Héctor Manuel Popoca Boone
Urge que la economía crezca
Yeidckol Polevnsky, presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), es dentro del liderazgo empresarial en México, una persona lúcida, centrada y sabedora de los problemas económicos del país. En una entrevista que le hizo la revista Macroeconomía dice consideraciones y afirmaciones interesantes que deberían de tenerlas muy en cuenta los hacedores de la política económica nacional.
Afirma que México, en las últimas dos décadas, ha carecido de un plan de desarrollo económico real. Lo que ha habido son programas de ajuste económico. En ellos, el error ha sido haber confundido los medios con los objetivos. La finalidad no era bajar la inflación, reducir el déficit fiscal y el endeudamiento externo por sí mismos; sino que fueran los medios que permitieran a la economía crecer. La obsesión por controlar y mantener bajas esas variables las han convertido, erróneamente, en los propósitos fundamentales provocando con ello el estancamiento de nuestra economía.
En el contexto de la economía globalizada, dice Polevnsky, la competencia ya no se da sólo entre empresa y empresa. Ahora se da, en conjunto, entre empresa-gobierno-país con otra empresa-gobierno-país. Por ejemplo, cuando compites con una empresa como Samsung, no sólo compites con dicho consorcio, sino también con las políticas económicas, subsidios, tasa de impuestos, desarrollo tecnológico, créditos, tasas de interés, infraestructura de comunicaciones y capital humano con los que respaldan a Samsung el gobierno y el país donde tiene su sede principal.
La empresa mexicana puede ser muy buena, muy productiva y eficiente; muy competitiva por sí misma, pero si no tiene el mismo respaldo y apoyo del gobierno y de los activos de la nación, con los que cuenta su competidora, es decir, contar con las mismas condiciones en la plataforma productiva y tecnológica nacional, entra al mercado en desventaja y pierde.
Otro punto importante a considerar son los impuestos: por ejemplo: el impuesto sobre la renta (ISR). La mayor parte de los países en desarrollo o plenamente desarrollados lo tienen diferenciado, pero en México no. Estados Unidos lo aplica, para las grandes empresas sobre el 35 por ciento y para pequeñas empresas el 15. Irlanda tiene para las grandes 24 por ciento y para las pequeñas 14. Canadá: 29 y 13. Bélgica 40-20. Francia 33-25. Inglaterra 30-20. México lo tiene parejo en 34 por ciento. No existe, por tanto, ninguna ventaja fiscal competitiva para la pequeña y mediana empresa.
Un error en México ha sido creer que debemos ser competitivos con el paradigma de bajos salarios. Lo único que se provocó fue que la mayor parte de la gente al ganar poco perdiera su capacidad de compra y, por lo tanto, en los mercados no hubiera demanda efectiva. El diez por ciento de la población más pobre recibe el 1.3 por ciento del ingreso nacional y el diez por ciento de la población más rica recibe el 41.7 por ciento del ingreso nacional; generándose con ello una inequidad absoluta y polarizando en mucho a la economía. Es necesario establecer políticas económicas de incremento de salarios diferenciados, con porcentajes de aumento mayores, en los estratos más bajos y menores, en los estratos más altos.
Ahora bien, asevera Polevnsky, si no es posible aumentar los salarios a las capas más pobres porque es factor inflaccionario, entonces por lo menos exentarlos de pagar impuestos, o sea que la gente que gane de 1 a 5 salarios mínimos no se les cobre impuestos para que puedan recuperar su capacidad de compra o poder adquisitivo; evitando así, elementos o condiciones que detonen la inflación. Las empresas necesitan vender sus productos. ¿Cómo van a vender más si la gente no tiene para comprar? Necesitamos fortalecer la capacidad de compra de los mexicanos sobre todo de los estratos económicos de más bajos ingresos.
Es un hecho que la economía nacional está estancada porque no hay poder suficiente de compra en el mercado interno. No basta con vender más en el mercado externo.
Otro de los elementos para poderla reactivar es utilizar la capacidad de compra que tiene el gobierno como motor de crecimiento económico. Que las adquisiciones las haga principalmente con la pequeña y mediana empresa, generadoras del mayor número de puestos de trabajo Se pagarían más impuestos, más cuotas obrero-patronales, más salarios y toda la derrama económica se quedaría en nuestro país, revirtiéndosele así, en positivo, al gobierno.
Para Polevnsky lo primero que tenemos que hacer los mexicanos es determinar, en conjunto, qué México queremos, para entonces hacer que todas las políticas económicas, laborales, educativas, de desarrollo tecnológico, de financiamiento, de salud, etc. se orienten hacia esa meta.
Si seguimos teniendo visiones parcializadas, aisladas unas de otras, o lo más grave: contradictorias, no vamos a avanzar y salir adelante. Necesitamos tomar conciencia que todos estamos en un solo lanchón que se llama México y que todos debemos remar para un mismo lado, para un mismo rumbo, en forma corresponsable y de manera sincronizada. Que si le va bien a México, nos ira bien a todos. Y todo lo contrario.
PD. Antes de pensar en aumentar impuestos o crear nuevos, disminuyamos los altos índices de evasión fiscal. Cuestión de sentido común.




