Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

De nueve disparos sólo uno fue al aire, aseguran pobladores de Oaxaquillas

 * Los preventivos extorsionan a los vecinos del lugar, afirman * La situación ya es conocida por el secretario de Protección y Vialidad y por el director de la Policía Preventiva pero no han corregido la conducta de los efectivos, señalan

 Adalberto Valle * Al mediodía de este lunes fue sepultado el niño Jorge Luis Evangelista Hernández de 14 años, quien murió durante la madrugada del pasado domingo al recibir un balazo en el cráneo, en un tiroteo que tuvo lugar en el poblado de Oaxaquillas, y que según diversos testimonios de testigos fueron los policías municipales quienes dispararon y que de los aproximadamente nueve tiros que se escucharon, sólo uno fue al aire, en contraposición a la versión oficial defendida por el mismo alcalde Alberto López Rosas.

Según versiones de pobladores, en Oaxaquillas y localidades cercanas, la policía preventiva se ha dedicado a extorsionar a los habitantes, a quienes se llevan detenidos “por andar tomando en la calle” y después los “sueltan” luego de quitarles el dinero.

Inclusive, platicaron que esta situación ya es conocida por el secretario de Protección y Vialidad, Antonio Valenzuela Valdez y por el director de la Policía Preventiva, Ernesto Ríos, pero que hasta la fecha no han corregido la conducta de los efectivos.

Durante el entierro, el cuerpo fue acompañado por unas 200 personas, entre estas, varios estudiantes de la escuela secundaria número 14 José Agustín Ramírez, en la que Jorge Luis cursaba el tercer grado en el grupo D, quienes mostraban una cartulina donde pedían justicia para Quincho, como le llamaban.

En tanto, familiares y gente que presenció lo acontecido en la cancha de basquetbol, donde se efectuaba la fiesta de 15 años, aseguraron que los Policías Preventivos que participaron en el altercado –luego de detener a uno de los participantes en la pelea–, fueron quienes dispararon y que de los aproximadamente nueve tiros que se escucharon, sólo uno fue al aire.

Tras el sepelio, el féretro de Jorge Luis fue llevado de su casa –que está a escasa distancia de la cancha donde se celebró la fiesta– a la iglesia del poblado –ubicada a unos 100 metros del domicilio–. Enseguida, la familia y acompañantes caminaron hasta el panteón –en una parte elevada al otro lado de la carretera– para sepultar al joven, cuando el reloj se acercaba a las 12 del día.

La mañana estaba nublada y el cuerpo de José Luis –quien en abril cumpliría 15 años– fue despedido con algunas de sus canciones favoritas. Justo al medio día de ayer, su madre, la señora Fidela Evagelista Hernández, junto a sus abuelos Heriberto Evangelista Santos y Alicia Hernández Cipriano, daban el último adios a Quincho, mientras se escuchaba Angel de amor del grupo Maná, Te vas ángel mío de Julio Preciado y la tradicional, Amor eterno, cantadas por un guitarrista, que era acompañado por los presentes.

También estuvieron sus tíos, Aquileo y Eusebio Evangelista Hernández –quienes trabajan como obreros.

Al entierro acudió el otro joven que resultó herido, Rubén Hernández Ramírez –de 15 años y estudiante de la prepa 17 de la UAG–, quien se dijo afortunado de que sólo sufrió un rozón en el antebrazo derecho.

Comentó que ya había declarado en el Ministerio Público del Coloso y recordó que cuando le dijeron que Jorge Luis estaba herido, ya se lo habían llevado. “Ya no lo pude ver. Yo estaba de esta lado (contrario de la carretera). No me di cuenta cuando le dieron”, platicó, mientras mostraba la herida.

–¿Quién te atendió cuando sentiste la herida?

–Mi familia. No estuvo fuerte, nada más fue aquí en el brazo (antebrazo).

Por su parte, Aquileo Evangelista –tío de Jorge Luis–, señaló que al darse cuenta del inicio de la riña prefirió retirarse de la fiesta junto a su esposa.

“La policía subió a uno a la patrulla. Ya lo tenían esposado pero no se lo llevaron, siempre andan con la perritura del billete. Querían más, porque siempre andan así. Los agarran y les quitan dinero. Después empezaron a tirar y fue cuando la gente se les encimó. Ya les tiraron (respondiendo con pedradas) cuando ya mi sobrino ya estaba herido”.

Aseguró que quienes participaron en la pelea no traían armas, y agregó que los efectivos no mostraron una actitud para tranquilizar la riña. “Nada más la empeoraron”.

Mencionó que de inmediato se llevaron a su sobrino en un taxi para encontrar a la ambulancia de la Cruz Roja que ya iba a Oaxaquillas, pero Jorge Luis no resistió y falleció en San Pedro Las Playas.

Sobre la forma en que vivían con su familia, dijo que la madre de Jorge Luis no trabaja y que es ayudada por los demás integrantes. “Sus abuelos eran como sus padres. El niño estuvo con nosotros de siempre. Era hijo único, imagínate”.

Luego de sepultar a su hijo, la señora Fidela Evangelista platicó de manera breve que estaba en espera de la ayuda prometida por el Ayuntamiento de Acapulco –sobre todo en lo económico–, y del curso de la investigación que comenzó por la muerte de Jorge Luis.

“Fue el comisario al Ayuntamiento, vamos a esperar a ver que dice cuando regrese. Dijeron que nos iban a ayudar. Yo sola y pobre que puedo hacer”, comentó.

Ya por la noche, vía telefónica, el comisario Catalino Cabrera Evangelista, comunicó a este medio que se entrevistó al medio día con el subsecretario general, Felipe Kuri Sánchez, quien le pidió que fuera el miércoles para “platicar este asunto. También vino acá (Felipe Kuri) en la tarde (a las 18:30 horas) y pues nos dice que lamentan lo que pasó”.

Junto al comisario también acudieron al Ayuntamiento, su suplente, Atilano Evangelista Bailón y Eucario Evangelista Hernández.

Por otro lado, Juan Carlos Hernández –familiar cercano del fallecido–, comentó que durante lo sucedido la madrugada del domingo, se escucharon unos nueve balazos. “Pero yo creo que sólo uno fue al aire. No como ellos dicen que todos fueron al aire”.

Platicó que en total, los policías estuvieron en el lugar cerca de 45 minutos. “Incluso pidieron refuerzos, pero la patrulla que llegó después ya no se acercó hasta acá (la cancha)”.

Agregó que el comisario pidió a los efectivos que “se calmaran y que se llevaran a quien se tuvieran que llevar”.

Además, reconoció que algunos pobladores sí se defendieron con palos y piedras, “pero fue cuando ya habían sido los balazos. Y no tiraron al aire, porque había un autobús estacionado y se veían los balazos”.

Otro de los presentes en el lugar, quien pidió guardar su identidad porque dijo que trabaja en un área de gestoría cercana al Ayuntamiento, comentó que los policías regresaron minutos más tarde de lo ocurrido a recoger los casquillos, “porque sabían que lo que habían hecho estaba grueso”.

“Mira, aquí ya hacen su negocio los policías. Los suben (a la patrulla) con cualquier pretexto y adelante los sueltan. Nada más les quitan el dinero”.

Dijo que durante la pasada sesión de Cabildo –del jueves 30 de noviembre– le comentó al secretario de Protección y Vialidad, Antonio Valenzuela, sobre los problemas que están pasando en esa parte de la zona rural del municipio.

“Él me dijo que lo iba a ver y también al director (de la Policía Preventiva, Ernesto Ríos). Los sábados a eso se dedican los policías. (Antonio Valenzuela) Hasta me dio el número de sus teléfonos. Dijo que iba a hablar para ver como estaba la cosa, y hasta ahorita no ha llamado”.

Añadió que de acuerdo con el secretario de Protección y Vialidad, los comuneros tendrían que levantar un acta para denunciar lo que estaba sucediendo. “¿Cuál es la vigilancia que nos dan?. Además, el comisario de Vereda Amatillo le llevó el oficio de que extorsionan a la gente”, apuntó.

“Ahora andan en coches (los policías). Antes andaban en un Jeep, pero la gente ya los conocía. Por eso le dijimos al comisario (de Oaxaquillas) que los íbamos a detener (a los policías que anduvieran extorsionando) hasta que los viniera a recoger el secretario (Antonio Valenzuela) para que viera lo que andan haciendo, pero cuando supieron que íbamos a hacer eso ya dejaron de venir. Yo creo que eso es una mafia y les dieron el pitazo”.

Acerca de lo sucedido durante la fiesta en la madrugada del domingo, narró que la riña fue comenzada por gente de Amatillo.

“No sé si alguien mandó a traer el resguardo. Ya los vimos (a los policías) en la riña, cuando unos chavos comenzaron a apedrearse”.

–¿Los disparos fueron al aire?

–Yo no creo. Los tiraban al piso porque se veía como picaban y hasta sacaban chispas. Todavía a esa hora había mucha gente. Es mentira que dispararon al aire.

–¿Pero los policías respondieron alguna agresión o comenzaron ellos a disparar?

–Ellos empezaron. Mira, detuvieron a uno y lo estuvieron golpeando en la camioneta, por eso los demás se enojaron.

Ya es la segunda vez que pasa lo mismo.

–¿Aquí en Oaxaquillas hay módulo de seguridad?

–No. Sólo el que está en Tres Palos.

468 ad