acudido al método de encuestas, mientras que el PAN mantiene su sistema de convención que le ha funcionado bien.
Las encuestas son un método para conocer la opinión de los electores que se han utilizado normalmente desde hace más de treinta años en Canadá, Estados Unidos y Europa. En México adquirieron carta de naturalización en la elección presidencial del año 2000.
El PRI y el PRD han acudido a las elecciones primarias para seleccionar a sus candidatos; sin embargo los resultados han sido negativos. La pasión y la falta de reglas institucionales entre los precandidatos y sus partidarios han llevado a anular las elecciones y/o a generar un encono que es muy difícil recomponer. Los simpatizantes se comprometen con el aspirante, le entregan su confianza al líder, pero cuando no resulta electo viene el desanimo, la desilusión y generalmente no participan en la campaña constitucional o a veces lo hacen en contra.
En el proceso electoral que está en marcha, para elegir ayuntamientos y diputados en Guerrero, el PRI acudió a la encuesta para seleccionar a sus candidatos a alcaldes en los municipios más importantes; sin embargo, al ser un método novedoso y reciente, los resultados generaron inconformidades, protestas, tomas de oficinas y deserciones.
La desconfianza y las prácticas antidemocráticas en el PRI producen, en su propia militancia, falta de credibilidad. Los precandidatos no fueron informados correctamente del procedimiento para la aplicación de las encuestas y no se les dieron a conocer en detalle los resultados. Por ello las protestas de militantes en Coyuca de Benítez, Chilapa, Zihuatanejo, Tecpan y Atoyac, de Reyes Betancourt en Chilpancingo y la renuncia de Luis Walton, hombre honesto, generoso y comprometido con un Acapulco democrático. Los simpatizantes de los precandidatos perdedores del PRI no confían en los resultados de las encuestas y se aprestan a buscar opciones democráticas.
En el PRD, especialmente en Acapulco, los aspirantes firmaron un acuerdo el 16 de noviembre del año 2000 para someterse a una encuesta en el mes de abril y elegir al candidato. Ante la designación del candidato del PRI, líderes perredistas han propuesto correctamente que se adelante la encuesta con el propósito de tener un candidato que aglutine a todas las fuerzas democráticas y esté en condiciones de vencer al candidato del PRI.
Hasta ahora las encuestas publicadas por un diario de circulación estatal, por universitarios coordinados por el maestro Alejandro Díaz Garay y por la Comisión de Acción Política del SNTE en Acapulco, confirman la preferencia para el licenciado Alberto López Rosas, quien en el proceso anterior tuvo un gesto de madurez política al declinar a favor del actual alcalde el C.P. Zeferino Torreblanca, dejando a un lado su legitima aspiración personal para priorizar la unidad del PRD.
Las encuestas y precampañas electorales se quedarán como aspectos importantes en los procesos electorales en Guerrero. Esperamos que concluido el proceso electoral se regulen para bien de la actividad política.




