Mueren al menos 61 chiitas en un atentado en Irak
DPA
Bagdad
Al menos 61 peregrinos chiitas murieron ayer y otros 139 resultaron heridos en un atentado suicida en la ciudad iraquí de Basora, en el sur del país, según las fuerzas de seguridad.
Los peregrinos se dirigían a una importante ceremonia religiosa que se celebra en la ciudad de Kerbala.
A pesar de la fuertes medidas de seguridad, el atacante consiguió hacer detonar la carga explosiva de camino a una mezquita. Según los testigos, el agresor comenzó a repartir galletas y cuando la policía se le acercó, activó los explosivos.
Cerca de la ciudad de Mosul, murieron tres policías en un atentado, informaron las fuerzas de seguridad. Al parecer también estaban vigilando a los peregrinos que visitaban un santuario cercano.
El sábado se congregaron en Kerbala millones de fieles que conmemoran el fin del duelo por la muerte allí en el año 680 del imán Hussein Bin Ali, el nieto del profeta Mahoma. En los últimos años se produjeron algunos ataques sangrientos en estas rutas de peregrinos que iban dirigidos contra los chiitas.
Desde la retirada de las últimas tropas estadounidenses de Irak a fines de 2011, el país se ha visto azotado por una serie de atentados graves. Los analistas ven una conexión entre los atentados y el recrudecimiento del enfrentamiento político entre musulmanes chiitas y sunitas.
El conflicto paraliza también el gobierno iraquí. Los chiitas constituyen cerca de dos tercios de los 30 millones de iraquíes. Cerca de un tercio es sunita.
Siete muertos en ataque talibán a cuartel policial en Pakistán
Unas siete personas murieron ayer durante un ataque talibán a un cuartel policial en el distrito paquistaní de Dera Ismail Kahn, en la provincia de Khyber Pakhtunkhawa, en el noroeste del país, según informó la policía.
“La cifra total de muertos es siete, incluidos cuatro insurgentes, dos civiles y un policía”, se informó desde el centro de control policial. Otros siete policías resultaron heridos.
El asalto se produjo en una zona cercana a un área tribal con fuerte presencia insurgente. Los talibanes asumieron la autoría del ataque, que podría ser una represalia contra recientes acciones policiales en las que murieron varios insurgentes.
Dos de los atacantes murieron al detonar sus chalecos explosivos en la puerta principal del edificio. Los otros dos asaltantes consiguieron introducirse en el cuartel. Los enfrentamientos se prolongaron hasta que la policía consiguió matarles.




