Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Jaime Castrejón Diez

 Cambio de paso

Se dice que don Porfirio Díaz en una de sus tantas tomas de posesión dijo que quería “mucha administración y poca política”. Esta anécdota viene a cuenta porque el Presidente Fox con la idea de que una visión empresarial aseguraría el progreso prometido al inicio de su mandato puso al frente la administración. Aquella participación de head hunters para buscar el “gabinetazo” llenó la imaginación del pueblo mexicano. Cuando se presentó al gabinete mucho se dijo que era un gabinete de empresarios, lo cual no era exacto, era un gabinete de gerentes, los empresarios no aparecieron realmente. Era de esperarse, el mismo Presidente Fox era representante de la cultura gerencial.

El gabinetazo no dio los resultados esperados y comenzó a desgranarse; primero Jorge Castañeda, que era el intelectual en residencia, salió del equipo y se fue por la libre. Hubo otros arreglos como la llegada de Canales Clariond a la Secretaría de Economía que fue un movimiento para salvar Nuevo León para el PAN más que una necesidad operativa y otros cambios menores, siempre para objetivos políticos inmediatos.

El Informe del primero de septiembre marca un cambio fundamental en el enfoque del gobierno. La falta de oficio político fue el mayor obstáculo en la primera mitad del sexenio y se observa ahora un enfoque negociador ante la necesidad de acuerdos para que su gobierno empiece a dar resultados y cambie de orientación; parece que el mensaje dice con urgencia que se necesita ¡mucha política!

El mecanismo parece ser de dos vertientes, por un lado conmina a la negociación para lograr resultados y busca aliados en la oposición para sacar las reformas necesarias, esto explica la presencia y el papel de intermediación de la diputada Elba Esther Gordillo. Si bien la anterior legislatura frenó las reformas, también es cierto que la actitud del ejecutivo fue de encararla, de jugar a las vencidas con un Congreso dividido, la consecuencia era natural, vino la parálisis. La nueva posición es más conciliadora y trata de buscar el verdadero cogobierno con el poder legilstivo, buscando entre miembros destacados del PRI a agentes de intermediación. La alianza PRI-PAN que sacó a flote a Salinas es el modelo que se busca, generar otro PRIAN o PANRI con objetivos pragmáticos.

La segunda vertiente es incorporar a la clase política, el Presidente vuelve la vista hacia el PAN, del que estuvo distanciado un tiempo y nombra a personajes de ese partido revirtiendo la actitud de que con el triunfo en las elecciones presidenciales había ganado todo, al darse cuenta que de hecho no ganó nada, si la primera mitad del sexenio se fue por la libre, en este segundo tramo se apoya en el PAN.

La derrota en las elecciones intermedias parece que ha sido tomada como lección, sin cambios la estancia en los Pinos para la próxima elección presidencial está en duda. El apoyo que buscó en su partido es un gesto unificador que necesitan tanto el Presidente como su partido.

La primera mitad de su ciclo se apoyó en encuestas que por mucho tiempo reflejaban el efecto de haber sacado al PRI de Los Pinos y la reacción natural del mexicano de apoyar al Presidente, cualquiera que éste sea. Las encuestas empezaron a reflejar el desgaste natural del ejercicio del poder y la demanda creciente por resultados. Se oía frecuentemente que “fue un gran candidato, pero está haciendo una presidencia gris”. El mensaje era claro al acercase las elecciones intermedias, la posibilidad de una mayoría panista era muy baja, volvería a haber una Cámara de Diputados dividida y los resultados no serían equivalentes al 2000. La mejor encuesta fueron las elecciones ya que solo un 40 por ciento de los electores fue a las urnas. El ausentismo, que es la falta de apoyo, también se dio en el informe: sólo 28 por ciento de los mexicanos lo oyeron.

El paso hacia “más política” es natural, ya se vio que no se puede mantener la imagen sólo con el recuerdo de una campaña. También es cierto que los cambios, por acertados que sean, no pueden revertir la opinión pública. Ante los cambios también se espera otra presidencia, la opinión pública espera que de los cambios surja un estadista… y que haya más cambios.

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