CARTAS (Aboga por un PRD de izquierda, moderno, de lucha y demócratico)
Señor director:
Sirvan las presentes líneas para saludarlo a usted y a todos los colaboradores de su prestigiado diario informativo, que en pocos años se ha consolidado como el periódico con mayor contenido político, plural y objetivo.
Como fundador del PRD en Morelos, desde el llamamiento nacional, aquel 21 de octubre de 1988, al calor de las grandes movilizaciones históricas por la defensa del voto y la legalidad; contra el fraude electoral más escandaloso y burdo que se cometió contra el pueblo de México, el Frente Democrático Nacional y nuestro candidato Cuauhtémoc Cárdenas.
Han transcurrido quince años de aquella ruptura histórica a favor de la democracia y la transición pacífica por la vía política electoral. Hoy a pesar de los avances democráticos y la alternancia en el poder en México; las reformas políticas electorales; la ciudadanización del IFE y de los Consejos Estatales Electorales; la tendencia cada vez mayor a la pluralidad en el Congreso de la Unión y los Congresos estatales, en los gobiernos de los estados, en la capital de la república y los ayuntamientos; cómo olvidar a nuestros más de setecientos muertos del PRD, cómo traicionar y defraudar a quienes con gran fervor patrio y generosa entrega, con gran determinación y coraje se movilizaron, lucharon, ofrendaron su vida soñando, anhelando y supeditando intereses personales por una causa nacional, por un porvenir más justo y digno, por una ¡democracia ya, y patria para todos!
Después del 6 de julio de 1988 y del 2003, el porvenir de México y de nuestro estado de Guerrero está por definirse a favor del pueblo como gran protagonista. En el PRD y la izquierda política son tiempos de restructuración, de refundación, de reflexión crítica y autocrítica, de debate y consenso, de tolerancia y congruencia, de juicios serenos y objetivos, de coherencia y principios, de lealtad y altura de miras, en fin de sentido común y honestidad, de compromiso social y reto histórico.
Nuestro partido político, sus militantes y simpatizantes merecen respeto, requieren urgentemente de un ejercicio democrático auténtico, profundo, responsable e incluyente. La tarea de restructurar al PRD debe ser colectiva, de apertura democrática y abierta a la sociedad con transparencia y propuestas de gobiernos viables y claras. No son tiempos de protagonismo estériles, ni ambiciones personales o de grupos, ni de sectarismos, ni desgastes inútiles. Por el contrario, el corporativismo y la grilla en el PRD deben ser superados y combativos por todos, pues minan su desarrollo, decepcionan a sus electores y pueden frustrar nuestro triunfo en el 2005 en Guerrero y en el 2006 en México.
La disputa por la nación en México se ha de resolver en el 2006 a favor de la izquierda y el PRD, si somos capaces de impulsar colectivamente de cara al pueblo un proyecto alternativo viable, patriótico, convincente y coherente con el mayor consenso posible, conformando un frente amplio de fuerzas políticas progresistas, plural. Vinculado a luchas sociales y profundamente democrático, vanguardista y con visión de futuro. No permitamos que nos desalienten las corrientes de siempre, vayamos categóricamente con inteligencia y agudeza política a sanear la casa internamente, restructuremos y revolucionemos al PRD atendiendo reclamos y críticas constructivas de sus militantes y la sociedad civil.
Ante el fracaso de Fox y el cambio que prometió, del PAN y la derecha trasnacional, de la casi imposible viabilidad de que se recupere y reforme el PRI. Ambos partidos con un proyecto político, económico y social muy poco diferenciados entre si. Por Guerrero y por México fortalezcamos al PRD, levantemos sus mejores tradiciones de lucha , hagamos posible la esperanza de poder contar con un partido fuertemente arraigado en el corazón y la conciencia del pueblo mexicano, un partido de izquierda moderno, en pie de lucha y democratizado en todas sus instancias y estructuras orgánicas, con civilidad política y con un proyecto político del gobierno incluyente, congruente entre el decir y el hacer.
Atentamente
Fernando Alvarez Landeros




