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Lacas de Olinalá, conocidas en el mundo desde la época de la Nao de China

 * Sin éxito, la exposición de proveedores de la Pequeña y Mediana Empresa (Pyme), que organizó la Secretaría de Economía y el gobierno del estado, afirma el pintor Bernardo Rosendo Ponce

 Xavier Rosado * “La laca de Olinalá es uno de los patrimonios culturales y artísticos más grandes del estado de Guerrero, es por eso que ya se exporta a diversos países del mundo como Estados Unidos, Canadá, España, Alemania y Holanda”, comentó el pintor especialista en laca Bernardo Rosendo Ponce.

Durante la exposición de la exhibición de proveedores de la Pequeña y Mediana Empresa (Pyme) en el salón Cholula del Centro de Convenciones, el artesano y pintor exhibió durante dos días toda la belleza de la artesanía de Olinalá.

El poblado de Olinalá, ubicado en el municipio del mismo nombre, en la región de La Montaña, cerca de la frontera de Guerrero con el estado de Puebla, se ha dado a conocer al mundo entero, desde la época de la Nao de China en el siglo 16, por la elaboración de laqueados en maderas extraídas del aromático árbol de linaloe, con tinturas que se elaboran preservando los ancestrales procesos de los pobladores indígenas de la región.

“La laca sobre madera se trabaja desde mucho antes de que llegaran los españoles y en su proceso contiene solamente materiales naturales como el aceite de chía el toctetl que es una especie de carbonato y tesicaltetl que es calcita, un cuarzo y el tecoxtle que es un óxido”, enlistó el pintor, quien estudió un año en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, del Instituto Nacional de Bellas Artes, pero refinó sus conocimientos en su pueblo natal, Olinalá. 

Dijo que al mezclar estos elementos, se crea la base y la textura sobre la que se hará el grabado. Para el dibujo, se utiliza cola de venado, espina de huizache o maguey, insertada en una pluma de guajolote, debido a que deben ser materiales que no sean tan incisivos para no llegar al fondo del área gráfica.

Especificó que aunque él se ha dedicado al retrato por razones económicas, los artesanos que elaboran las famosas cajas y baúles de Olinalá, requieren de un lapso de tres meses para completarlas.

“Obviamente que hacen una serie de una o dos docenas en cada producción, pero desde que se hace, se le pone la base de pintura, se deja secar varias semanas y luego se agrega la otra capa de pintura para el proceso final, pasan tres meses, de ahí que su precio sea considerado alto por los comerciantes y a veces, hasta por los compradores”, explicó.

Dijo que los baúles, las cajas de todos tamaños, los espejos, relojes de pared, portarretratos, adornos y alhajeros de bule, son pintados con tinturas que se obtienen de la naturaleza.

“Por ejemplo el azul se obtiene del añil, el negro con corteza de encino carbonizada, el rojo, la grana cochinilla –que tanto apreciaban los comerciantes orientales en los viajes de la Nao de China a Manila, Filipinas– y el chahuixtle que es un planta parásito que se cuelga en las copas de los árboles.

Otros colores –comentó– se obtienen de las mismas flores silvestres como el zuchipale, una flor naranja que crece a la orilla de los campos y carreteras, la bugambilia y el Tzumpantle o colorín.

“Estas flores se dejan secar y luego se machacan, ya que están hechas polvo, luego simplemente se le añaden al barniz original y ya se colorea”, explicó el artesano.

Dijo que contrató un local en la exposición de proveedores de la Pequeña y Mediana Empresa (Pyme), en el Centro de Convenciones, motivado por un programa que desarrolló la Secretaría de Economía y el gobierno del estado de Guerrero.

Pero manifestó que la exposición no tuvo una difusión adecuada, y que en los dos días que se presentó, 4 y 5 de diciembre, no logró hacer contactos con clientes potenciales para este tipo de productos.

“Pues solamente cuando vinieron los políticos hubo gente aquí, ya después muy poca y es lamentable porque nosotros ni siquiera la inversión del flete y los hospedajes y viáticos recuperamos”, finalizó.

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