Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Cuauhtémoc Sandoval Ramírez

¿Por qué tanto brinco, señor gobernador?

 Nuevamente ha entrado a discusión el tema de una ley electoral democrática que regule las próximas elecciones, tanto a gobernador del estado, como a las presidencias municipales y la composición y funcionamiento del Congreso local.

De entrada es preciso establecer que el Código Electoral del Estado de Guerrero es uno de los más atrasados del país, pues mientras en el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), se ha avanzado en un conjunto de temas, como el órgano electoral autónomo, el acceso a los medios de comunicación, el financiamiento a los partidos políticos, que ya han permitido elecciones generales libres y transparentes por lo menos desde 1997, en el estado no se han homologado los avances nacionales, tal como lo establecen los artículos transitorios de la última reforma electoral federal de agosto de 1996.

En el nivel federal urge una nueva reforma electoral, cuyos parámetros están claramente señalados por el último documento que emitieron los consejeros electorales del IFE con su presidente José Woldenberg, en el que se proponen los cambios necesarios que hoy deben plasmarse en el Cofipe en materia de coaliciones, financiamiento, medios de comunicación y sobre todo en la integración de los órganos electorales, donde hubo un retroceso en la última elección de consejeros del IFE.

En algunas ocasiones he tenido la oportunidad de participar en mesas redondas, foros y distintos eventos que periódicamente se convocan para que un conjunto de sesudos análisis se viertan y que después son olímpicamente ignorados por la mayoría priísta. Hoy, afortunadamente, la ruta que se ha trazado no pasa por esas monótonas y aburridas reuniones y se ha establecido una mesa de negociaciones entre los partidos políticos con representación en el Congreso del Estado.

Mientras los partidos políticos estatales se encuentran en la discusión de las nuevas y necesarias reformas electorales, sorpresivamente, el pasado lunes 8 de diciembre, el gobernador René Juárez Cisneros envió su propia propuesta, misma que fue publicada ampliamente en espacios pagados en la prensa local.

No quiero especular acerca de los motivos unipersonales de las iniciativas en materia electoral del señor gobernador, y de porqué no canalizó sus propuestas a través de su partido, sino ir a la sustancia del asunto.

Lo que se destaca es la homologación de las fechas de las elecciones que hasta ahora son un total desorden. En cualquier país democrático, existe un solo día para elegir gobernadores, alcaldías y diputados estatales. Sin embargo, en México la gran dispersión de las fechas de los procesos electorales en los estados de la república, fue un factor que benefició al largo periodo de 71 años de autoritarismo en nuestro país, ya que le permitía ir administrando su dosis de democracia y al mismo tiempo desgastar a la oposición y fomentar el abstencionismo. Todos estamos de acuerdo con unificar la fecha de las elecciones. Solamente hagamos un calendario preciso, de tal modo que quede clara la ruta a seguir. No nos hagamos bolas.

Otro aspecto en el que puede haber consenso es en el tema de coaliciones y candidaturas comunes. Hoy que el PRI ya no es mayoría, tiene necesidad de hacer alianzas como sucedió en la reciente elección de Colima, por lo que debemos facilitarlas porque benefician a todos los partidos políticos.

En el porcentaje electoral mínimo que se requiere para conservar el registro electoral, en la ley federal se establece en el 2 por ciento, por lo que debe mantenerse esa cantidad mínima de votos. Asimismo, el Cofipe estipula que las candidaturas de los partidos políticos representen un mínimo de 30 por ciento de cada género, de tal modo que en estos temas sólo debemos homologarnos.

En el tema de financiamiento a los partidos políticos, es preciso diferenciar el financiamiento al funcionamiento normal y cotidiano de los partidos políticos, del financiamiento a las campañas electorales, las cuales deben limitarse en tiempo y en recursos financieros, pero al mismo tiempo debe garantizarse un acceso equitativo a los medios masivos de comunicación.

El PRD nacional gasta un 70 por ciento de su presupuesto en campañas electorales en el pago de espacios en las grandes televisoras nacionales (Televisa, TV Azteca y CNI Canal 40), de tal modo que si se les otorga a los partidos políticos un adecuado financiamiento y a la vez se les garantiza su presencia en los medios electrónicos mediante una ley de comunicación social democrática, es posible reducir el gasto de las campañas electorales.

Es increíble que en el paquete electoral que propone René Juárez Cisneros no se incluya el tema del voto de los guerrerenses en el extranjero. Por lo menos a nivel declarativo, todos los grandes partidos políticos nacionales (PRI, PAN y PRD) están de acuerdo en que los mexicanos (guerrerenses en nuestro caso) voten en las elecciones federales y estatales. Si hay un tema que unifica a nuestros connacionales que viven en el extranjero, independientemente de sus preferencias electorales, es que puedan votar y tengan representación parlamentaria.

Otro gran capítulo es el que se refiere al funcionamiento del Congreso del Estado de Guerrero, que ocupa uno de los últimos lugares en materia de un Congreso estatal independiente y autónomo, según un reciente estudio publicado por la Comisión de Prácticas Parlamentarias de la Cámara de Diputados. También habrá que consultar las resoluciones de la evaluación en materia de derechos humanos en México, que acaba de publicar el Alto Comisionado de Naciones Unidas para Derechos Humanos, que incluye un capítulo sobre las necesarias reformas en materia político-electoral y del Congreso Mexicano.

Si ya hay un gran trecho avanzado en materia de reformas electorales, muchas de las cuales pueden salir de consenso, y de que a más tardar en enero de 2004 ya tengamos un nuevo Código Electoral del Estado de Guerrero, la pregunta que surge de inmediato es ¿Por qué tanto brinco, señor gobernador?

468 ad