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Coinciden promotores en que la lectura no consiste en leer, sino en comprender los textos

Anarsis Pacheco Pólito

 

Chilpancingo

 

El escritor igualteco Hermes Castañeda Caudana lamentó que la introducción que tuvo en el mundo de los libros no haya comenzado en la escuela, sino por interés propio.

Esto durante su participación con la conferencia Las competencias lectoras en educación básica, que se presentó la mañana de este viernes en el Segundo Festival Guerrerense de la Lectura, que se realizó en el auditorio José Joaquín de Herrera en el Palacio de Gobierno del Estado.

Hermes Castañeda Caudana, es docente del Centro de Actualización del Magisterio de Iguala y actualmente imparte el taller de creación literaria El arte del striptease en la Casa de la Cultura de la Zona Norte de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG).

Durante su ponencia recalcó la falta de desarrollo de la lectura en el sistema educativo, además de que si uno es promotor de lectura deberá primero conocer la literatura para poder incentivar a los demás y compartir el hábito que muestra mundos nuevos.

Comentó que los libros lo han colmado de fantasías, de imaginación, de creación  que nutren la mente y la vida.

Comentó que le hubiese gustado aprender a leer como aprendió a escribir, pues ya que solo con personas que conoció al paso de su vida le enseñaron a apreciar los libros, y así los dejó de ver sólo como objetos sino como fuentes de información y de mundos paralelos.

Agregó que lo fascinante de leer es que también te invita a escribir, coincidiendo con más escritores de talla internacional, pero sobre todo se deben de ver estas actividades como un hábito y no una tarea en las escuelas, y mejor que cada palabra sea amiga de los lectores principalmente a nivel básico de la educación.

“Es importante que las letras, la literatura sea parte de nuestra vida como cosa esencial, como la alimentación y la higiene personal”, apuntó.

Enfatizó que para él es muy triste que al paso de su vida se dio cuenta que en la escuela nunca cultivó un gusto por los libros, sino que fue fuera de ella.

“Si yo tuviera que decir una sola cosa la más importante que entra en juego en la formación de lectores, diría que es enamorar a otros, de los libros y de la lectura, no es el desarrollo de pericia de habilidades, o velocidad lectora que hace a un buen lector, es en primer lugar una construcción de identidad”, aseguró.

Mencionó que ser lector no implica leer libros, o comprarlos, pues quien es lector sabe que ser lector implica familiarizarse con los autores y saber cosas de ellos, pues el buen lector sabe cosas sobre la vida de los autores, de las editoriales entre otras.

Durante la ponencia presentó algunas de las técnicas que ha utilizado para motivar a jóvenes y niños el acercamiento al mundo de la literatura, una de ellas es la creación de adivinanzas o acertijos en los que se describe una obra literaria, como el Diario de Ana Frank, Los cuentos de Edgar Allan Poe o mitos y leyendas entre otros.

También describió la técnica de concursos de cuentos, pero con la característica de que sean escritos con una sola bocal por ejemplo “Ana baja a la cañada para cazar las palabras”, y compartió algunos de los cuentos que resultaron ganadores en la ciudad de Iguala en este concurso.

Posteriormente se presentó Margarita Peón Zapata con la conferencia Compresión de la lectura en la que explicó que uno de los principales problemas que enfrenta la formación de maestros en el país es la falta una materia dentro de la currícula de las escuelas normales que se enfoque en la lectura, pues señaló que es necesario el aprendizaje para resumir información.

Comentó que los maestros no saben resumir y no es porque sea su culpa, sino por la falta de una materia en la formación de los maestros que ayude a la comprensión de lo que lee, así como la extracción de información importante de un texto.

Agregó que al igual debe de entenderse que la lectura no consiste en leer, sino en la comprensión  del texto, y esto se refleja en el aprendizaje de los estudiantes de las escuelas en cualquier nivel educativo de México.

Destacó que un buen lector sabe disminuir su velocidad lectora dependiendo del texto que lea en el momento, pues si es una novela llega a leer 200 palabras por minuto, si es una nota informativa llega a leer 100 palabras por minuto; y si es una declaración del SAT, tarda 10 palabras por minuto.

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