Fueron torturados los 10 integrantes de la CRAC que detuvo el grupo de Eliseo Villar, denuncian
Lourdes Chávez
Chilpancingo
Luego de tres días en detención por la Policía Comunitaria que encabeza Eliseo Villar Castillo, el coordinador de la casa matriz de San Luis Acatlán, Alberto Margarito Porfirio denunció que fueron torturados para decir quién ordenó la detención del coordinador de la Casa de Justicia paralela, Nicolás de la Cruz Manzano.
También señaló que a partir de esa detención, en Cuanacaxtitlán se agravó la confrontación interna que provocó de la Cruz Manzano, también excomisario municipal, cuando quiso reelegirse en el cargo honorífico al principio del año.
Dijo que temen que haya enfrentamientos como los que ocurrieron hace 20 años, porque hay civiles armados en las calles.
En consulta telefónica dijo que entre 1990 y 1995 hubo unos 80 homicidios por la inseguridad y la violencia que provocaron bandas de asaltantes, y ahora, advirtió que los ciudadanos de grupos contrarios también andan armados.
Aclaró que él no ha participado mucho en la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) porque su esposa se encuentra delicada de salud, y el sábado que detuvieron a Nicolás de la Cruz, donde también resultó muerto un policía comunitario del grupo de Villar, él fue a la Casa de Justicia a recoger una cámara fotográfica.
Añadió que sabía que el pueblo de Cuanacaxtitlán quería pedir la intervención de la CRAC para que Nicolás de la Cruz rindiera cuentas y entregara llaves y sellos de la comisaría municipal que se negó a devolver cuando se anuló el proceso de reelección de comisario, pero no sabía de alguna orden de detención.
Indicó que el sábado fue a la Casa de Justicia a recoger una cámara fotográfica cuando llegaron en tres o cuatro vehículos los policías comunitarios de Villar, que hicieron huir a los que se encontraban en el lugar y otros se escondieron. Indicó que él se encerró con la secretaria en la oficina, de donde fueron a sacarlos a golpes y los subieron a una camioneta de la misma forma.
A los diez detenidos los llevaron al poblado de Nejapa, donde los interrogaron bajo tortura, y de ahí los llevaron caminando a las nuevas oficinas de la CRAC en San Luis Acatlán, ocupadas por Villar Castillo.
De las agresiones, indicó que les dieron patadas, culatazos, golpes en la cabeza con la cacha de la pistola, y esposados los metían en un tambo de agua, “para aceptar nuestra culpa, pero yo no sabía nada”.
Señaló que Villar le reprochó que usurpara el cargo de autoridad en la CRAC, y con un golpe le causó una herida en la cabeza, pero aclaró que él no se proclamó coordinador, fueron los pueblos que pertenecen a la Casa de Justicia matriz de San Luis Acatlán los que lo nombraron.
Explicó que en el MP no tenían ninguna denuncia por escrito contra los integrantes de la CRAC, y vecinos de diferentes localidades que llegaron desde el día anterior a exigir su libertad presionaron a las autoridades para que los dejaran ir.
Añadió que tras estos eventos la situación en Cuanacaxtitlán es más difícil porque no sólo los grupos de la Policía Comunitaria están armados, uno de cada bando, “hay grupos de gente armada espantando a la gente”.
De su salud, informó que tiene moretones en brazos, costillas, las ingles inflamadas y mucho dolor en la cadera que no le permite estar cómodo en ninguna posición, tiene un ojo lastimado y una cortada en el oído, “me querían asfixiar metiendo dos dedos a la nariz, hasta donde pudieron, y me pusieron una mano en la boca, estuvo horrible. A todos los detenidos nos hicieron lo mismo”.




