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Los Torres provocaron la masacre de Kilómetro 30, dice inculpado detenido

* Asegura que el 1 de enero de 2001 el extinto comisario Abel Arizmendi Flores y él acudieron a casa de las víctimas porque escucharon disparos, y ya ahí fueron agredidos por miembros de la familia * Solicita el MP copias del expediente para tramitar la extradición de Estados Unidos de otros dos implicados

Alfredo Mondragón * Luego de un año prófugo, la Policía Judicial del Estado (PJE) detuvo el domingo en la ciudad de Manzanillo, Colima, a Isabel Flores Arizmendi, copartícipe de la masacre del Kilómetro 30 del 1 de enero de 2001.

El sobrino del extinto comisario Abel Arizmendi Flores declaró ayer ante el juez Luis Aguilar Delgado que el ex agente de la Policía Judicial Juan Torres Miranda comenzó el problema, y que el corresponsal del canal 40 de CNI, Gerardo Torres, fue quien pidió que desarmaran a sus primos –los Torres, a la postre víctimas– porque “andaban ebrios tirando balazos a cada rato”.

Ricardo Jaramillo Valdez y Edmundo Castillo Díaz, otros dos implicados en la masacre, se encuentran en Estados Unidos. El agente del Ministerio Público adscrito al juzgado segundo, Rodolfo Samayoa Palma, solicitó al juez Aguilar Delgado copias del expediente para tramitar la extradición de ambos.

A las 10:30 horas de ayer el tercer detenido por este caso, Isabel Flores, rindió su declaración ante el juez y, luego de haber escuchado las acusaciones de los agraviados y testigos, dijo que lo señalado “no es cierto; sólo algunas cosillas”.

Implicó al corresponsal del canal 40 de la cadena CNI, Gerardo Torres, pues dijo que él solicitó al comisario que fueran a desarmar a sus primos, los Torres, porque estaban efectuando disparos al aire en estado de ebriedad y andaban “bien locos”.

En su declaración preparatoria ante el juez segundo de lo penal, el inculpado Isabel Flores aseguró que el chofer del extinto comisario acusado de narcotraficante, Abel Arizmendi Flores, Adán Soto Reyes –actualmente preso– y su hijo, Abel Arizmendi Díaz, no participaron en los hechos, pero no exoneró a Ramiro Castro Bautista, también procesado por estos crímenes.

El detenido, no aceptó el interrogatorio del fiscal, mientras que la defensora de oficio, María de los Angeles Méndez Cantero, solicitó la ampliación del término constitucional, de tres a seis días, para “ofrecer pruebas a favor de su defendido” y solicitó la comparecencia ante el juez de Gregorio y Jorge Luis Arizmendi Flores, hermanos del extinto comisario, para el 7 de febrero a las 12:00 horas. 

Su versión de los hechos

Isabel Flores indicó que la noche del 31 de diciembre de 2000 para amanecer el día primero de 2001, en el poblado Kilómetro 30 se efectuaba el baile anual de fin de año, y se encontró en la calle “al que se dice periodista”, Jorge Torres; su hermano Carlos Torres, y el ex agente de la PJE en Coyuca de Benítez, Juan Torres Miranda, “que andaban borrachos tirando balazos al aire, y me empezó a insultar en presencia de muchas personas”.

Isabel Flores reconoció que él también llevaba una pistola, pero al ver que los Torres iban armados, ebrios y con varios amigos, “no les hizo caso” y acudió a buscar a su tío, el comisario Abel Arizmendi Flores, quien se encontraba en otra parte del baile, y le dijo “préstame tu arma larga porque voy a desarmar a Juan Torres Miranda y al periodista Jorge Torres, porque ya me enfadaron”.

Sin embargo, Isabel Flores aclaró que su tío Abel Arizmendi, al escuchar sus intenciones, lo regañó y lo desarmó, y lo retuvo en su casa hasta las seis de la mañana, pero continuaron tomando bebidas embriagantes. “Como a las 7:30 de la mañana se escucharon disparos como de R15 en casa de los Torres, y mi tío (Abel Arizmendi) me dijo vamos a ver qué está pasando”, relató.

El detenido agregó que el comisario priísta le dio una pistola .38 Súper y que se subieron a un coche rojo (el Grand Marquis blindado que luego decomisó la policía), pero que se percataron de que de la casa de los Torres salía “a toda prisa un vehículo Golf color verde, que al parecer era de un reportero de nombre Gerardo Torres, por lo que Abel Arizmendi le dio un llegue a su carro por atrás, y ambos se bajaron”.

Isabel Flores narró que el comisario le preguntó al corresponsal de CNI, Gerardo Torres, qué sucedía en casa de los Torres, y que este le contestó: “Ya me voy porque mis primos están loqueando. A mí ya me corrieron. Están bien locos tirando balazos. ¿Por qué no va a la casa a desarmarlos? ¡Usted es la autoridad!”.

Agregó que acudieron a casa de los Torres, el comisario Abel Arizmendi, Isabel Flores y tres personas más, todos armados con pistolas y fusiles AK-47, pero aclaró que no iba su Abel Arizmendi hijo ni su chofer Adán Soto Reyes, también preso.

“Entonces, Abel, con palabras obscenas abrió la puerta del patio de la casa de los Torres. El señor Tomás Torres y sus hijos se dirigieron hacia el comisario tratando de desarmarlo. Forcejearon, y los Arizmendi no se dejaron y dispararon contra los Torres”, dijo.

El finado Juan Torres Miranda, continuó, se dirigió hacia el comisario para quitarle el cuerno de chivo –el AK-47–; “entonces yo le quité el arma a Abel Arizmendi, y sacó de su pantalón una pistola y tiró tres balazos a Juan Torres; yo le iba a tirar a Jorge Torres, porque ellos me habían herido a mí y al comisario, pero se metió la mamá y hermana de Jorge Torres y me pidió que no les fuera a tirar, me conmovió y levanté al comisario que estaba hincado herido; nos subimos al Grand Marquis y nos dirigimos al rancho La Guadalupana, y cada quien jaló por su lado”, concluyó.

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